de Machu Pichu a Cusco

El lunes 24 de diciembre, noche buena, es el día señalado para bajar de Machu Pichu, nos levantamos a las 4.30 para poder llegar a tiempo a la combi que sale a las 8 desde Hidro y hasta allí son dos horas de caminata por la vía.

Tras caminar a ritmo fuerte vía abajo, llegamos a Hidro a la llegada del tren, justos, unos tres minutos antes de que saliesen, allí pensábamos que el precio eran 12 soles pero al preguntar a un lugareño nos dijo que eran 8 soles, las demás combis nos dicen que son 10 soles, así que nos han engañado como a tontos (otra vez).

Nos subimos a una al precio de 10 y tras un par de horas de viaje, incluida una parada a mitad de camino para ver donde había desmonte y si teníamos paso o había que dar rodeo, cosa que hubo que hacer, llegamos a Santa María.

Allí la operación contraria a la de hace dos días, comprar billete hasta Cusco, menos mal que estamos cuatro personas para negociar y a continuación se nos suman tres yankis así que pedimos precio para 7 y nos ofrecen pasaje a 18 soles (el mismo que yo pague a 25). El tema es que tiene que llamar a Cusco, a la central y no cogen el teléfono y si no hablan no sabemos si tenemos pasaje para las 14.30 (y todavía eran las 11). Mientras pasa el rato, los argentinos me dicen astutamente que no abra la boca, que ellos se encargan de negociar precio y transporte, a mi se me nota europeo y me cobran más (debe de ser el método para recuperar el oro de Atahualpa). Tras un rato, se enteran que podemos viajar en camión por unos 10 soles, así que paran a uno y nos subimos… los yankis no se deciden pero se apuntan otros tres guiris que no supimos ubicar ya que no les daba la gana de socializarse. Negociamos y vamos a viajar 7 personas a 50 soles (bien barato… y con insuperables vistas).

Desde lo alto del camión es increíble lo bonito que se ve todo, es mil veces mejor que en autobús y además más seguro, viaja mucho más lento. Nos hizo un día excelente, al camión lo paro el control de coca, no encontraron nada y la poli nos dijo que no podíamos viajar así pero no nos mandó bajar, no lo entiendo, “eso no se hace caca, pero no pasa nada”.

[viajar en un camión lleno de botellas de cerveza… pero vacías]

Hasta el paso por el alto, a 4300 metros de altura, la subida y el valle es impresionante, tremendo, unas colinas que son montañas, unas montañas de verdad bien grandes… hoy estoy viendo el recorrido que hice el otro día de noche, ahora si que lo disfruto. Arriba en la cumbre hay familias viviendo, indígenas, subsistiendo en condiciones durísimas de frío y viento, poca agua, lluvia, nieve en invierno… es impresionante lo que sufre el ser humano para subsistir.


[el trio silencioso en el paso por el alto]

Pasamos todo el resto del trayecto intentando entrar en calor, un chaval de la zona subió con nosotros, el camionero va parando y cogiendo gente, es algo habitual según nos dice el chico. Cuando llegamos a Urubamba el conductor nos dice que no nos acerca más, que desde allí hay transporte por 4 soles a Cusco y no quiere arriesgarse en carreteras más vigiladas, le renegociamos el precio porque no nos lleva a Cusco, quedamos en 5 soles por cabeza más los 3.5 del bus sale el viaje muy barato y sobre todo entretenido.

El autobús, llegando a Cusco reposta en una gasolinera y como de costumbre para esta gente, con todo el pasaje dentro, llena el tanque sin parar el motor… menos mal que la gasolinera es prudente y deja recados en sus paredes como este:

[prohibido la atención a vehículos con material explosivo]

Machu Pichu

…como no podía ser de otro modo, visita al “totalturisteitorlugar” del Perú, Machu Pichu, y es que a pesar del sablazo que cobran por ir a verlo… uno no se lo puede perder (tenía que poner mi foto en el blog).

La noche del 21 al 22 de diciembre la pasé en el bus camino de Santa María, pequeño pueblo que permite abordar la subida a la ciudad perdida de manera más económica. Menos mal que el camino fue de noche, pude dormir casi todo el trayecto y así ahorrarme un alojamiento. A las 4 de la mañana me dejan en Santa María… no se ve nada, es noche cerrada por las nubes, las farolas casi no iluminan, allí en la plaza (que no es tal plaza, es un ensanchamiento del camino), tengo que esperar a que salga el siguiente transporte hacia Santa Teresa o Hidro (hidroeléctrica) que es el final de la ruta en combi (furgoneta).

Al rato llega otro autobús, de él se bajan 2 pasajeros más. De una combi sale un local y comienza a negociar el precio, nos dice que son 12 soles hasta Hidro, pero que hay que esperar a que haya más pasajeros, que si no no sale. Al rato viene otro mochilero más que se había quedado a dormir el Santa María, junto con otro chico de allí ya estamos 5 para salir hacia Hidro, empieza la fiesta de la negociación del precio. El dueño de la combi dice que hay que esperar a que lleguen más turistas porque si no saldrá a más de 12 soles, pasa un buen rato nadie dice nada. Yo hablo un poco con el chaval que había dormido en Santa María, es argentino. Pasa casi una hora sin decidir nada del precio, el chofer entra y sale de la furgoneta, se lamenta de que no hay gente y empieza a decir que nos va a costar 20 soles por cabeza, nadie decimos nada, comienza la guerra psicológica, hablamos con los otros dos chavales que también son argentinos y le decimos que si no es por 12 nos iremos andando a Santa Teresa, son 10 horas de marcha entre árboles y el camino es bonito. El otro chaval peruano se impacienta, tiene que ir a trabajar a Machu Pichu y no va a llegar, nosotros no decimos nada, pasan ya casi dos horas de estar sentados con una negociación basada en a ver quién aguanta más. El tema empieza a negociarse, el chaval insiste en que 20 no está mal, parece que nos toma por tontos, le decimos que entendemos que no hay gente y podemos llegar a pagarle 15 soles, pasa otra media hora y cerramos el trato en 16 soles pero con otra furgoneta, no una directa para nosotros.

Arrancamos a las 7 de la mañana, han sido tres horas de negociación… no está mal. Pero al poco nos damos cuenta del engaño, dónde hemos subido es la combi que hace el trayecto a su hora y por el camino recoge gente, así que vemos que 12 soles es lo que teníamos que haber pagado… nos pasa por novatos.

El trayecto son 2 horas por pista entre montañas hasta Santa Teresa, la camioneta al llegar allí va hasta las orejas, somo 15 dentro, no está mal, un negocio redondo para el tío, ahora vamos hasta Hidro de tirón. Justo antes de llegar, damos los datos los guiris para ingresar en el parque natural que rodea Machu Pichu, a los 15 minutos nos deja a los pies de las vías del tren y es cuando no percatamos del engaño. La furgoneta esta hace todos los días el recorrido para llegar a las 8 am al tren que baja de Aguascalientes, siempre sale, así que teníamos que haber pagado lo primero que nos pedían, 12 soles, al menos es lo que nos dice que nos va a cobrar para bajar y quedamos con el chófer dos días después, el 24.

En el trayecto ya hemos entablado conversación los 4 turistas (3 argentinos y un servidor), así que enfilamos juntos el camino hacia Aguascalientes por la vía del tren, todo por no pagar los 8$ que sablean, a los peruanos les cobran 5 soles (1.3$) ó 2 soles (0.7$) si son de Cusco. Nos esperan casi 3 horas de caminata, tranquila entre árboles y haciendo fotos, casi no pasan trenes (sólo dos) y eso se agradece.


(Gustavo, Matías y Antonio, en el puente sobre el Urubamba)

Pasamos todo el trayecto hablando, resulta que sus inquietudes políticas y musicales son próximas a las mías, son buena gente, pasamos las casi tres horas hablando y hablando… haciendo buenas migas.


(Por la vía… hacia Aguascalientes)

Que ilusión, ya estamos cerca y veo Machu Pichu por primera vez, desde muy lejos, pero está allí.

Llegamos al pueblo y a mi se me cae el alma a los pies, es horroroso, como Formigal o cualquier otro lugar feo feo feo… no me podía imaginar yo que tuvieran tan mal gusto, que el lugar en el que hay que dormir antes de ir a Machu Pichu fuese tan feo… En cualquier caso no he venido a ver Aguascalientes, así que nos dirigimos a comprar la entrada para hacer la visita al día siguiente. Decidimos alojarnos juntos así podemos negociar mejor precio y conseguimos dormir por 10 soles cada uno (2.5€). El pueblo está lleno de restaurantes para guiris a precios no muy económicos, así que acabamos en el único lugar que hay para peruanos, el mercado, en la parte de arriba se puede comer por 3 soles y nos dan sopa y un plato de pollo con arroz y refresco. Tras la comida, Gustavo y Matías se van a dormir la siesta y yo me doy una vuelta con Antonio por el pueblo, no queremos dormir para levantarnos bien pronto al día siguiente, queremos llegar a las 6 arriba y nos faltan dos horas a pié hasta las ruinas, o pagar 6 dólares por 30 minutos de autobús.

Paseamos por el mercado de artesanías, tiene un doble techado, algún arquitecto listo hizo como pequeños cubiertos a cuatro aguas uno junto a otro pero a distintos niveles con lo cual, mientras lo estamos viendo llueve a cantaros, nos mojamos nosotros y la mercancía, porque no están los techos al mismo nivel, ahí se demuestra la pericia. De todos modos, lo paseamos porque no hay más que hacer, porque en realidad las cosas que muestran son como las de todos los lugares y ya cansa, si al menos yo fuera un poco más “jipi“.

Por la tarde comemos algo de fruta en la habitación y los tres argentinos se ponen a beber mate, que parece no pueden vivir sin él. Así pasa el rato hablando de libros, de cine, de política… hasta las 22 más o menos, que mañana hay que madrugar.

El día señalado, domingo 23 de diciembre, solsticio de diciembre, nos levantamos a las 4.30, hacemos café en la habitación, tomamos un buen desayuno y a las 5.40 comenzamos a caminar hacia el Machu Pichu Antonio y yo (los otros dos están montándose su aventura, han salido de madrugada para no pagar 120 soles, unos 30€). El camino va directo hasta la entrada, atajando los zigzag de la pista que siguen los autobuses, en una subida con escalera de piedra todo el tiempo, no hay descanso, hacemos un par de paradas para ver el paisaje que es precioso y llegamos a la entrada a las 7, nos ha costado 1h20m.

[Aguas calientes se sitúa al pié de la Montaña Feliz, justo la de la foto, detrás de ella en el lado derecho.]

Descansamos un poco, respiramos, bebemos y tras secarnos el sudor entramos… en el control nos vuelven a pedir los datos, corroboran que lo que hay puesto en la entrada es correcto y nos avisan que dentro no hay baños, están fuera y cobran 0.50 soles, será porque la entrada está barata.

Dentro ya se me vuelve la piel de gallina, es precioso, impresionante, menuda construcción de locos, a esa altura, tanta piedra, todo aterrazado para poder cultivar, los muros rellenos de tierra y formados por doble pared de piedra, el suelo a tramos empedrado… es increíble, lo cierto es que no tengo muchas más palabras para describirlo, soy un poco torpe, así que he puesto una galería de fotos tremenda para que la disfrutéis.


[primera visión de Machu Pichu]


[desde la zona de antiguo ingreso]

Seguimos la ruta larga, la que recorre todo, y a parte aún nos metíamos por más sitios, lo visitamos todo muy lentamente, visitando principalmente el sector Hanan. A mitad de mañana, como a las 12, iniciamos la subida al Huayna Pichu, es el peñasco que domina la ciudad desde atrás, en todas las imágenes… Esa subida también se las trae, dicen que es de una hora, la hacemos en 40 minutos, pero es pura escalera hacia el cielo (¿recordáis la serie no?).

Tras comer en la cumbre, que es bien pequeña y tiene problemas de espacio para el turisterío, observamos perfectamente el camino del tren, el puente de la primera foto del viaje, todo el recorrido. Desde ese lugar, junto con la ciudad dominan los 360 grados que la rodean, es imposible acercarse sin ser visto, y desde abajo, la ciudad pasa casi desapercibida.

[turismo a tope]

[vista casi total]

Hacia las 15 bajamos a la ciudad otra vez para visitar la otra mitad que nos falta, llevamos ya 6 horas y todavía no hemos visto todo, ahora vamos a por el Sector Urin, nos hace gracia que a la entrada una guía nos ofrecía su servicio y nos dijo que en 2 horas se veía todo… por ver hasta con una postal es suficiente.

Pasear entre las construcciones de al lado de la plaza principal es bien interesante, te sientes dentro de un pueblo, arropado todo el rato por piedra y protegido del viento y por la falta de techado no del sol, pero en su momento me imagino que así sería.

[Grupo del Cóndor]

Tras la zona de casas, pasamos a otro área donde se encuentra el templo del Cóndor (estuvimos escuchando a otros guías a ver que contaban), aprovechando dos grandes rocas con forma de alas, en el suelo tallaron otra con forma de cuerpo de cóndor, eso dio lugar a un sitio para sacrificios y ceremonias.

Luego paseamos por la zona de terracería y allí encontramos partes de ruinas sin reconstruir, la verdad es que al ver toda esa zona caída te das cuenta de lo mucho de artificial que tiene ahora la ciudad.

Tras ver casi todo decidimos regresar al punto de partida, a sentarnos un buen rato y disfrutar del lugar, estuvimos casi sin hablarnos, de vez en cuando comentábamos algo que veíamos, pero la mayor parte del tiempo era para el disfrute de la vista… y para alucinar con la gente que pasaba a toda velocidad, sin acercarse siquiera a la plaza principal, mirando de lejos y con guía, sobre todo unos cuantos yankis vestidos de safári para pasear un rato.

[Casi las mismas fotos pero con la luz totalmente cambiada]

Hacia las 16:30 emprendimos el descenso, estábamos realmente cansados, a demás amenazaba lluvia, más bien, comenzaba a chispear… así que camino abajo, nos costó 30 minutos bajar y darnos cuenta de dónde habíamos subido.

[Desde el puente de arranque, bajo la Montaña Feliz, al fondo el Huayna Pichu]

Con el cansancio, pues bajar tantas escaleras también mata un poco, fuimos de tirón al mercado a comer algo, nos sirvieron una sopa de verduras y carne con mucho maíz machacado bien caliente y de segundo un filete de milanesa con patatas y arroz, nos lo ventilamos a toda velocidad y el cuerpo quedó arreglado por 3 soles.

Luego, en la parte de abajo, en el mercado, compramos fruta, galletas dulces y pan para tener algo que comer al día siguiente, pues también tenemos que madrugar para poder llegar a las 8 a Hidro (son dos horas de caminar por las vías, hemos descartado caminar en el otro sentido hasta el kilómetro 82 como hace otra gente, estamos cansados y queremos llegar el día de Navidad a Cusco).

Cusco, dos primeros días

Como en Cusco estoy perdiendo varios días, voy a mezclar las crónicas, no voy a seguir el orden cronológico (ni tiempo ni lógica son lo mio).

Como os comenté, llegué a Cusco el 20 de diciembre al mediodía, bastante cansado y con la suerte de tener ya la referencia del hostal que me dio Betty, una amiga de Felix, pagué 3 soles para ir allí y no los 6 que me pedía el primer taxista.

El Hostal Artesano, situado en lo alto de la Cuesta de San Blas, es muy agradable, pintado en blanco y azul claro las barandillas y puertas, es una casa con patio central, las habitaciones muy amplias, baño pulcro y precio asequible por 20 soles (5€). Dejo en la habitación las cosas, me doy una buena ducha y me lanzo a la calle, a recorrer todo con el plano de Cusco que me dieron en Lima. Subo y bajo, de izquierda a derecha, por todas las calles, no entro en las iglesias porque prefiero ver como es la ciudad primero, paso por todo el centro, Plaza de Armas, Plaza Regocijo, Plaza San Francisco… también subí a la parte alta, hacia la izquierda de la Cuesta de San Blas, desde allí las vistas… total, estuve todo el día paseando, casi no me dejé calles turísticas. Como muestra unas cuantas fotos…

…y el álbum de Cusco.

Por la noche, tras cenar algo, me fui al bar 7 Angelitos, en la calle del mismo nombre, allí hubo concierto de Jazz, versiones de temas latinos con bajo, batería y teclados acompañado de una birra bien sabrosa.

El viernes 21 de diciembre, decidí que era el día para ir hacia Machu Pichu, en información y turismo me corroboraron la ruta alternativa hacia allí por Santa María, me ofrecieron el ir en tren por 113$ o por 73$ más económico… juas! Es lamentable, la explotación del ferrocarril es de una empresa extranjera que deja poco beneficio al Perú y abusan de los güiris, pero lo peor es que los Peruanos no viajan en el mismo tren, para no mezclar, tienen otro servicio más económico pero en distinto tren (puro segregacionismo a mi entender).

Por la mañana, tras hacerme un buen café en el hostal y desayunar como a mi me gusta (un montón de galletas y pan untado en café con leche), vacié la habitación y me fui en taxi (2.5 soles) a por el billete de bus a Santa María (estación de Qillabamba), lo pagué caro (25 soles, en autobuses peores sale por 15), pero al menos iba a poder dormir toda la noche (de 21 a 4 am).

Tras eso, me fui a pasear, a leer, a seguir haciendo fotos y más paseos. Compré comida para el viaje y agua, mucha agua, aquí la venden en botellas de 2.5 litros. Encontré en una tienda de fotos carretes de diapositivas, cosa que en Lima fue casi imposible, compre uno de Fuji y me agencié un filtro polarizador para la cámara, mañana en Machu Pichu voy a disfrutarlo.

El anochecer lo vi desde un mirador entre la calle 7 Angelitos y la Cuesta de San Blas, pasé el día bien parecido al anterior, pero más rápido, porque a las 20 ya enfilaba hacia la estación de autobús para no llegar tarde…

…Lima camino del sur

(en el ciber, mientras escribo… chateando con Joan

Joan: uno va a la administración y pregunta:
Yo: que pregunta?
Joan: total, pregunta:
vosotros por la tarde no trabajáis no?
y el funcionario responde:
no, por la tarde no venimos, es por la mañana que no trabajamos!

va por mis padres, que me estarán leyendo)

El 17 por la noche cogí un bus (porque en Perú los autobuses se cogen, no como en otros sitios), para llegar por la mañana del día 18 de diciembre, martes, sobre las 6.30 de la mañana.

Llegué a casa de Félix, me estaba esperando, y de allí tras la ducha nos fuimos a hacer recados, luego me llevó a una Huaca que hay en el mismo Lima pero justo el Martes estaba cerrada por mantenimiento… así que la decisión fue ir a un ciber y luego a comer a casa.

Por la tarde me di paliza para redactar en otro ciber todo lo de Lima, Huaraz y Trujillo, subir fotos… que se me estaba atrasando ya. Por la noche fuimos a cenar a un chino, de los muchos que hay en el distrito de Jesús María, salen baratos y bien buenos. Cenamos con Betty, una amiga de Félix que vive en Qullabamba habitualmente y dónde hubiera ido ahora en vez de a Cusco de no ser porque está pasando la navidad en Lima.

Ella, muy maja, me dijo dónde alojarme en Cusco, cómo hacer la ruta al Matchu Pichu sin coger el tren, yendo por Santa María y demás pueblos… Luego hablando, se dedica a trabajar en una ONG de promotora de higiene y salud, en proyectos, antes se dedicaba a la comunicación audiovisual y a base de trabajar con ONGs dio el salto a esta otra faceta hace un año… lástima de hablar sólo el rato de la cena con ella, parece bien interesante lo que cuenta.

El jueves 19, me levanto a las 10 casi, esperando que regrese Félix del trabajo, necesitaba dormir, los viajes de bus me matan y bajo de mi media de 10 horas de sueño, así que tengo que recuperarlas.

Tras comprar comida y agua para el autobús, no hago nada útil, leer un poco, ver a Fujimori en la tele con su macrojuicio (es chistoso, se le ha olvidado todo, no se acuerda de nada de su mandato, se enteró de todo por la prensa… os suena a un presidente de… donde… cerca de Portugal y Francia… eso queda por… que le acusaban de orquestar y mandar asesinar gente o algo así, no sé debo estar ya confundido, creo estar en una nube, tantos meses fuera del primer mundo, a tantos metros de altitud, creo que quizás sea la edad, quien sabe), me preparo porque el bus sale a mediodía para Cusco, el billete pone a las 13:15, así que salgo en taxi a las 12:30, me despido de Félix y quedo con él en mayo en Madrid, va camino de Burdeos.

En la terminal de autobús, cuando veo que no hay nadie a las 13:15 para salir pregunto y me dicen que esa es la hora para llegar a la terminal, que el bus sale a las 13:45, así que me tiro una hora esperando… en fin. Para abordar el bus me piden la documentación para que coincida con el billete, me piden que ponga la huella dactilar en un papel en la casilla de mi asiento, paso un detector de metales y un cacheo y luego me filman en vídeo dentro del bus… estoy asustado, todo esto lo controla la empresa de buses, no el gobierno, me cabreo, le tomo los datos al de la videocámara, le digo que eso no puede ser legal, que si es que soy delincuente o algo… soy el único que protesta, a la gente le parece bién (y son puros Peruanos), no entiendo semejante intromisión, pero no me queda otra.

Me dicen que tengo por delante 20 horas de autobús hasta el destino final, todo el primer tramo transcurre paralelo al pacífico, todo color arena, seco, una colina continua a la izquierda y mar rompiendo olas a la derecha, así durante unos 300 kilómetros más o menos.

Luego se adentró y pasamos por el departamento de Ica, cuya capital es Pisco (parada rápida del bus) donde hubo un gran sismo hace no muchos meses, y todavía persiste la huella de temblor en la población y sus viviendas… Hay adobes amontonados por todas partes, casas cubiertas de plásticos y las que tienen suerte han conseguido tiendas de campaña:

Entre sueño y sueño desperté en Nazca, por la tarde-noche, parada breve para que subieran más pasajeros y nos dieron un poco de comer, arroz con pollo. Luego a seguir durmiendo, como pude son muchas horas y se hace pesado. Por la noche desperté a ratos, hacía fría, supongo que serían entre las 4 y las 5 de la mañana, no había amanecido todavía.

Por la mañana despierto como a las 7:30 al llegar a Abancay, ya sólo faltan… 3 ó 4 horas, menos mal. La subida a los andes ya ha comenzado pero desde aquí hasta Cusco va a ser mejor, las colinas son enormes, los peñascos descomunales, impresiona los tamaños de las lomas, los campos de cultivo por todas partes de colores verde, marrón, pardo,… las lindes la niebla y lo que más, la dimensión, es algo que no se puede describir, hay que vivirlo, se nos ve tan pequeñitos… que paciencia la del bus para subir esos cerros y más todavía pensar que la gente tiene que ir tan lejos a cultivar su campo y luego recoger todo… a esa altura, empiezo a notar la falta de aire, sube mucho en muy poco tiempo, colina arriba, colina abajo, así tres horas y pico.

Al final se divisa Cusco, primera impresión, con sol, menos mal, al bajar del bus miro la hora y han sido 22 horas metido dentro de la caja de metal, con asientos comodísimos pero dentro de un bus… ya vale, argff.

Trujillo

Para llegar a Trujillo, el domingo 16 de diciembre, la misma aventura, un viaje en bus toda la noche, pero esta vez en uno peor, no me quedaban asientos libres mas que en los normales, así que de 22 a 6 am duermo que no duermo, entre si y no, menos mal que estaba sólo en dos asientos y me pude repantingar un poco más.

Félix había avisado a una amiga suya, Katty, para que me fuera a buscar, yo hablé con ella y le dije que llegaba a las 6, pero me pasó lo que no había ocurrido ni en Guatemala ni en Mexico, intentaron asaltar el autocar por la noche, así que llegó tarde y la chica se había ido pensando que yo ya no llegaba.

El asalto fue más un susto que algo grave, el conductor dio un frenazo, paró y a continuación arrancó, en ese momento sonó un fuerte golpe en la luna lateral trasera, como dos asientos detrás mio, y saltó hecha añicos. No le pasó nada a nadie, salvo el frío durante un buen rato hasta que pudieron parar en una población y tapar la ventana. Ya tengo aventura para contar, tras atravesar los países realmente peligrosos según las guías, llego a uno normal y es dónde pasan las cosas. Seguro que no me roban hasta que no llegue a Zaragoza.

En la estación de autobús intenté llamar a Katty, la cabina no funcionaba, me fui un parque que había justo detrás y Timofónica se me tragó la moneda (esto cumple lo dicho, no me roban hasta que no llega una empresa española y…) no hay teléfono de reclamación así que me aguanto y no puedo protestar. La llamo desde otra cabina, la pobre esta dormidísima, me dice que tuvo boda ayer y que me había ido a buscar pero que le dijeron que un español ya se había ido… total me voy a un hotel y ya quedaré con ella más tarde.

Así empieza la segunda aventura, me coge un taxista y me lleva a un hotel, le digo que uno barato y según él uno que hay en el casco viejo ya está lleno, así que me lleva un poco más allí, a un hotelucho. Me dicen que justo se ha vaciado una, espero un rato y cuando subo han cambiado las sábanas pero ni siquiera han limpiado el baño, se lo digo y lo hacen. Dejo la mochila y sin mirar más me voy a pasear por Trujillo, que ojos que no ven corazón que no siente.

Menos mal, todo el casco viejo de Trujillo es precioso y más a las 7.30 de la mañana que no hay casi nadie. La temperatura ideal, unos 20 grados, suave suave, me estoy dando una paliza de cambios de clima en pocos días tremenda, menos mal que hoy no me afecta el haber bajado al mar desde la montaña, estoy más entero, creo.

En Lima conseguí unos folletos de varias ciudades, entre ellas Trujillo, así que lo que hago es buscar todos los puntos rojos que son edificios o iglesias y leer lo que cuenta, hacer la foto de rigor y seguir, os dejo una selección, que todas son muchas:



…y más en el álbum.

Conforme pasan las horas ya casi he visto todo el casco así que voy a la oficina de turismo pregunto como puedo hacer para ver las zonas arqueológicas de Chan Chan y las Huacas del Sol y la Luna. Me recomiendan no ir solo a Chan Chan ya que hay que caminar 2 kilómetros desde la carretera y a veces roban a la gente, me dicen que mejor lo haga con un tour así que me voy a la Huaca de la Luna, que el bus deja allí por un sol.

Al salir de la ciudad se divisan hacia el este unas montañas no muy lejanas de roca y a las faldas de una de ellas están las Huacas del Sol y la Luna, paso bajo la del Sol caminando y no está recuperada ni es visitable, la de La Luna sí, cobran para entrar e incluye una guía.

Las Huacas son pirámides preincas, estas datan desde el siglo I antes de cristo, hasta el 800 d.c., la que muestran es de una fundación privada que se hace cargo de la conservación y arqueología del lugar dando el 20% al gobierno Peruano. Me impresiona la construcción, en adobe todo, entre las dos huacas había población, entorno a 10.000 personas, separadas por jerarquía en dos áreas. Pertenecen a la cultura Mochica, que dominaron desde Piuna hasta Ancash. Me impresiona la manera de construir, una pirámide sobre otra, según el mandatario, como las Mayas pero con una antelación de varios siglos.

La visita es algo rápida para mi gusto, a demás no se puede uno pasear más lentamente, sólo al ritmo de la guía, es un poco fastidioso pero yo voy a mi ritmo, lento, sacando fotos:


Tras la visita a la Huaca voy al centro de Trujillo y llamo a Katty, quedo con ella en que me viene a recoger al hotel, así yo me organizo, me ducho y es cuando me doy cuenta de lo cutre del hotel, si es que me meto en cada antro. Cuando llega ella con su prima Jessica, hablamos un poco y al momento de estar me dice que puedo ir a su casa a dormir mejor que en ese sitio, vamos primero a tomar un café y una vuelta por el centro, la plaza de Armas, que por la mañana estaba vacía, ahora presenta un llenazo tremendo, con árboles navideños iluminados por toda la plaza. Cuando oscurece recogemos mis cosas y taxi nos lleva a su casa. Vive en la otra punta, en los bajos de una casa de dos alturas, en un cuarto, dejamos todo allí y visitamos un centro comercial nuevo en Trujillo, está allí toda la ciudad dando vueltas pre navideñas y de novedad. Tras un rato vamos a dormir, yo estoy muerto, el autobús y tantas horas mirando me han dejado los ojos destrozados. Mañana será otro día.

Día dos en Trujillo, amanezco a las 11 de la mañana del 17 de diciembre lunes, han sido 11 horas sobando, impresionante, lo primero que pienso que ya no voy a ver Chan Chan, que a esas horas no voy a encontrar ningún tour que me lleve, lo mismo dice Katty y su prima Jessica. Al poco llega el hermano de Katyy, Juan, con su camiseta del Barça, resulta que su hermana y hermanos viven en Barcelona. Desayunamos y me llevan a la playa, al pacífico, creo que hoy tampoco me voy a bañar, está nublado desde hace unos días, pero el paseo estará bien, luego iré a Chan Chan con ellos, menos mal.

En Huanchaco paseamos por el paseo marítimo, es muy largo, la playa se extiende muchos kilómetros y a un lado, del pase está el mar, al otro lado las casas con cantidad de lugares para comer, alquiler de tablas de surf, escuelas de surf, apartamentos… ahora está casitodo desierto, es temporada baja, pero en enero y febrero dicen que se pone lleno de gente, desde luego, tiene pinta de ser cierto.

(Jessica la prima, Juan el hermano y Katty)

Paramos en un merendero y comemos ceviche, plato típico de Perú, a muy buen precio y con la tripa llena vamos a Chan Chan, entré yo solo a las ruinas, me esperaron los tres fuera, la entrada era un poco cara y ellos ya lo habían visto varias veces.

Dentro me quedé más impresionado que con las huacas, la extensión es enorme, unos 20 km cuadrados de superficie se supone que ocupa la ciudad, la zona visitable es menor, esta vez no tenía guía, iba yo sólo, leyendo los escasos paneles, eso sí, hice un montón de fotos… el marrón arena contrastaba con el azul del cielo, estaba precioso, las luces, el aire soplando constantemente como el zierzo, pero dentro de la ciudad habían conseguido encauzarlo y que sólo soplara dónde ellos querían, la mayor parte del tiempo estaba en calma. Me di una buena paliza de fotos, casi me duele el dedo, la verdad los dos días en trujillo fueron así, mucha foto.



A la salida me esperaban, tras una hora de visita, aún tuvieron la paciencia de hacerse una foto con migo.

Tras la visita fuimos a casa a descansar y luego compré unos dulces para Félix, un último paseo por Trujillo y me fui a cenar con la familia de Katty, con su hermano y su madre a una pollería, de allí me llevaron al autobús en el que pasé toda la noche camino de Lima.

Huaraz.

El viernes 14 de diciembre al punto de la mañana con un sueño que no me entero de nada, amanezco en Huaráz, capital del departamento de Ancash. Me siento totalmente alelado, debe de ser por la horas de autobús, porque me acababan de despertar nada más llegar a la terminal y porque he subido desde cota cero a nivel del mar hasta 3.000 metros de altura en poco rato.

Recojo la maleta y por primera vez me dejo “guiar” por un coyote de esos que se ponen en la estación de autobús a la caza del guiri, estoy pez y no quiero pensar, me da igual que me engañen. Me lleva a un hotel de 30 soles (9€) y le contrato para ese mismo día un tour por la zona para visitar Yungai, la laguna de Llanganuco a las faldas del Huascarán, Caráz. Me pasarán a buscar a las 9am, así que me da tiempo para tomar una ducha y dormir un poco en la habitación.

Por cierto, que cuando he abierto el ojo he visto el Huascarán al fondo, precioso, inmenso… y esa ha sido la primera y última visión que he tenido de él, todo Perú está cubierto de nubes, hay una gran borrasca que no deja ver el cielo.

Sobre las 9 pasadas me recoge un autobús y vamos hacia la excursión con un montón de gente de Perú y dos guiris que sólo hablan inglés y llevan su propia guia.

La primera visita es a Casma, lugar que no merece la pena, pero en el que nos detienen para que desayunemos y hagamos fotos una media hora:

Sombreros que lucen las mujeres de la región y faldas.

Después es a Yungay, situada entre las cordilleras Negra y Blanca y a los pies del Huascarán. La población nueva ni la vemos, la visita transcurre entre el cementerio de la antigua ciudad y por todo el lugar en el que quedó enterrada en el año 1970 debido a un sismo que provocó una avalancha, murieron 20.000 personas.

En la imagen se observa la cúpula de la iglesia que se encontraba unos veinte metros ladera arriba y protegió de la avalancha a las cuatro palmeras que hay detrás. El resto de la planicie no existía antes de la avalancha, era todo ladera.

Tras esto, tomamos una pista hacia la cordillera Blanca que nos lleva a la laguna de Llanganuco. La subida es tremenda, de los casi 2500 hasta los 3850 en poco menos de una hora, en el microbus me quedo dormido. Despierto casi arriba y la vista es impresionante, nada que ver una montaña de verdad, grande, enorme, frente al pirineo, allí los cerros son de 4000 o 5000 metros de altura, con nieves perennes, glaciares que dan a la laguna y el Huascarán que se siente aunque no lo veamos entero.

El glaciar que deja su morrena en la laguna.

Lo poco que pude ver del Huascarán.

Tras esto, fuimos a comer a un restaurante para turistas, allí todo muy bien dispuesto y me comí un plato típico de la zona, un cui, que me dijeron que es un roedor grande, como una rata, su carne sabe a pollo. Menos mal que no me pusieron la cara del bicho, únicamente el lomo y una pata.

Luego nos llevaron a Caruhaz, lugar también prescindible, a no ser por el dulce para untar en galletas o pan llamado manjar blanco, bien rico. Como me aburría, me dedique a hacer fotos:

de la iglesia (sin comentarios….)

de los limpia que como no hacen negocio con migo, mejor se pusieron a jugar:

Tras esta última población, volvimos a Huaraz, cené una pizza vegetal bien rica y estuve buen rato en internet. A dormir pronto porque al día siguiente toca excursión y estoy molido.

El día siguiente, sábado 15 de diciembre, comenzó temprano y con alegría, en el hotel tengo tele y pude ver el tiempo en la península, yo pensaba que tenía frío aquí, debemos de estar a 10 grados más o menos, pero al ver Teruel -11 me alegré de estar tan lejos.

Estuve esperando un buen rato a que me vinieran a buscar para la excursión a el Chavín de Huántar y ver unas pirámides Incas, por lo que sea se olvidaron de mi, eso no me molestó, el problema fue que la publicidad que me dio el busca guiris era falsa, no encontraba el sito para reclamar el dinero, no existía, la gente del Hotel Santa Rosa fueron muy amable, me ayudaron a localizar la empresa con la que había ido, ellos los conocían pues es un pueblo pequeño, tras quejarme amargamente de que eso no son maneras de dar publicidad me devolvieron el dinero y me dediqué a pasear por el pueblo, leer, redactar,… esas cosas que la última semana en Lima no me había dado tiempo, me había acostumbrado en Guatemala a ir a mi aire y ahora me faltan horas.

Como única curiosidad, resulta que había un desfile de una entidad financiera por la calle, más o menos lógico que hubiera gente vestida con sus trajes típicos y desfilando, lo que no es tan normal es que hubiera entre las bandas una del ejército peruano participando de la cabalgata publicitaria… bueno, quizás sea como en casa, el ayuntamiento hace lo mismo con “elcontinglé”.

Como despedida, el Perú al pié del cañón con el software libre hasta en los discobares…

Lima y… hasta el final

Veo que para variar se me amontonan los días, he salido de lima cuatro días y acabo de volver y veo que no he terminado la redacción, así que voy a juntar días en un resumen rápido…

Tras el fiestón, el lunes 10 de diciembre hice un paseo de trabajo con Félix, fuimos a su gimnasio, luego anduvimos (andamos jodidos, pero andamos) a su otra oficina y así pude comprobar el bullicio y la prisa que lleva la gente cuando va de un sitio a otro en los colectivos (abutobuses-furgoneta), se cruzan, pitan, paran, gritan direcciones, todo el rato provocando un constante atasco-movimiento difícil de explicar, todo un caos de movimiento como hormigas entrando y saliendo del hormiguero, cruzándose con su cierta lógica y tremendo caos, imposible de entender salvo que se siga el movimiento de una de ellas.


Por la tarde acudimos a la punta, la zona que más entra de Lima en el mar. Allí pasamos el día con Germán, Flavia (los argentinos), Félix y su sobrina Valeria. Tras atravesar uno de los barrios más deprimidos se llega a la punta, zona en la que conviven edificios de aduanas, empresas de transporte y antiguas casas de pescadores. Más hacia el extremo aparecen casas de recreo más pudientes, llegando al lujo extremo alguna de ellas, pero lo que más predomina es un tipo de casas muy norteamericanas de los años 60 o 70 (espero que me corrija la gente arquitecta), líneas limpias, grandes ventanas… no se explicarme bien pero me dio esa sensación a película de cine negro o costumbrista de california.



Llegamos hasta la punta, allí se veían dos grandes peñones, Félix nos contó que en uno de ellos antes estaba el penal de Castro-Castro, en la época de Fujimori (1992) hubo un motín y no tuvo mejor idea el susodicho que mandar al ejército bombardearlo, al más puro estilo “muerto el perro se acabó la rabia”, arrasó todo, gentes y cosas. Ahora pare ceser que van a construir un espacio de hoteles y esparcimiento de lujo. No creo que los traten igual que a sus predecesores en la isla.

En la punta había un parque con zona de juegos, malecón, luego bares y chiringuitos para comer pescado. Se nota que es temporada baja y lunes, no había casi nadie y de los comedores salían a pescarnos para entrar a comer ceviche. Finalmente entramos a uno, los pobres mozos argentinos no habían comido aún y se morían… no comieron ceviche porque Félix nos advirtió que en Lima no es bueno, mejor comerlo más al norte.


Tras la comida de ellos, seguimos paseando ya al anochecer y finalmente casi sin luz.

Félix se llevó a su sobrina a casa y yo me quedé con Germán y Flavia paseando por el centro de lima, sin rumbo, y de paso intentaba encontrar carretes de diapositivas, que resulta que lo que me vendieron en Antigua Guatemala no era diapo… menos mal que no hice muchas fotos. Finalmente ellos se fueron a casa de Oscar y yo a casa de Félix, al día siguiente he quedado con ellos para ver algún museo y pasear el centro por el día.

El martes 11 de diciembre Simeao se apunta al paseo, acudimos a la cita con Germán y Flavia y no los encontramos, tras esperar casi una hora nos vamos a pasear, caminamos por las calles en círculos y de vez en cuando pasamos por el museo de la Inquisición y por el de San Francisco que son los que iban a ver estos chavales… no hay manera.

Para colmo, la Plaza Mayor estaba tomada por la policía y había honores militares durante todo el día por la visita de Uribe (presidente colombiano) al Perú (ahora entiendo porque la llaman plaza de armas). El paseo se extendió por todo el casco hasta la avenida Abancay y retorno hacia los museos, en el camino pudimos observar distintas situaciones, a cual mejor, según se mire:
-Hombre trabajando

-Dos “pinfloy” que “andeiran co!”

-Av. Abancay… normal.

Tras andar un buen rato y no encontrar a estos mozos, decidimos entrar a comer a un bar, junto al monasterio de San Miguel, por si acaso pasaban… y tras acabar justo nos los encontramos. Simeao se fue con sus mariposas al museo de Ciencias Naturales y me quedé con los argentinos a dar más y más vueltas.

Por la noche quedamos otra vez en casa de Oscar, venían unos alemanes y organizó otra fiesta, esta vez no hay fotos y lo que es peor, comimos pizza hecha por alemanes que les quedó un poco sosa y nos agarramos buena juerga…

Miércoles 12 de diciembre
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…sirva esto para declarar que quedé “muerto matao”, no me pude ni mover en todo el día, hasta por la tarde mi cabeza no reaccionó, no sé hace cuanto no me sentía así, esto es impresionante, me pretendía ir hoy a Huaraz pero no puedo. A las horas me dice Félix que resulta que rebañaron todos los finales de botellas que encontraron y los mezclaron con coca-cola, eso incluía wisqui y yo no puedo con él, jamás… así que paciencia hasta metabolizar lo todo, otra vez mejor no bebo porque total si pregunto me engañan para hacer la gracia.

Por la tarde salimos a dar vueltas por Jesús María y vimos la película “La Casa del Lago” (warnerbros), no es nada del otro mundo pero se deja ver, es un refrito de Hollywood de la película Il Mare que espero que sea mejor.

Simeao se va al día siguiente de madrugada a Sao Paolo, se levanta a las 5:30 y lo acompañará Félix, a ver si yo aprovecho para dormir…

El jueves 13 me levanto mejor, más tarde que estos dos, pero mucho mejor. Tras desayunar me voy con Félix a comprar los billetes para ir a Huaraz, tengo bus cama para por la noche, desde las 21:30 hasta las 6:00 de la mañana del día 14, la que me espera. Para aprovechar el último día nos vamos otra vez a Miraflores, allí intentamos ver una exposición que dejamos a mitad de fotos en la calle, pero ya no estaba. “Sinquecualo” vimos otra en un centro cultural del barrio sobre pop y op art peruano de los años 60 y 70 que me gustó mucho, hice varias fotos pero no merecen ser puestas… que ya cansan.

Esto fue todo, luego compré viandas para el viaje y un montón de agua, el autobús de dos pisos, mi asiento abajo totalmente reclinable me va a permitir dormir un poco, espero… mañana veremos.

Lima y más

Domingo 9 de diciembre, buen día para pasear, pero lo usamos para ir al internet…

Y tras hacer el freak en la calle, con el ordenador, con el wi-fi gratis, de regreso a casa de Felix nos encontramos con Germán y Flavia, una pareja de Argentinos que venían a su casa a estar… como ya somos mucha gente decidimos ir al mercado de Jesús María a comprar comida para cinco y cocinar bien, que los pobres vienen desde Cuzco destrozados (son 20 horas de bus)

Tras comer nos llevó Félix al barrio de Miraflores para desde allí ir a ver el mar. El barrio de Miraflores es el más caro y exclusivo de lima, en un parque vimos una exposición de fotografía en la que varios fotoperiodistas peruanos han retratado la vida de Lima, Cuzco y Iquitos, damos paseos por el barrio en el que predominan las construcciones modernas pero en el que quedan otras del XIX

Paseamos por el mirador de los enamorados, clara copia del parque Güell de Barcelona por los mosaicos de cerámica rota. La vista de todos modos es preciosa, todo Lima se aproxima al mar desde lo alto, como a unos 10 ó 20 metros subida en una meseta, debajo las playas de piedra en algunos tramos y de arena en otros… la vista es preciosa a ambos lados, izquierda

y derecha

Tras ver anochecer en el mar, nos pillamos un taxi entre los cinco y subimos al centro, estamos haciendo la visita de ayer pero de noche y con la iluminación navideña queda muy curiosa la vista:

Por la noche, Oscar otro chico de CouchSurfing que va a alojar a Germán y Flavia nos invita a una fiesta, cada cual llevamos algo de beber o comer y acabamos haciendo otro encuentro de un montón de gente:

A saber… un alemán, Antonello italiano, Germán y Flavia Argentina, Felix de Lima, Simeao de Sao Paolo, Oscar de Lima y Margarita de Lima.

Estuvo interesante el taller de preparación de piscosour, desde que nos preparó uno Orlando en Barcelona hace años no lo había vuelto a probar… está muy rico.

Lima, Peru, primera impresión.

Tras la primera juerga, el viernes 7, el sábado 8 de diciembre hicimos el paseo de turista tanto Simeao como yo por Lima, Felix nos llevó a todos los lugares más céntricos y el paseo la verdad mereció la pena.

Visitamos primero el Museo de la Inquisición y el Congreso, lo cierto es que para mi fue más interesante el edificio que lo que contaban de la Inquisición, por suerte (o por desgracia) en la península ibérica tenemos mucha información de lo que supuso la Santa… En todo caso, el edificio mezclaba artesonado mudéjar en los techos con azulejos sevillanos, aspecto colonial por dentro… me gustó bastante, esta ciudad es bien rica en edificios.

Eran graciosas las recreaciones de la inquisición:

A la salida, como el museo se encuentra junto al Palacio de Congreso, desde un edificio habían colgado semejante pancarta, justo se están celebrando los juicios contra el ex-presidente Fujimori.

Tras la visita al museo fuimos a ver el Museo del Convento de San Francisco, también conocido como museo de las catacumbas, muestran el convento entero, de una gran riqueza, con varios patios interiores aunque sólo nos mostraron uno. En las distintas salas, que se desarrollan desde 1598 hasta el s. XVIII hay todo tipo de decoración pero la que más predomina es la barroca, con ricas tallas en las maderas, una cúpula mudéjar (por desgracia restaurada ya que la original se destruyo en un terremoto), frisos con azulejos coloniales, frescos, cuadros (zurbaranes y españoletos)… La visita fue de entorno a una hora, la pena es que el guía se centraba más en las cuestiones religiosas que en el arte o historia política y cultural del convento, de hecho a las obras de Zurbarán apenas les dio importancia mientras en otra sala se recreó a explicar un cuadro neoclásico bien feo en la que se veía la historia de la cristiandad. Estaba prohibido hacer fotos pero alguna cayó…

Tras esto, se me acabo la batería de la cámara, menos mal que otros días regresé a los mismos lugares, las calles céntricas de Lima donde se encuentra el Palacio Presidencial, la Plaza Mayor y la Plaza San Martín así como un buen número de casas coloniales que conviven con modernos edificios.

Más tarde nos acercó al distrito de Miraflores, allí llegamos hasta el mar para verlo de noche, la vista es impresionante, todas las luces de la ciudad a ambos lados, es tan extensa que casi se pierde en el horizonte.

Estuvimos hasta que anocheció, luego fuimos a casa a cenar y por la noche dimos una vuelta por el barrio Jesús María que es dónde vive Felix. Estábamos realmente cansados, así que poco más visitamos.