En Xela pasan los días

Desde el 25 hasta hoy 28 de noviembre poco ha pasado, el día 25 tras bajar del Santa María, decidí no dormir, preferí estar despierto porque no puedo dormir siesta, y aguantar hasta por la noche.

Las horas pasaron medio zombie, todavía en otro mundo, alucinado por lo que vi. En donde me alojo hay dos cocinas comunes bien grandes, me hice una sopa de ajo ante el alucine de la gente que había por allí, no entendían que friendo pan con ajo y luego poniéndole agua con sal pudiera salir algo rico. A las 8 me metí en la cama y amanecí el lunes 26 a las 9:30, hacen un total de 12:30 horas, no baten mi record pero no está mal.

El lunes me dedique al internet, me di alguna vuelta y poca cosa más, la verdad, si acaso alguna foto extraña:

Hablar con la gente por la calle y leer la prensa local, quedar para enseñar como se hace una tortilla de patata a una gente de un bar dónde estoy yendo a comer bien rico y bien barato:

Por la noche cena con gente que nos cruzamos por Casa Argentina y más tarde con los QuetzalTrekkers y tomar una birra con ellos por la noche.

Al día siguiente, el 27 martes, acudo por la mañana al internet, tengo una pequeña bulla con mi banco, me han jodido porque no hacen bien su trabajo y no puedo realizar pagos electrónicos dentro del sistema servired, son más majos…, me piden que vaya a mi sucursal en Zaragoza… ya me gustaría a mi, pero estoy en guate.

Luego acudo un rato con la gente de Cedepem, me doy una vuelta por Xela y a las 15 acudo al Mini Antojitos, con René (así se llama el dueño) y les enseño a hacer una tortilla de patata, la verdad que son bien majos, cada día dan un menú típico por 15Q, dentro del sitio tienen su “Salón Revolución” con fotos de santitos: el Che, el Sup, Sandino, etc… El experimento salió mal, la tortilla estaba bien cocinada pero se me pego en la sartén y no tenía forma de nada, una pena, menuda vergüenza, que le vamos a hacer… ahora tendré que regresar otro año y hacer mejor la cosa.

Por la tarde quedé con la gente de las rutas de treking en Guatemala y les estuve ayudando a mejorar su web, le dí alguna pauta, hablamos un buen rato y luego Marc me invitó a cenar a un indio que por cierto estaba de muerte.

La noche estuvo divertida, nos juntamos en el hostal varias personas y Simón, el suizo con el que subí al Santa María, nos enseñó un juego bien cachondo que se llama chocolate. El asunto consiste en sentarse entorno a una mesa, hay que tener un gorro, una bufanda, unos guantes, un trozo de chocolate envuelto, un tenedor, un cuchillo y una tabla de cortar; se toma un dado y en sentido antihorario cada persona lo va tirando por orden, cuando alguien consigue un 6 se tiene que poner la ropa y utilizando obligatoriamente el tenedor y el cuchillo, intentar abrir el paquete para comer chocolate. Mientras tanto el resto, por orden siguen tirando el dado, cuando alguien saca 6 tiene que tomar la ropa y el chocolate de la persona que había conseguido un 6 hasta ese momento. Lo bueno es que cuando alguien empieza a comer el resto, como locos, intentan conseguir un 6 para fastidiar. Tras una tableta de chocolate suizo y otra que tenía yo de chocolate de guate, por cierto más mala que ni sé, paramos de destrozarnos el estomago…

Hoy ya es otro día, así que voy a intentar salir de Xela para llegar al lago Atitlan, a ver que tal se me da la organización.

Volcán Santa María

Como os contaba el en anterior relato, la noche del 24 al 25 de noviembre (de sábado a domingo) decido ir al volcán Santa María, me animo porque el chaval israelita (“Jegai” se pronuncia su nombre), me da buena sensación como montañero, todo el día de antes hemos estado preocupados en llevar buenas provisiones, nos hemos informado y la subida no es difícil técnicamente.

A las 13:30 tomamos un taxi hasta la falda del volcán, la noche está llena de nubes, le cuesta unos 20 minutos a unos 30 ó 40 por hora. Pensaba que sería una tontería subir con el tiempo así pero una vez en el inicio del camino, se ve el cielo más despejado y en cuanto caminamos un poco hacia arriba las nubes desaparecen.

Tenemos por delante la aproximación al volcán y luego la subida que dicen que es difícil y dura. En el rato de aproximación al volcán el yanki loco se va quedando atrás, lo esperamos varias veces pero el tío insiste en que pasemos de él y decide ponerse los cascos de música. Lo esperamos un par de veces en dos desvíos en los que puede perderse y cuando le dejamos en la única pista hacia la cumbre pasamos definitivamente de él.

Emprendemos el camino bueno, la luna está casi llena, sólo ha pasado un día desde el máximo, así que toda la ruta está perfectamente iluminada. Se ven con claridad Orión, el Perro y alguna otra constelación que no me se (lo siento papa y Juanito, vuestras clases han caído en saco roto). Yo llevo el ritmo un poco más lento, como el israelita, en parte porque yo llevo comida y él el camping gas y tetera para tomar algo caliente arriba, así que el suizo y el yanki joven nos piden permiso para ir más rápido y enfilan hacia la cumbre.

El camino, en cuanto toca las faldas del volcán, se adentra en zona de bosque casi selvático pero está muy bien marcado, no tiene ninguna complicación para seguirlo, lo realmente complicado son las rampas, es impresionante, es como subir escaleras todo el rato. En ocasiones se hace más cansado porque está lleno de lodo algo seco y resbala, así que haces más esfuerzo y a esa altura lo noto mucho.

La ascensión va desde los 2000 mts de Xela hasta los 3772 mts de la cumbre del Santa María (enlace en ingés). Se supone que debe tardarse entre 3 y 4 horas, yo a ratos pienso que no voy a poder llegar, reduzco un poco el ritmo, “Jegai” me espera y vamos ascendiendo poco a poco. Ya casi al final alcanzamos a un grupo, ya que esta excursión la ofrecen muchas empresas de guias de montaña, le digo que no se preocupe que me uno a la cola del grupo, como así hago, y él puede tirar un poco más ligero. Yo ya sin el agobio de entorpecer su marcha, camino a mi ritmo, encuentro el paso cómodo y ya no se me hace tan difícil.

Hasta casi el final, cuando puede que falten unos 15 minutos de subida, el entorno es entre árboles, hasta entonces hacen de protección al viento con lo cual no paso frío, llevo vaqueros, camiseta de manga corta, camiseta térmica de manga larga, el buzo (o braga) para proteger la cabeza. Cuando se acaban los árboles empieza a correr el aire y se nota que los más de 3500 metros no son ninguna broma. Tras un pequeño esfuerzo llego a la cumbre, allí arriba hay un montón de tiendas de campaña y gente con mantas porque justo va a ser el amanecer. Son las 5 y poco, he debido tardar unas 3 horas y media más o menos, pero tampoco lo he cronometrado.

La vista es impresionante, justo empieza la luz a asomarse… me quito la ropa sudada, me pongo la otra camiseta térmica, la anterior, la chaqueta de simbiosis y la capa para cortar el aire, me siento al lado de los otros tres compas y mientras empiezo a entrar en calor observo la vista.

Tardo un rato, la sensación de frió es tremenda, los dedos están tontos y no puedo hacer fotos, así que miro y miro sin cansarme los otros volcanes que están justo entre notros y el sol, cuando al rato entro en calor esto es lo que os puedo enseñar:

…y un poco más de cerca, con el humo del volcán de Fuego

Estoy absolutamente impresionado, la verdad casi me echo a llorar de lo bonito que es esto, no sabía que las vistas iban a ser tan espectaculares, con volcanes y nubes, luces y sombras tan alucinantes… lo mejor es que os vengáis por aquí a disfrutarlo, poco más puedo hacer.

Observamos la columna de humo del Santiaguito en el lado sur de la cumbre:

El cielo va cambiando de color:

Conforme sube el sol, proyecta hacia el oeste la sombra del Santa María:

A la izquierda yo (por si había dudas), la sombra del santa maría, a la derecha un volcán que no me acuerdo como se llama, y luego el Tajumulco de 4220 mts.

Vista de Xela, su valle, hemos hecho toda la ascensión de noche con esa vista, lástima que la cámara digital sólo dispare a 1/4 s, y no más lenta, no pude hacer fotos nocturnas.

De izquierda a derecha y de arriba a bajo, podemos ver:
El volcán de Agua, volcán de Fuego al fondo, en la siguiente línea Tolimán y volcán Atitlan, más cerca el San Pedro, justo delante, la picuda es Sunil y la redondeada el Santo Tomás.

El hongo del Santiaguito:

El Santiaguito sin hongo:

El grupo con dos chavales de guate que nos explicaron los nombres de las cumbres:

Peter el yanki, Simon el suizo, Andrés y Luna de Guate, “Jegai” de Israel y un servidor agachado.

Vista de Xela desde la cumbre:

Un pringao tratando de tapar el volcán, mira que no juntar las piernas para la foto…

Más o menos es lo que dio de si el día, luego de bajar durante hora y media, subir a un autobús de los tipo instituto americano y llegar al hostal. El resto del domingo me lo pasé vegetando, hablando con gente en Casa Argentina, comiendo pasta y por la noche una sopa de ajo y a dormir.

Me eche a las 8 y he amanecido el lunes a las 9:30.

Dos días en Xela

Pues eso… como reza el nombre, dos días en Xela, el 22, 23 y 24 de noviembre transcurren sin mayor pena ni gloria, al menos el día, luego veréis que el 24 fue increíble…

El 22 ya os conté como acabo, la cosa es que por la noche entable conversación con un israelita y un yanki, la cosa fue más o menos bien. Al día siguiente coincidimos los tres a la hora del desayuno y luego, se pusieron a hablar estos dos de armas y allí termino el asunto… no mal pero peculiar. Primero les escuche un rato, luego el yanki resulto ser más republicano que Bush o mejor dicho, liberal con el concepto de soy yanki pero no quiero gobierno, yo le discutí alguna cosa y el tío se desesperó, le faltaban tablas e inteligencia para discutir. Mientras con el israelita la cosa fue distinta, tenía más capacidad de discutir, eso si, el tío es un militar con la cabeza centrada en ello, no es capaz de discutir lo que le dicen… así que adopto la técnica de usar sus propios argumentos pero poniéndolos desde el punto de vista de los palestinos. Total nos enfrascamos en una discusión durante dos horas entre cafés y galletas… acaba como empezó pero creo que ambos vemos que podemos estar discutiendo un buen rato con argumentos (el otro yanki hace rato que se había largado).

El resto del día, me fui a ver a la gente de CEDEPEM por indicación de Olga, ella estuvo allí un año entero trabajando. Me atienden muy bien y me cuentan cual es su trabajo, principalmente centrado en apoyo a grupos de mujeres en el ámbito rural, como apoyo a que rehagan sus vidas con una mejor estructura económica. La cuestión es que tras los acuerdos de paz del 96, toda la sociedad rural ha tenido que ir reconstruyendo su vida, en un proceso muy lento y dificultoso ya que las diferencias sociales son tremendas (ayer 25 venía en la prensa que el 51% de la población vive por debajo de los límites de pobreza). Luego me ofrezco por si lo necesitan para echarles una mano con las computadoras, para darles la chapa de que es es software libre, soy así y si veo que hay oportunidad, duro y dale.

Luego me doy vueltas por Xela, la parte vieja no es muy grande, así que termino más o menos pronto. El único recado interesante fue buscar una librería, Rayuela ya está acabada y necesito algo nuevo, así que me compré “Hombre de maíz” de Miguel Ángel Asturias. La verdad no sabía nada de él, pero como ya conocéis mi incultura no os sorprenderá, jeje. A punto estuve de no comprarlo, la edición es infame, la portada da miedo, como de libro cutre de novela de supermercado; el interior es peor, no tiene espacio entorno a la caja de texto, han usado una Helvetica estrechada al 80% puede que tipo 11 con interlineado al 13, con un interletraje infame, apretadito, sin portada ni portadilla, ni créditos, ni fecha de edicón por supuesto no tiene editorial, … creo que este libro me lo guardaré como ejemplo de lo que jamás se debe hacer, desde luego es todo lo contrario de la edición de Rayuela que acabo de terminar.

Por la noche proyectan en un ciber próximo la película “La Pelota Vasca“, fui a verla, la situación era curiosa, un chaval de Guipuzcoa, otro valenciano y como 15 guiris de habla inglesa, menos mal que le pusieron subtítulos en inglés, luego las opiniones eran de todo tipo.

Después de la peli me apunto a una fiesta que hay en un local de una ONG para recaudar fondos, total hace que no voy de fiesta desde San Cristóbal. La cosa es un poco rara, está lleno de yankis y guatemaltecos, así que los grupo o son en inglés con su modo de bailar y divertirse, o la gente de Xela mirando hasta que ponen bachata o merengue o cumbia y entonces bailan. Para un rato estovo bien, pero a las 11 me agobié y me fui al hostal a leer “Hombres de Maíz”.

Al día siguiente, el chaval de israel, me propuso ir por la noche con la luz de la luna al volcán Santa maría, la verdad, como no tenía nada mejor que hacer, tras informarnos de como era la subida, le dije que sí.

Compramos comida, hice una tortilla de patata para comer arriba y tras varias horas de charla con la gente que pasaba por el hostal, acabamos haciendo un grupo de 5: el yanki flipado de la discusión del primer día, un suizo que justo apareció por la noche y que se apuntó tal cual, y otro chaval yanki que lleva una semana aquí con sus colegas y que no había subido con ellos porque le mordió una serpiente. Sus amigos habian subido la noche de antes, me los encontré antes de dormir, así que él tenía su oportunidad hoy.

Desde Nebaj a Xela

El 22 de noviembre, jueves, día de transporte… decido ir de Nebaj a Xela sin parar en Chichicastenango porque me han dicho que lo que hay allí es un mercado que está los jueves y los domingos… creo que no me apetece comprar nada.

Por la mañana agarro un transporte a Quiche, en un microbus, ya me estoy haciendo experto en moverme en estas furgonetillas, el mayor problema es que los asientos no tienen espacio suficiente para las piernas, y mis rodillas tras varias horas quietas me acaban matando, no responden. Ahora cuando subo trato de estudiar la situación para poder poner las piernas hacia algún sitio en el que me pueda mover unos centímetros. Puede parecer una tontería pero lo cierto es que meter a 20 personas o más no es descabellado, van tal que:
primera fila: conductor y dos más
segunda fila: cuatro más y alguno de pié en el peldaño de la puerta lateral corredera, otros de espaldas al copiloto sentados en el trocito de motor que asoma (son como vanettes o un poco más, con el motor bajo el asiento del conductor y copiloto)
tercera, cuarta y quinta fila fila: otros cuatro
a parte, si sube gente con niños o niñas estos no se sientan y así no pagan con lo cual en ese caso podemos llegar a 23 en el interior.
por otro lado, el en techo tienen instalado un portabultos y si la ocasión lo requiere (clientes), el copiloto-cobrador deja su puesto en la parte de atrás (fila dos) y se sube arriba.

Tras esta descripción, creo que mi familia se habrá quedado más tranquila, jeje, lo cierto es que no pasa nada porque los motores de las furgonetas no pueden mover tanto peso, así que no pasan de 80Km/h cuesta abajo, y cuesta arriba 30 ó 40 es ya una locura.

En Quiche bajo en la plaza que es la estación de autobuses, hay comercios alrededor para comer, en vez de ir de tirón decido comer algo, tras un garbeo no veo nada apetitoso y me subo al bus que va a Xela (Quetzaltenango), uno de esos autobuses americanos de colegio pero que aquí los pintan más molones, de coloritos. Allí meto la mochila como puedo, me “acomodo” y al poco rato, como 15 minutos, en la segunda cuesta abajo, el conductor cruza el bus en el otro carril para adelantar a uno (a la friolera velocidad de 10 o 20 por hora), bloquea la carretera de subida y en el intento de recular quema el embrague… total, las 50 personas que vamos dentro nos toca bajar y a ver como nos apañamos para seguir viaje, porque una vez fuera de la estación de autobuses no se sabe como vamos a seguir.

En medio de la carretera entablo conversación con un chaval que también le gusta el basket y va camino a Xela. Tras ver pasar un autobús y algún minibus (furgoneta) que no nos resuelven nada, paramos a una que va camino a Xela y nos subimos tres. El conductor va hacia el lago Atitlan porque se dedica a transportar turistas, me recomienda que pare en Chichicastenango, me dice que lo puedo ver en una o dos horas y luego seguir camino a Xela, que me da tiempo, le hago caso y allí me deja, por 5Q.

Chichi (como le dicen aquí), es de calles estrechas, subido en un peñasco, tiene un pequeño viaducto desde el que se ve el paso de la carretera por en medio del pueblo, lugar de parada de autobuses y camionetas y tránsito general:

…este follón se arma cada 5 ó 10 minutos, cada vez que uno para, los de atrás no hacen más que pitar como si fueran a conseguir acelerar el proceso.

El mercado está distribuido por las calles del pueblo, la verdad son muchos puestos pero todos venden lo mismo, incluso cosas que vi en Nebaj o Méjico (estoy hasta el gorro de los chalecos CO!), y todo lo ofrecen como único. Lo peor es que estamos todos los guiris dando vueltas, cantidad de yankis haciendo fotos a los “indígenas” y cuanto más pobres más guapos. Me pasee por todo en una hora o dos, por el camino había un par o tres de iglesias, una de ellas más grande

otras más pequeñas, pero todas ellas con sus ritos locales mezclados con los cristianos, eso sí nada tan “otro” (como dicen en Méjico) como lo que os conté de San Juan Chamula.

Al final sucumbí e hice una foto turist style:

Tras comprar un poco de comida agarré un bus, del estilo del que se rompió, hasta Xela por 15Q. Allí decido ir a Casa Argentina, me lo recomendó un chaval de CouchSurfing, se me une un alemán y en vez de taxi que nos piden 30Q agarramos un colectivo por 1Q.

Nos dejan en una calle dónde se supone que está el sitio, pero ni de coña. El alemán es un poco parado, lleva la LonelyPlanet pero no la saca para ver la dirección ni el mapa, debe de ser para no gastar, total que me toca preguntar y tras caminar un poco llegamos al sitio.

El lugar es tremendo, hay como 30 habitaciones, es una casa que va entrando y desarrollándose hacia dentro de la parcela, desde la calle no aparenta ser tan grande, hay muchos baños comunes, no hay privados, tiene dos cocinas comunes y tres patios con mesas. Yo me alojo en la habitación común en la que hay 20 camas, allí cuesta 20Q dormir. La verdad está todo bien limpio.

El sitio, como sale en la guia del turista guay (la “lonliplanet”), está lleno de yankis, israelitas, alemanes… El mismo lugar, al fondo sirve de centro a QuetzalTrekkers, una empresa de guías de montaña que destina todos sus beneficios a un proyecto de educación en Xela. Allí hay un catalán y un vasco de voluntarios a demás de un montón de yankis (en total son unos 13) y europeos currando. Esta gente organiza excursiones y se encarga de la infraestructura: comida, sacos, ropa, tiendas de campaña… menos mochila de todo. Creo que haré una excursión al volcán Santiaguito que es de los pocos volcanes activos en Guatemala, pero eso me lo tengo que pensar, hasta el 28 no es.

Por la tarde el atardecer trae colores bien bonitos, lástima que no tenga vistas hacia el sol, me lo tapa el edificio en el que duermo, tiene tres alturas, pero los reflejos en las nubes dan estos colores, junto con la ciudad parece una cosa fea y bonita a la vez, como una explosión.

Visital a Chajul

El 21 de noviembre, miércoles, visita al pueblo de Chajul, de los tres del llamado triángulo Ixil. Desde Nebaj cuesta el transporte 5Q, tarda unas dos horas dependiendo del tráfico y los derrumbes en la carretera, menos mal que hoy no llueve y en el valle de Chajul hace sol.

Nada más llegar me topo con la iglesia en la plaza, no es nada del otro mundo pero como me gusta el contraste de color pues… allí va

Luego me pongo a pasear sin rumbo, enfilo por una calle y me sorprende la arquitectura, por fin casas con ladrillos de barro, pero no alguna suelta como había visto en otros lugares, si no todas, a demás tienen un pórtico en la parte frontal que permite hacer la vida al exterior protegidos de la lluvia. Lo que me echa para atrás a la hora de hacer fotos es que todo el mundo se vuelve a mirarte y los niños y niñas de todas las casas gritan “Gringo foto, gringo foto”, así que me da pena (como dicen por aquí a la vergüenza) y no tomo fotos… en fin.

Una casa sin gente

Vista de Chajul

Luego llego al museo del pueblo, que resulta ser una habitación con unos pocos elementos como aparejos de campo, vasijas, un sombrero… pero como un poco deslavazado todo, luego el guía me lleva a una casa, creo que es la suya, y me la muestra por dentro, intenta explicarme como se ordena, la manera en que se construía con vigas de un sólo árbol, etc… tras eso trata de venderme algo de artesanía pero como estoy un poco tacaño en este viaje, pincha en hueso y no gasto nada. En la casa si que aprovecho para fotografiar los dinteles, me resulta curioso a demás los llama “tradicionales mayas”

Tras la visita espero al bus para regresar a Nebaj, mientras robo alguna foto más.

Llego pronto a Nebaj y me da para sacar alguna foto curiosa, como este conjunto artístico que montan en la plaza principal, que sirve para…

…decorado fotográfico, tras un rato observando, resulta que la gente acude allí a retratarse en grupo, como foto familiar o algo parecido, la cosa es bien chic, a punto estuve de sacarme una yo.

También en la plaza podemos ver comercios de primer nivel tipo:

Y junto a la estación de autobuses y camionetas el negocio necesario con su mejor eslogan:

Menos mal que los muralistas aquí mejoran la vista de la población, haciendo competencia a Baksy e incluso al Cayo:

(nota: la chaqueta es típica de la zona)

De Cobán a Nebaj

Martes 21 de noviembre del presente y con algo de retraso.
Por la mañana hice el desayuno guiri total, otra vez, como véis si me abandono soy un poco pijo “como en barcelona”(El Gran Puzzle Cozmico dixit).

De camino veo este recado, lo digo por que la gente que tenga bares por la península puede copiar la idea… jeje

Luego en taxi a la estación de autobuses del norte de Cobán y allí agarro una camineta (minibus dicen) hasta Uspantan. Me compro la Prensa y así ando entretenido.

El día estaba nublado y por el camino llovió todo el rato, así que me dediqué a leer… las carreteras estaban curiosas, al principio asfaltadas, luego suelo de terracería porque en principio las estaban asfaltando y arreglando, los desmontes increibles, como cuando destrozan el pirineo pero a lo bruto, con coches y camiones circulando a toda velocidad (todo lo que permite el terreno), entre maquinaria… no me extraña que cuando pase algo salga en los medios, lo raro es que no pasen desgracias más a menudo.

Tras unas 4 horas (con tramos de 10 y 20 por hora, no se cuantos kilómetros hice) me dejan en Uspantan, allí a la carrera (literal) agarro la siguiente camioneta, me da el tiempo justo para tomar esta instantánea (ya tenía ganas de usar esta palabra).

Desde allí el siguiente paso es llegar al entronque, dónde me dejan y debo esperar a algún medio de transporte para llegar a Nebaj. Tras un rato me entero que tengo una hora por lo menos… Tiempo de sobras para más de lo mismo: lectura, música y foto

Tras la espera, el camión llega a Nebaj, el pueblo es feo, no merece la pena para ver su arquitectura, pero para lo que si que sirve es para pasear bajo la lluvia (por eso no hay fotos) y alucinar con la organización de las calles, eso de que haya guardias que no hacen nada y que tengan varias de ellas cortadas con montones de arena o piedras sin más es curioso.

Me doy una vuelta y visito el mercado, que estan ya desmontando y el museo de las artesanías… un poco triste porque los pocos puestos que hay van a la caza del turista y yo soy el único… en fin.

Por la noche, café en el bar del hostal Descanso y luego un rato de tele en la habitación común, me chupe el final de un capítulo de Héroes, muy raro verlo en un sito así en mejicano.

Cobán, Semuc Champey y cuevas de Lampkin

Pos eso, el titulico lo resume, el día 19 de noviembre, lo pasé entero en Semuc Champey que es un barranco con un río impresionante y las cuevas de Lanquin Lampkin.

Me regale para el cumple en tour guiritotaleitor, por 260Q me dan desayuno, me recogen en el hotel, me pasean, incluye comida y guías, un completo vamos.

Me levanto a las 6 para desayunar a las 6:30 un desayuno europeo como está mandado, tostadas y fruta con café y zumito, música clásica de fondo que pido que quiten porque prefiero escuchar los pajarillos. El lugar es un patio, con mesas, cubierto en los lados, lleno de plantas, con un aspecto colonial y camareros al más puro estilo “hotelquetecagas”, me siento raro, esto no va conmigo pero… en el fondo soy un pijo.

Tras el desayuno, un ratito de espera para hacer fotos a las orquídeas:

Tras eso, a las 7 y pico pasan a buscarme los guías, resulta que nadie más ha contratado el tour así que voy yo sólo en una furgoneta de 15 pasajeros con los dos guías. Tras dos horas de paseo hacia Semuc, el paisaje es bonito pero sale un día nublado y no hay manera de tener una perspectiva más amplia, lástima, llegamos a un hotelito en el que hay cambio de chofer que se queda para hacer allí algunos cambios y arreglos y se viene con nosotros un chaval que trae una escalera de cuerda.

En el camino, cruzamos un puente de hierro como los de ferrocarril antiguos peropara vehículos, el río es el que viene desde Cobán.

Luego en la puerta del parque, dejo en la furgoneta la chaqueta y la capa, parece que no va a llover, el ambiente es caluroso y húmedo, no tanto como en Palenque pero porque está nublado creo, con sol y siendo terreno selvático esto tiene que ser peor, yo ya empiezo a sudar.

La ruta va a ser ascender hasta el mirador para tener perspectiva y luego bajar a las pozas (bañeras) del río. Por el camino, hacia arriba, la vista de los árboles, lianas, plantas de hoja grande, roca calcárea es impresionante (como se puede ver en este gráfico):

Justo antes de comenzar vista del río desde abajo, el agua que le da el caudal sale de la parte inferior de la roca, la que escurre desde arriba es una proporción insignificante

Y esto para tener constancia de que estuve allí, porque así la familia se queda tranquila y la Tere me puede decir que estoy moreno, aunque la verdad, sólo me ha dado la luz en las partes visibles en esta foto:

Llegado al mirador el espectáculo es alucinante, los colores verdes de la naturaleza contrastan con la roca color arena y el agua que tiene encima un turquesa impresionante, la sensación cromática no tiene nada que ver en la foto, pero la pongo para dar envidia:

El camino casi no deja resquicios para ver el resto de la selva, pero en algún hueco me deja hacer “afoto”

Tras descender unos 100 metros desde el mirador, llegamos a la entrada de la roca, se ve y se oye el río entrar con una fuerza tremenda, la humedad por el agua chocando más la que desprende la vegetación, el sonido, el lugar encajonado entre grandes peñascos,…

… mirando en el otro sentido, tenemos la perspectiva de descenso del río, al fondo, arriba de la zona verde en el peñasco, se atisba el mirador

aquí una explicación geológica (con perdón para Orlando y Laura, que esto no es muy científico)

Flipando con la naturaleza, desde luego, no se a quien se le ocurrió ponerle semejantes cordones a los zapatos del árbol.

Paradita y baño, aquí estuvimos una hora casi, nadando y disfrutando de la temperatura del agua. Toda esta agua de la parte superior es la que escurre de las faldas de los peñascos laterales, está limpia y no muy fría porque toma la temperatura ambiente, el agua del río si que tiene varios grados menos.

Luego, comimos el bocata, parada para descansar y tomar fuerzas, lavar la camiseta en el agua, que la llevaba empapada en sudor, y un poco más abajo paramos para descender con la escalera de cuerda a la salida del río por debajo de la roca (como se ve en la cuarta foto). Descendimos a un saliente de la roca y el río circulaba a ambos lados, con una potencia tremenda, justo antes de la roca, y tras un rato de acostumbrar los ojos se aprecia que el agua estaba embalsada, lástima no llevar arnés y casco, si no hubiéramos podido asomarnos más. Tampoco pude hacer fotos de dentro, para bajar nos caía un chorro de agua encima y bajo la gruta caía el agua que filtraba por la roca de las piscinas superiores.

Después de esto marchamos en “fragoneta” hasta el hotel Casa Zapote dónde cambiamos de guía, ahora me acompañaría Lionel, hacia las cuevas de Lanquin Lampkin.

Las cuevas la verdad, no me impresionaron, les falta algo, no se, pero estaban sucias de humo porque hacen ritos, están mal iluminadas, la verdad, si no se visitan no se pierde uno nada, las encuentro como las de Albarracín en los 80, les falta algo de inversión para que la iluminación permita ver mejor lo volúmenes. De todos modos, si se acude en grupo, se puede hacer visita más allá de dónde hay iluminación artificial y camino, con guía y equipo claro.

De todos modos, dejo una foto, que nunca viene mal:

Todo el trayecto estuve muy bien acompañado, y la visita a la gruta mereció la pena por la charla con Lionel, el guía de Mayach Exp., me recomendó buenos sitios dónde acudir y dormir. Colabora con la economía local, el negocio es familiar, no como el resto de los de la zona que son de un Militar de los de la época chunga. Si se quiere en su hotel se puede dormir por 15Q y luego las comidas por 40Q. La próxima vez pienso volver en época de calor y pasear que ahora ya voy con prisa por llegar al sur.

Ruta de Livingston a Cobán

Esta entrada casi no tiene fotos, total, no me apeteció hacer fotos, el trayecto fue más de vivencia que de visualizar… que la carretera no me apetecía retratarla.

Comienzo a las 8 de la mañana, mi idea era levantarme antes par salir en la lancha de las 7:30 pero… la costumbre de las horas de sueño me lo impidió, así que hasta las 9 no hay otra lancha, eso creía.

Llego con tiempo a las barcas y veo que justo va a salir una, total, va llena y no quepo, me dicen que ya no puedo subir, pero que al rato hay otra, en ese momento que lo de los horarios, pese haber preguntado dos veces a gente distinta, es mentira, las lanchas a Puerto Barrios salen cuando les da la gana, como debe de ser, nada de poder organizarte. Le lloro al lanchero, le digo que voy a perder el bus (o guagua como dicen aquí y en canarias) de las 10 a Cobán y me deja subir en la popa pero sin asiento, ahora entiendo cuando no saben cuanta gente la palma cuando se hunde un barco, yo por si acaso me colgué el pasaporte de la bolsita que tengo para llevar debajo de la camiseta (esta explicación es para que mi familia se tranquilice, que vea que tengo talento y capacidad de redacción jeje). lancha 30Q

En Puesto Barrios voy en taxi (10Q) a los autobuses a Cobán, me subo en el que me dice que lleva allí, subo con la mochila, es recomendable no meter bultos en el maletero, nunca se sabe. Una vez dentro, la siguiente duda, preguntar al pasaje, antes de pagar, cuanto cuesta a Cobán, allí me entero de que no lleva, que se para antes, en Río Hondo, que me costará 25 o 30Q pero que desde allí puedo ir a mi destino directo. Bueno, paciencia, como no, si te despistas y quieres ir a El Cairo o Pekin el autobusero y sus ayudantes te dirán que sí, total ya empalmarás con otro medio para llegar.

Me bajan en Río Hondo, un bonito cruce de carretera sin nada y con puestos de comida en los lado y en la señal de stop de la intersección, no en perpendicular, un poco oblicua, lo que no se si izquierda o derecha (esta es una broma familiar, no hay que entenderla). La manera de parapetar la visibilidad del cruce digo yo será para darle emoción a la vida, porque mientras en el resto de cosas son bien calmados, en carretera Carlos Sáinz parece un pisa huevos. Allí tras un rato y conseguir que nadie me suba al autobús o furgoneta que no quiero, me entero que tengo que ir a otro punto intermedio antes, se trata de El Rancho, bueno, ya falta menos, el autobús que me hace el favor de parar es el que va a Guatemala Ciudad, allí que voy. 15Q

Por cierto, en todos los autobuses, sin distinción, el conductor pita a diestro y siniestro cuando ve gente en la cuneta (pongo cuneta porque arcén “no se si es con hache o sin ache”), mientras su ayudante asomado a la puerta entreabierta y medio colgando hace señas y grita el nombre del destino más próximo. En cualquier parada de más de 2 minutos y mejor si es un cruce de caminos, sube gente y dentro del bus y por el pasillo vende de todo: refrescos, helados con cucurucho, piña, tacos con salsa al gusto, pan dulce, galletas, cremas milagrosas… lo que sea, y si no espabilan en bajar el bus arranca con ellos dentro, total no les cobran que para eso trabajan vendiendo, al resto nos cobran una vez en marcha y cuando al ayudante le de la gana.

En el Rancho me bota, y a buscar el siguiente, por el camino una señora me dice que ella va a Cobán, me informa que son 22Q y la sigo, llego a un minbus, bueno, la cosa ya está mejor, sólo falta 2horas y algo de viaje.

Por fin llego a Cobán, creo que son las 16h cuando llego, para un trayecto de 250 km (a ojo) no está mal, han sido 7 horas aprox.

Menos mal que al llegar se el hotel D’Acuña, me lo recomendaron Adriana y Laura, las del BackPackers y Casa Guatemala.

Por la noche, tras situarme en la habitación (50Q, compartida de 4literas), me doy una vuelta, hay fiesta en la plaza del parque, superdiverquetecagasdelamuerte para celebrar mi cumple, es la fiesta del DominoPizza y CacaCulo con cantantes infames tipo operación truño, tras el tremendo susto, como algo pero normal, de la tierra, unos tacos (en Guate son cerrados y fritos) y unas quesadillas (aqui llaman así a las tortillas pero tostadas con cosas por encima). Luego al ciber para poner afotos, como habréis comprobado, y para hablar con Leyre por el chat (como mola gtalk), menos mal que no la desperté (no como a Luisja y sus vecinos con la gente que va al Loro, jeje).

Luego lo más que vi fue la habitación común para leer un rato y sacar esta estupenda foto:

y a sobar, que al día siguiente me levanto a las 6 para ir a Semuc Champey y las cuevas de Lampkin.

(breve)- Ruta en Guatemala

Este es un breve, es para mostrar la ruta en Guatemala, hablando con distinta gente veo que andan un poco desperdigados por el mapa y los voy a juntar

he visitado, dormido quiero decir:
Flores -> Rio Dulce -> Livingston -> Coban

quiero ir a:

Chajul o a Nebaj -> Chichiscastenango -> Quetzaltenango (Xela) -> Atitlan -> Antigua

pueden ver el mapa en GoogleMaps que para eso lo he dibujado, COS!!!

Livingston y último…

Pues eso, el 17 de noviembre, sábado, último día en Livingston, total, un buen día para decidir salir de allí, se me estaba poniendo ya cuerpo caribeño… joder que pachorra, im-presionante.

Allí el pueblo es muy tranquilo, temperatura de unos 20 grados, casas de madera, gente en la calle, mucha fruta y puestos variados… incluso toallas de Ronaldiño o de la última cena en la misma tienda, para verlo.

Lo único que había que hacer es elegir un buen rincón y ver pasar las horas y las olas, decidir que tenías sed o hambre y comer, disfrutar de un chocobanano (banano con capa de chocolate congelado a 1 quetzal (0,1€) o tortilla de con pollo y ensalada a 15Q (1.5€), lo malo que la cerveza estaba cara, el botellín a 10Q (1€), así que no abusé.

La discoteca que había tampoco entusiasmaba, la música al rato era ya cansina, así que mejor no pasarse, es más práctico recurrir a los paseos y la lectura.

Por la tarde noche (a las 17 ya oscurece), en la cancha de basket se organizó partido, me tocó jugar con los locales y les ganamos a unos yankis de un colegio que andaban por allí haciendo una escuela (yo creo que eran mormones, venían de Montana). Hacía mucho que no jugaba y me lo pasé en grande, me hacía falta ejercicio, llevaba ya cuatro días de lo más vago.

Justo allí estaban los caimanes en su recinto tras un murete, casi se nos va dentro el balón varias veces ufff

Por la noche nos echamos unas cervezas con el chaval de barna, Marc, y con una chica de Gasteitz afincada de Peñíscola, Arantza. Toda la celebración de cumple fueron dos cervezas y luego pronto a dormir, que hoy me ha tocado viaje.