mexico curioso

Como prometi, voy a ir poniendo unas afotos del mexico curioso, aquello que me encuentro y no me puedo resistir fotografiar, ahora mismo tenéis un montón para repasar en el album, pero procurare poner poco a poco, o eso espero…

metro de mexico:

ciudad de mexico, en Coyoacan:

una puerta cualquiera de garaje:

otra pues…

en Queretaro:

San Cristobal (y no la hice yo):

San Cristobal, para que vean mis padres que hay más cosas jejeje

atrapado…

…gentes de bien, así estoy en este pueblo, atrapado, la cosa es que te hacen sentir bien las personas de aquí, y claro, se me pasan las semanas sin hacer nada útil… salvo vivir, comer y hablar.

La semana pasada, después de la última noticia, estuve dos días sentado en el vater, tras los 13 días de frijol y arroz le metí al cuerpo una pasta cuatro quesos y una pizza, por la noche pastel y el estomago se quejo, como no podía ser de otra manera, así que tuve que pasar a la dieta de la “coacola” (solo se bebe cocacola hasta que no te queda nada más en el estómago).

Llevo toda la semana si hacer ni una foto, no encuentro más motivos, la cosa se va acabando, salvo los recadicos de señales y carteles, que me falta subirlos, pero poco a poco (ya veis que se me ha pegado el ritmillo local: “al rato” y “ahorita” molan).

Por lo menos el viernes pasado me llevaron a un cumple y luego a una fiesta, la cosa estuvo muy bien, un montón de gente, tragos, bailes (si, si, bailes, que la gente baila y yo me tropezaba con mis propios pies), así hasta tarde… bien tarde. Lo bueno que el sábado ni resaca ni nada, como nuevo, porque me mantuve al margen del mezcal y el posh (que es peor que el mezcal).

Ahora ando liado instalando ubuntu y probando una ebox para una gente de aquí. A ver si pido ayuda que me hará falta dentro de unos días.

Espero que el fin de semana que viene sea el último mio por este pueblo, que ya huele, tengo que ir yendo para el sur que aquí hace frío y no traje casi ropa de abrigo.

Otro rato cuento más, besicos a tolmundo.

Ya estoy aqui, en la contaminación.

Pues eso, que después de varios días sin dar señales de vida, ya regresé a la civilización.

13 días en un pueblito durmiendo en hamaca, comiendo frijol, arroz o pasta, y tortillas de maíz,

lavándome a pozales (cubos de agua aclaración para los de fuera de la ribera del Ebro),

durmiendo desde que caía el sol hasta que cantaba el gallo, paseando, esquivando charcos y lodazales, jugando a baloncesto en la cancha del pueblo, bailando en el lodo un día de fiesta (es bien cansado, casi más que el waterpolo), con las pantorrillas y los brazos llenos de agujeritos de los mosquitos (no entienden de repelentes), picaduras de pulgas, horas de lectura y miradas a las nubes… regresé por fin a la tranquilidad de los coches, los semáforos, los supermercados, gente y atascos… menos mal que el progreso llega a todas partes.

Cocina por fuera y por dentro:

Comitán, los lagos de Montebello, Mesilla (frontera)

Excursión con mis amiguitos a Comitán, los lagos y Mesilla (la frontera con Guatemala). De camino llevamos a José Carlos y Maribel a casa de una amiga que nos presentó a su familia y nos enseñó su pueblo.

Salimos un poco rápido, que si no se nos echa el día encima.

Llegamos a la frontera tras casi tres horas de viaje. La frontera impresiona, cuando te acercas no dejan llegar por la carretera con coche, hay que dar rodeo, y todo porque es día de mercado. Se da un rodeo por debajo del pueblo y casi se llega a la frontera. Cuando bajo del coche, me impresiona el trasiego, los puestos a izquierda y derecha, el ambiente tenso que se respira de trapicheo (transa como lo llaman aquí). Gente que mira y no hace nada, personas que no paran de ir de aquí para allí con bolsas de comida, o cacharros, o ropa,… la línea divisoria es curiosa porque nadie te pide pasaporte, puedes cruzar y ya. Decido no tomar fotos esta vez, voy primero a observar y luego ya veré.

Al regreso pasamos un control militar y luego más tarde otro de migración. Por eso no piden pasaporte en la frontera, porque parece ser que se tolera el paso de un lado a otro como un kilómetro por cada lado, pero luego cada país tiene su control ya dentro.

Acudimos a comer a casa de Mari, una compañera de Caro que vive en la zona de los lagos, de regreso hacia Comitán. Allí pasamos la tarde en su casa, tiene un terreno hermoso, con su casa de dos plantas, ella vive arriba y atiende su trabajo en la planta baja.

Nos regaló una toronja tremenda, del tamaño de un balón de voleybol, yo no podía agarrarla con una sola mano desde arriba, pesaba un par de kilos o tres.

Atardeció y la luz me dejó hacer fotos como esta

Llegamos a San Cristobal un poco tarde por la noche, justo a tiempo de despedirnos del trio de Zaragoza que marchaban al DF (Amor y Juan salieron ya hacia otro lado de turismo), y cenamos en la calle del Museo del Ambar (barrio de la Merced).

Excursión a Ocosingo

Viernes 28 de septiembre de 2007.

Excursión de Ocosingo a San Cristóbal, a las 6 am estábamos ya en los taxis, no hay autobús, el transporte público consiste en taxis compartidos, cuando los llenan con cuatro personas salen. Dimos un garbeo por allí, nada del otro mundo,con razón decía Juan que es la ciudad más fea.

La vuelta la hicimos en autocar (aqui le dicen camión, y a este le ponían por dentro lo que muestra la foto) y llegamos a San Cristóbal a las 14h.

Una vez hecho el recado, agarramos un taxi en San Cristóbal que me ayuda a completar mi galería de fotos “distintas”.

Por la tarde ya en casa, cansado, esto de dormir menos de 10 horas al día me mata. Así que nos vimos con Caro y Juan “El Señor de la Guerra” protagonizada por Nicolas Cage, y con el “buen” cuerpo que nos dejo a dormir y recuperar fuerzas, que al día siguiente a madrugar otra vez.

San Cristobal, semana 02

Del lunes 24 al jueves 27 de septiembre de 2007.

Primer día sin mis tatas, pienso en si habrán llegado tarde al avión o no, como el mediodía Caro no ha recibido llamada suya me imagino que estarán bien.

Por la tarde Juan me lleva a casa de Kui, allí está su mama, Esperanza, y me presentan a cantidad de gente que va y viene, su casa parece la de “Tocame Roque”. Allí quedo con Kui en ayudarle con su Ubuntu (GNU/Linux) otro día, quiere instalarle sistemas de privacidad y que le ayude con el uso básico.

Los tres días siguientes transcurren tranquilos, sin más que dar vueltas por San Cristóbal, leer, comer, lavar ropa, dormir bien y mucho (como me gusta!!) uno de los días nos cayó un agua tremenda, menudas riadas, total, encerrados con los de zaracity en el “Gato Gordo” (bar popular con menú vegeta) hasta que quiso parar.

Algún día hicimos incursión en la gastronomía local con Jose Carlos, otro día llegamos a una taquería a cenar con sus fotos de toreros y todo… vamos que la semanita dio para todo.

Otro día conocimos a Antonio y su familia, a las que van a ayudar Maribel, el Negro y demás gente para que sus hijas salgan del pueblo y estudien bachillerato en San Cristóbal.

Una de las noches, aparecieron Juan y José Carlos con las hebillas de cinturón más auténticas que yo haya visto en un tiempo, la de Juan era una bota de perfil con su espuela que gira, y José Carlos, como un niño, con la máscara de luchador. Localismos curiosos.

Despedida de mis tatas.

Domingo 23 de septiembre.

Día absurdo, de compras y últimos paseos… Sara y Joey quedan con Leyre y con migo en el mercado de Santo Domingo, paseamos un poco y compramos dos amacas, una Sara y otra yo, gracias a mis tatas, la de algodón que la vendían a 250 pesos la sacamos a 120 cada una. Tengo que aprender a regatear, que ellas lo hacen muy bien y ahora me quedo solo.

Compraron los billetes de autobus al DF por internet para no pagar comisión en los bancos, querían salir a las 18 y se van a las 20, así que como yo había quedado con el resto de los aragomaños, me despido del trio en casa de Caro y Juan…

Comienza así mi viaje, mi estancia tranquila, se acabó el cuerpo turista de “Visite usted un continente en 15 días”, jeje, me queda tiempo para disfrutar, así que espero que comprendáis porque ahora escribo tan poco en el blog.

San Juan Chamula, Zinacantán. Chiapas.

Sábado 22 de septiembre de 2007.

Nos costó arrancar hoy, con la pereza decidimos ir a ver sitios más próximos a San Cristóbal: San Juan Chamula, Zinacantan, …

Primer sitio, vamos a San Juan Chamula, a unos 20 minutos en coche, nos avisan que son un poco brutos, que tengamos cuidado y sobre todo que no hagamos fotos así como así porque se enfadan.

Aparcamos en la calle de entrada principal y fuimos hacia la plaza, a lo largo de esta calle hay puestos de venta de todo tipo, artesanías, droguería, metal, comida, etc… En la plaza, rectangular dividida en dos cuadrados ya que una mitad es llana y la otra, hundida, pertenece a la iglesia y está rodeada de un murete, hay un mercado de puestos. Ninguno parece fijo, todos sobre cajas cubiertas de lona azul, venden todo tipo de alimentos (frutas, verduras y hortalizas), en otras ropa o cacharros de plástico, etc…

La plaza, tal cual accedimos desde una esquina, es más profunda que ancha, tiene al fondo la iglesia y en el lado derecho por donde nos trae la calle la sede del PRI junto al ayuntamiento. A nuestra izquierda, frente a la iglesia, un andador un poco elevado con casas que dan comida y bebida, la Western Union y algún banco, frente al ayuntamiento cerrando la plaza por la izquierda hay casas bajas con negocios varios.

Frente al ayuntamiento había gran cantidad de hombres vestidos con ponchos negros de lana, con sombreros de vaquero de paja, haciendo círculo. Otro grupo de hombres, vestido igual, acompañaban a otros cuatro vestido distinto, tres de ellos de blanco con sombreros pequeños circulares de paja tocados con cintas de colores, mientras que el cuarto de ellos llevaba un traje grana con ribetes dorados de tela como brillante y tocado por el mismo tipo de sombrero. Estos montaban a caballo y portaban pendones. Iban de la puerta de la iglesia a la puerta del ayuntamiento, haciendo diversos actos y ofrendas en un rito que duró varias horas.

Mientras esto ocurria, compramos en el ayuntamiento los tiquet para acceder a la iglesia (obligatorios para todos los foraneos), nada mas entrar la iglesia se presenta en una sola nave rectangular (sin crucero ni nada), techo de madera a dos aguas, exenta de adornos, paredes lisas pintadas de blanco con un altar embutido al fondo y dos más pequeños a los lados. A lo largo de las naves laterales están dispuestos los santos mirando hacia la el interior de la nave con una mesa delante de ellos repleta de velas. Del techo hacia las paredes perpendicularmente, caen cuatro pendones estrechos y alargados que cortan visualmente la sensación de profundidad. El ambiente esta cargado por el humo de las velas, que provoca una especie de neblina en el interior, al no haber ventanas la única luz es amarilla y de dirección ascendente.

Delante de todos los santos hay mesasa sobre las que se disponen cantidad de velas metidas en vasos (como de agua grandes), la nave central exenta de mobiliario, tiene por todo el suelo grupos gente arrodillada, delante de ellos grupos de velas estrechas y de diversas alturas, normalmente dispuestas en tres filas de mayor a menor de unas veinte. Tambien difieren los colores, pueden ser variados, sólo blancas o sólo negras según el rito. Algunos grupos, de dos personas hasta familias enteras, traen gallos negros que frotan por el cuerpo de quien quieren curar y que luego sacrifican. Todos traen botellines de algún tipo de refresco (cola, naranja, agua…) que beben y escupen o vierten entorno a las velas. Algunas personas ponen bajo sus rodillas hojas y hierba sobre las que realizan el rito.

Era gracioso que algunos santos estaban tapados por espejos, según nos contaron luego Juan y Caro, esto lo hacen cuando el santo no cumple lo que se le pide.

Estuvimos dentro observando alrededor de una hora o más. Acabamos algo puestos por la cantidad de humo de las velas, el incienso y el hiperico que prendía en toda la iglesia.

Compramos al salir unos plátanos y Joey se compró un montón de juguetitos de plástico, el zagal hace collages y los pega en sus cuadros y montajes.

Mientras tanto, en el mercado (de formato cuadrado) habían practicado cuatro calles en los cruceros y en las diagonales, que eran recorridas al trote por los hombres de trajes de colores a caballo de planta pequeña, casi ponies. Hacían una diagonal, luego otra, luego un crucero y luego el otro, despues los lados del cuadrado que hacía el mercado. Así estuvieron mucho rato, tanto que nos dió tiempo a tomar un refresco frente a la iglesia en el adador elevado, mientras esto ocurria.

Tras esto emprendimos marcha a Zinacantán, otro pueblo próximo. La pena fue que al llegar llovía, pero lo caminamos un poco. Estabamos avisados que este era más feo, la verdad no tenía nada especial. Lo interesante son las artesanías en telas pero estas hay que verlas en las casas a las que te llevan las mujeres que hay en la calle. Al ser temporada baja, nos persiguieron un montón de niñas, vestidas con sus trajes típicos y nos agobiamos un poco, así que no vimos nada de estos telares artesanos. Sí que nos asomamos a la puerta de la iglesia, tambien de planta rectangular, pero no entramos, lo curioso el recado en la puerta: “No sacrificar gallos durante las misas”.

Bajó mucho la temperatura y decidimos ir a casa y devolver el coche. Caro y Juan se lo alquilaron ellos ya que tenían que ir a Comitán el domingo por trabajo de Caro que es médica.

Por la tarde estuvimos paseando, tomamos café, fuimos a las ferias del barrio de la Merced en el que eran fiestas. Las ferias son como de pelicula de los 70 u 80, muy coloridas, con norias pequeñas, tiovivo, futbolines, puestos de comida, churros…

Nada más salvo disfrutar de la compañía, el paseo, el placer de no hacer nada… bien tranquilo.

Buenas noches…

Cañón del Sumidero

Con retraso la crónica de hace más de una semana, viernes 21 de septiembre de 2007.

En Principio nos levantamos por la mañana con la intención de ir a Boca del Cielo, en el Pacífico Chiapaneco como a cinco horas en coche, para hacer una noche allí en la playa en una zona de manglares. Leyre se levanta antes y en la tele ve que el pronóstico del tiempo es muy malo, se aproxima una tormenta tropical a la zona, así que para hacer el tonto dentro del hotel y no poder ni pasear por la playa, cambiamos de planes sobre la marcha.

Decidimos ir al Cañón del Sumidero, está en Tuxla Gutierrez, a una hora más o menos de San Cristóbal, vamos en coche por la autopista (curiosa definición para una carretera de dos carriles, con unos arcenes hermosos y sin topes a lo largo del recorrido) que desciende desde los 2200 mts de San Cristóbal hasta los casi 500 metros de altitud de Chiapa del Corzo en menos de una hora.

Chiapa del Corzo es una pequeña población junto a la capital de chiapas, Tuxla, desde donde parten las excursiones en barca por el cañón. Nada más para en la plaza con la intención de comprar agua y algo de picar, nos “asaltan” dos vendedores de dos empresas distintas de las que hacen paseos por el cañón, se ponen muy pesados con que si en mi barca es mejor el paseo, que si la mía sale ya, que si yo te doy refrescos, que si… en fin, un agobio, muy pesados a la caza del turista. Al final agarramos uno que nos dice que sale al rato y total nos da lo mismo.

La visita arranca a las 13 horas, en un bote de 12 plazas dispuestas en dos filas de 6 con el conductor atrás. Leyre y yo nos subimos el las primeras plazas así nadie nos tapa las vistas. El recorrido impresiona mucho, vas metido en un desfiladero de 500 metros de profundo, paredes impresionantes a veces desnuda la roca, otra con cactus que crecen en los pequeños salientes, otras cubiertas de musgo o incluso de árboles que no se sabe muy bien dónde se agarran. La vegetación es variada, en la parte próxima al río los árboles y las lianas son más selváticos, allí es dónde la vista nos permite observar la vida animal. Llegamos a ver monos araña moviendose por las copas de los árboles, cocodrilos en las orillas del río (incluso las crías de estos siguiendo a dos patos ¡¿?!) durante el recorrido lo que más abundan so las aves: pelícanos, rapaces, garzas, etc… a las que no paré de hacer diapositivas con el tele (el Tamron 75-300), así que hasta dentro de unos meses no sabré que tal salieron.

En una de las paredes se observa una curiosísima formación de líquenes y roca con forma cónica saliendo de la pared, parecen paraguas incrustados en la roca por los que escurre el agua, el tamaño es considerable, puede que alguno llegue a tener 2 ó 3 metros de diámetro (tampoco lo se bien puesto que queda lejos a lo alto y la distancia no hace fácil el cáculo), a esto le llaman el árbol de navidad.

El paseo se prolonga por más cañones, una zona más abierta a modo de laguna, luego da paso a un cierre del valle y tras esto a un lago mucho más ancho (enorme) que termina en una central hidroeléctrica de tamaño considerable (dice el guia que tiene una caída de 400mts), hasta ese punto el recorrido han sido 42 kilómetros en lancha.

A continuación hacemos el camino de vuelta sin paradas, todo seguido, salvo en un punto en el que el guia, al ver un cocodrilo en otro punto del cauce, hizo un giro que nos permitió ver al “bicho” meterse en el agua para guarecerse.

Al bajar descansamos un rato en el toldo que tenía la gente de las lanchas y nos percatamos del solazo que nos había dado, porque en la barca con la velocidad la sensación de calor se mitigaba con el aire. Por suerte no nos quemamos pero por poco.

Luego nos fuimos a dar una vuelta por Chiapa del Corzo, la plaza es bastante grande (unos 70 ó 100 metros de lado), exenta de edificios y rodeada en tres de sus lados por casas con pórticos. Paseamos por las calles, en una había mercado de alimentos, en otra artesanías para el turista, en otras oficinas de paseos en barca… pasamos también por sus calles, estrechas y poco transitadas.

Cuando nos cansamos decidimos ir a los miradores del Cañón del Sumidero, se encuentran en una carretera que parte del periférico (o cinturón de ronda) de Tuxla, así que agarramos el coche y a buscarlo.

Nos despistamos un poco, cuando no sabíamos ya que salida tomar paramos en un mirador, Leyre pregunto a una pareja joven y estos, muy dispuestos, nos guiaron con su coche. La verdad en tomar la salida correcta no estaba claro, no había indicaciones hasta la puerta del parque natural a unos 20 minutos en coche por calles. Resulta que el parque lo cerraban a las 18 y eran las 17:55, así que Sara y Leyre sacaron su mejor sonrisa, aspecto de turistas chicas y se camelaron al de la puerta para que nos dejara pasar, con nosotros vinieron la pareja de mexicanos. Visitamos el mirador más lejano antes de que anocheciera (ocurre entorno a las 19:30), nos costó un rato y mereció la pena, la vista desde arriba da sensación de vertigo aunque no tengas, se ve una caída impresionante, las cumbres de cañón son praderas inaccesibles, las paredes caídas en línea recta hasta el agua, vamos, que conviene no precipitarse, es poco recomendable.

Luego fuimos a otro mirador, más abajo, nos saltamos alguno, y las vistas seguían siendo preciosas, el último que visitamos era el más próximo a la población, llegaba la gente corriendo o en bici, ya era prácticamente de noche, allí estuvimos hasta que no hubo más luz.

Nos despedimos de la pareja de Tuxla y no dirigimos a la autopista, la vuelta de noche por la autopista es curiosa, no se ve mucho por no decir nada y la dinámica de conducción es un poco rara, los vehículos lentos circulan por el arcén para que puedas adelantarlos, así de una vía de dos carriles con arcenes, aparecen casi cuatro practicables. En alguna ocasión nos toco circular también por el arcén cuando nos pasaron otros coches. Salvo un pequeño susto, porque había un coche y un camión parados en el arcén y sin luces que no se dejaban ver hasta que no estabas encima, todo fue bien.

Por la noche cenamos en una pizzeria llamada “Mariana” preciosa, muy acogedora, en el patio colonial cubierto de una casa, una familia de amigos de Juan y Caro, tienen un restauran, con pocas mesas, como para 15 personas, separas unas de otras, con iluminación de velas muy bien puesta,despojado de adornos innecesarios y colores berenjena, caldero y granate. Cenamos de maravilla, unas pizzas muy sabrosas y en medio de risas.