San Pedro de Atacama, un pozo como el de la oca…

Sí, ya, desde el martes 22 de enero en la “civilización” pero yo sin contar nada… ya se sabe, es lo que tiene haber quedado con Juan Carlos y Majo.

Aterricé en San Pedro como a las 13 horas, dejé los bártulos en la agencia de transporte mientras iba a un internet, había quedado con estos dos al día siguiente por no saber contar con los dedítos los días de la semana, en fín, así que me tocaba localizarlos, resulta que mientras yo andaba en un ciber, ellos estaban en el de al lado, un cruce de mail y un encuentro rápido, San Pedro tiene una calle principal Caracoles! (es que se llama así).

Lo primero, tomar una birra, a las 14 habían quedado ya con Carlos, un amigo de Pablo Cañarte (el que me llevó al Salar de Huasco), así que en la plaza tomamos una cervecita, que después de tres días de desierto y sin duchar me sentó de maravilla:

La charla fue interesante, nos dio un punto de vista que no explican en las agencias ni en el museo local sobre la vida en San Pedro, resulta que está todo bien caro, que no se respeta la cultura local tan apenas, hasta los últimos años que no se han hecho sentir las reivindicaciones de la gente local, del movimiento indígena, no están pudiendo cambiar algo la situación, hasta tal punto que en marzo de 2007 fue cuando se retiraron del museo local las momias de antepasados atacameños. Ahora mismo, quedan reflejado en el museo sus costumbres y creencias, su historia, la relación con ciudades como Tiwanaku o el imperio Inka. Nos invitó a ver una película independiente (no apunté el título) en la plaza del pueblo, y al día siguiente un documental con una charla sobre la cultura atacameña. También nos contó los problemas que tienen con el agua, puesto que es zona de turismo y principalmente de mineras que sobrexplotan los acuíferos.

Tras la conversación, me llevaron al hotel, pedimos cambio a una habitación triple pero no hubo lugar, así que ellos se quedaron en la doble, yo en el cuarto de cinco camas. Como no teníamos nada planeado, nos fuimos a pasear a una antigua población atacameña que se encuentra a tres kilómetros, luego una ratito andando hasta un mirador próximo y vimos la puesta del sol con unos colores preciosos, lástima que me esté quedando sin espacio en picasa, he comenzado a borrar fotos de internet, si no os ponían unas cuantas… os lo ahorro.

Por la noche, cena lo más económica que pudimos, dentro de lo que cabe, pero no salió mal, un pollo con patatas no es elevado.

Al día siguiente, 23 de enero, salimos dispuestos a ver el pueblo, es muy pequeño y el casco viejo lo vimos en poco rato:

Como lo bonito de la zona es la naturaleza que rodea a San Pedro de Atacama, contratamos dos tour guiados para el día siguiente, uno por la mañana para ver los géiser del Tatio y otro por la tarde para ver los Ojos del desierto próximo a la población. Luego pretendimos comprar billetes de salida hacia Salta (Argentina) pero nos fue imposible, no había manera, ninguna compañía tenía asientos disponibles (una para el día 1 de febrero, la otra para una persona el viernes y ninguna para el domingo 28), así que nos vimos atrapados en un sitio pequeño y caro. La única solución que pudimos tomar después del almuerzo fue pagar un transporte de una agencia de viajes a precio de lujo, en vez de 30.000 (al cambio 40 €) pagamos casi 50.000 pesos (casi 70 €), la broma nos jodió tanto que decidimos ir a pie hasta el pozo 3, un lugar de aguas termales a ver si podíamos bañarnos:

… como no queríamos pagar más, ni ganas, a parte llegamos a través del desierto tarde a la hora que ya han cerrado el complejo de baño, decidimos hacer lo que la gente que va a la playa:

1.- Pillar sitio bueno

2.- Disfrutar del sol…

3.-Tomarnos las típicas fotos de grupo

…y regresar a pie de noche, por en medio del desierto, apuntando hacia las luces del pueblo y disfrutando de las estrellas. Por cierto, se nota que desde que vuelvo a estar acompañado de colegas he apagado la neurona un poco, me tiré un buen rato buscando la estrella polar hasta que de golpe me di cuenta que a pesar de que Juan Carlos y Majo son afromaños en el cono sur siguen si observarse las estrellas del primer mundo, las buenas, las que no caducan, las utilizadas por grandes astrólogos como Octavio Aceves o Rappel.

De camino compramos comida para hacernos cena, en el hostal hay cocina, así que una especie de ensalada de guacamole, huevos fritos y fruta… nada mejor para recuperar fuerzas después de un día de playa a 2400 metros sobre el nivel del mar.

El jueves 24 madrugamos otra vez para mí, como hacía tiempo para ellos, a las 3.30 arriba ya que a las 4 am pasaban a recogernos en un minibús para ir a los géiser de El Tatio. Son la misma formación geológica que vi hace dos días en Bolivia, pero ahora en el lado chileno del reparto andino. No hay como agarrar a la naturaleza y a las culturas originales atacameñas y trocearlas en países distintos como para conservar su valor.

Lo cierto es que pasé más frío que en el lado Boliviano, no sé por que, pero hacía casi bajo cero:

…así que para no ser menos nos bañamos en aguas termales, esta vez la piscina era más profunda y se podía uno hacer unos nados, en las otras no cubría más de la cintura, eso sí, los afromaños no sabemos ni dónde prestar atención, creo que estábamos un poco obnubilados por el entorno:

El día se había despejado, de subida yo dormí todo el rato, pero según Juancarlos y Majo la niebla a ratos y los charcos hacían el trayecto al chófer bastante peculiar, como para despistarse, luego salió el día nublado, para gozo nuestro ya que vas una vez en la vida lo mejor es ver el entorno tapado :O, así que cuando se fueron las nubes aprovechamos para salir corriendo hacia los géiser y hacernos fotos. En la parte chilena el control sobre los chorros de agua o gas era mayor, estaban rodeados de muretes y en los más peligrosos un vigilante impedía que te acercases demasiado. Cuando el grupo ya se cansó de esperarnos porque somos un poco lentos con lo que no hemos visto nunca, enfilamos hacia un típico pueblo con las típicas personas que viven en el típico altiplano y venden la típica artesanía (adaptación de frase escuchada a una niña pija, fresa, en el Matarraña). Por el camino el chofer-guía paró para darnos explicaciones de la fauna y la flora del entorno. Nos contó como aprovechar distintas plantas tanto para calentarse como para comer… incluso nos contó que la Yarera es de la misma familia que tubérculos como la zanahoria o la patata (a saber porque en la wikipedia no lo encuetro, ni siquiera en el gran oráculo).

Llegamos hechos polvo al hostal, hacia las 14, así que comimos algo, un rato de descanso y nos fuimos a pasear, en el camino encontramos una biblioteca municipal en la que pudimos consultar gratis internet durante 30 minutos, Majo prosiguió con su labor de dejarse querer por todos los bichos de la naturaleza y posó para nuestros reporteros, que comentan están haciendo un álbum especial de dichos encuentros amistosos.

Por la noche, con más calma y sin prisa nos cocinamos una estupenda tortilla de patata que junto con la ensalada de rigor y un vino chileno provocaron un coro de los huéspedes angloparlantes del hostal, los pobres estaban compartiendo un vino con comida de bolsa… pobre cultura gastronómica la suya, snif!

El viernes 25 de enero teníamos contratado por la tarde el tour a los Ojos del Salar, así que la mañana fue de dormir muchas horas, yo al menos aguante bastante más que mis compas y eso que ellos no compartían habitación con otras personas que se levantan cuando quieren (eso dicen, porque yo no me enteré).

Por la mañana estuvimos comparando precios de bicicletas y visitamos el museo municipal que nos llevó un buen rato. El museo fue creado en 1957 por Gustavo Le Paige, jesuita francés estudioso de la cultura atacameña. Lo cierto es que el museo estaba muy bien explicado, desde las primeras migraciones del homo sapiens hasta el inicio del contacto con los cristianos en 1540. Majo antes de ver el museo contrató un paseo a caballo por el Valle de la Muerte, una zona árida y con dunas próxima a San Pedro, ahora nos queda a Juancarlos y a mi pensar el tipo de caballo que queremos, si el de hierro o el natural.

El paseito vespertino, tras comer un plato de pasta con su salsa natural y todo cocinada en el hostal (nos estamos cuidando lo mejor que podemos), comenzó a las 16, salimos desde el lugar de la agencia. La primera impresión del chofer-guía no fue muy buena, y al final resultó ser lo peor, el tío era un pasota total, cumplía con llevarnos y soltar las chorradas que se sabía para hacer gracia en la esquina señalada. Pasamos primero a una laguna de agua con una alta concentración de sal, la gracia que flotas sin hacer nada:

…lo malo, te entra un complejo de boquerón increíble, todo sabe a sal, pica la lengua, hasta los ojos si te despistas, como yo, que me dio por nadar mariposa y… conseguí los ojos más rojos del lugar. De allí, tras lavarnos bien con garrafas de agua dulce, nos llevo a ver los Ojos del Salar, en medio del desierto asoman dos circunferencias de unos 10 a 15 metro de diámetro hundidas respecto al suelo unos 4 metros y llenas de agua, sin bonitas, pero al no darnos ninguna explicación y encontrarnos unas 8 furgonetas con sus 5 a 15 turistas de media entorno a la laguna, la cosa perdía gracia. Lo bueno vino luego, llegamos a la zona del salar dónde la sal ha tomado la superficie, como lo que tenía que haber visto en Uyuni pero no pude por la lluvia, sólo que en este caso la superficie era mucho más pequeña. Al ser menor se conseguía un efecto de colores muy hermoso, con el sol poniéndose por la espalda, marcaba el color de la sal blanco, luego el de la paja brava (matorral del desierto) amarillo junto con el suelo rojizo y al fondo las nubes de un día oscuro daban un tono azul acero o gris oscuro. Las franjas naturales junto con la ropa de colores permitía jugar con las fotos, así que a eso nos dispusimos, preparados:

ya!

tapumb!!!

Nos lo pasamos como críos, disfrutando, os he puesto sólo unas pocas, porque el resto de los saltos son… muchos. Tanto ejercicio nos dejo rendidos, así que compramos media sandía (de 4 kilos la mitad), melocotones y aguacate, cena ligera para un día cansado, hoy si que nos lo hemos currado, a sobar que mañana toca día de excursión sin “fragoneta”.

Sábado 26 de enero, ya falta menos para poder salir de San Pedro, esto se hace eterno. Juan Carlos y yo intentamos hacer la ruta a caballo con Majo pero como somos unos indecisos para cuando dijimos que sí ya no quedaban monturas naturales… así que nos conformamos con la bici de toda la vida.

Mientras Majo salía hacia el valle de la Muerte, que está a 4km de San Pedro, nosotros alquilamos dos “montanbaic” o bicicleta de montaña, para ir a ver el mismo sitio, estaba próximo, así que en seguida llegamos al valle, muy angosto, transcurre la pista por un cañón cortado como a cuchillo, con el piso firme al principio hasta que luego sale la arena y no deja pedalear, imposible, se hunde la rueda de delante y no hay manera de avanzar ni un centímetro (os aseguro que lo intenté). Así que primero caminamos por un pequeño valle hacia la izquierda, yo como tenían mono de bici, la arrastro hacia arriba, para luego descender, no era muy largo, 200 metros, pero la bajada fue divertida, despacio (para que no se asuste mi mamá) y con seguridad gracias a la suspensión de la bici y los frenos (esto va también por mi papá). Del suelo, como todo alrededor de San Pedro salían trozos de sal, de entre la arena y la tierra, esto lo sabemos porque al chupar sabe…

Luego proseguimos hacia el fondo del valle, ya mucho más amplio, un tramo lo pudimos pedalear, vimos a gente hacer surf en la arena bajando la duna, llegamos hasta el fondo del valle no sin pena, Juan Carlos dejó la bici a mitad de cuesta, yo que soy un brutico, hasta arriba:

Me cansé más los brazos por mover la bici por la arena que las piernas, pues era imposible pedalear, lo peor al bajar, no avanzaba nada, así que a empujarla otra vez, y eso que la pista era de una anchura de unos 4 metros pero no había manera de encontrar un tramo bueno.

Llegamos con bastante hambre al hostal y nos comimos un arroz de verduras tremendo, junto con otro vino chileno nos obligó a dormir la siesta hasta las 5, como hacía tiempos. Así que la idea de ir a pedalear por la tarde hasta el Valle de la Luna para ver el anochecer casi no lo hacemos. Finalmente salimos tarde, llegamos casi a las 19 a la entrada del valle que está a 16 km del pueblo, con el tiempo justo para acercarnos hacia las dunas dónde dicen que se ver mejor el amanecer, así que nos dejamos un par de paseos alternativos:

De todos modos, nos paramos cada poco para hacer fotos y ver alrededor, el lugar el precioso, salen tonos blancos de entre las rocas y la tierra, por todas partes, llegamos a una zona más allá de donde paran los autobuses (lo vimos muy lleno de turistas) blanca y parda como una perdiz, allí subimos a un picacho pero como no se veía bien y no estábamos seguros de como podía ser al anochecer nos fuimos con el rebaño de turistas a hacer las mismas fotos que el resto.

Personalmente no me impresionó más que el primer día el anochecer, el sitio si que es bonito, pero las luces dependen de las nubes y ese día no acompañó mucho, eso sí, estaba despejado hacia la cordillera y sí que reflejaba esta colores bonitos, pero no tanto como cuando rebotan y lanzan rayos hacia otras nubes próximas.

En la tienda de alquiler tenían mi carné de identidad, nos dijeron que a las 21 teníamos que devolver las bicis, así que me tocó “hacer el Induráin” de los buenos tiempos y correr hasta el pueblo sin parar, con lo desentrenado que estoy llegué cansado con un dolor de culo tremendo y casi sin piernas… argfff y total para lo que yo uso el DNI, para nada.

Este fue nuestro último día en San Pedro, un poco de fruta por la noche y a sobar, que al día siguiente a las 8.30 salimos hacia Salta, por fin.

Salar de Uyuni…

Creo que ya voy con retraso, al menos me he quedado en el sábado 19 de enero… bueno, espero que no os hayáis desesperado, tampoco hay tanto que perder… salvo el tiempo.

Ese día aburrimiento en Uyuni, puesto que no hay nada que hacer, comparar precios de agencias, desesperarme por no poder salir por la mañana puesto que la ropa de la lavandería me la daban a las 20, leer y oír música. Cambiarme de hostal a otro que está al lado, por casi el mismo precio pero menos cutre, este ya es normal, menos mal…

El resto de tiempo transcurre hasta la mañana siguiente, el domingo 20 de enero, día señalado para iniciar el tour por el Salar de Uyuni y el desierto hasta San Pedro de Atacama (Chile). A las 10.15 estoy en la agencia dónde me habían citado a las 10.30, yo como los niños que van al cole por primer día, presto para disfrutar, a parte que no podía hacer nada más interesante… Parezco nuevo, soy lo peor, hasta las 11.30 no subí al automóvil. Resulta que de la agencia dónde yo había contratado al final no salía coche, las otras cuatro personas que estaban para mi grupo se retiraron para otro día, así que me pusieron con otra agencia, total es lo mismo, el mismo precio, el mismo recorrido… pero salió bueno el grupo:

[no corresponde con el momento, esta foto es del final, pero… este es su sitio. La familia de Ricardo,Doña Benita (cocinera y mama del grupo), Roberto (brasil), Wilson (chofer) y un mendas]

Por cierto un inciso, como hay muchas fotos, las podéis ver en la galería del Salar de Uyuni.
El primer lugar de visita era el salar, un día lluvioso, tapado, con nubes, pero más que llover mucho, era un calabobos, chip-chip o chirimiri (según se quiera). Lo cierto es que venir a visitar el mayor salar del mundo en época de lluvia es lo que tiene, un espectáculo bien distinto del que hayan conocido familiares míos.

Durante el trayecto, el grupo vamos conociéndonos poco a poco, la primera impresión de Wilson (el conductor) es bien buena, se cruza con otro coche de turistas que estaba roto y lo primero que hace es pedirnos permiso para ayudarle. Era de una empresa de la competencia, estaba lloviendo pero no se lo pensó dos veces, él arregló el todo terreno.

No nos adentramos en todo el tramo habitual en verano europeo (invierno Boliviano), ya que dicen que no es del todo recomendable por seguridad… así que únicamente se llega al hotel de sal, allí realizamos la parada larga para las fotos y para almorzar. El hotel está construido con bloques de sal en los que se pueden observar perfectamente los estratos según estaciones, a rayas blancas y color tierra según sedimenta en cada época del año. Salvo esta curiosidad lo realmente hermoso estaba alrededor y fuera. En mi vida me había creído eso de caminar sobre el agua, no me parecía posible hasta que se me mostró ante mi ojos:

…pero como soy un poco ateo, me lo tomé a cachondeo:

Lo más impresionante eran los reflejos con el agua y gracias a que el día estaba cubierto de nubes las luces eran más tenues y no quemaban el fotograma. No sé ni cuantas fotos hice, pongo sólo alguna ya que el espacio del Picasa se me está quedando pequeño… y no quiero pasar más de cuatro horas en el internet.

Tras la visita al salar, que duró poco, así que tendré que regresar, continuamos viaje hacia Uyuni de vuelta (en temporada seca se va por otra ruta), desde allí fuimos a ver el cementerio de trenes, la curiosidad es encontrar maquinaria obsoleta pero para buscar texturas y encuadres raros de la cámara está bonito. Únicamente dejo esta curiosidad, a ver si alguien con más conocimiento de “pausa” o talento me cuenta que quiere decir, si no, vale como gracia:

Las primeras horas sirvieron para continuar entablando relación con el resto del grupo. Ya en el almuerzo Doña Benita demuestra su profesionalidad, lleva 8 años haciendo de cocinera en los tour, cuida del grupo a parte de en la alimentación, en cuanto a contarnos cosas de la naturaleza, anécdotas y sobre todo para que lleguemos a tiempo a toda la ruta, siempre atenta a los horarios hace de madre para que no lleguemos tarde a nada y no nos perdamos ni una sola de las alucinantes vistas.

Tras la visita a los trenes, ya tarde, tuvimos que hacer noche en otro lugar antes del programado, era tarde, llovía y no tenía ganas Wilson de conducir en malas condiciones, se ve que es precavido. Paramos en Colpina, una población pequeña que se tarda en recorrer de punta a punta 4 minutos en el lado grande, creo que 1 minuto en el lado estrecho. Las casas son de adobe por fuera y revocadas en el interior, almenos dónde dormimos nostros. Tenemos habitación triple con litera para Roberto (el brasileño) y para mi, que luego compartimos con una chica de otro grupo. La familia tiene su cuarto con cuatro camas, hay otra habitación con séis camas más para el otro grupo que también se aloja en este sitio. Era pronto pero de noche, un paseo por el pueblo con Roberto, nos mojamos un poco y luego cenamos en grupo. La comida muy abundante y rica, de primero sopa de acelgas con verduras y hortalizas y de segundo pasta con una salsa de tomate muy sabrosa, de postre plátanos (detallo esto porque según dicen y por lo que vimos, no todos los grupos se alimentaban tan bien, así que en caso de duda, preguntad en que empresa trabaja Doña Benita y apuntaos en esa para que os vaya bien).

Al día siguiente lunes 21 de enero, la primera visita fue hacia la laguna Colorada, ya dentro de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa

, nos habíamos levantado a las 6.30 para salir a las 7am, como no trasnochamos, se hizo fácil.Dentro del todo terreno, un Toyota Land Cruiser, que es el que llevan todas las agencias, en primera fila se sentaba Wilson (como no, tenía que conducir) y Roberto (es más alto que yo, hay que dejarle que ponga las piernas como pueda), en la segunda fila me tocaba a mi por tamaño, a la hija mayor de Ricardo y se turnaron Ricardo y su mujer. En la última fila iba siempre sentada Doña Benita y la hija menor de Ricardo, turnándose su mujer con él. Así pasaron las horas de los tres días, entre eso, subir y bajar para hacer fotos y hablando o escuchando música. Me tocó poner mi chisme de mp3 así recorrimos el altiplano andino con Louis Armstrong, Almagato, Pata Negra, Michel Camilo y Tomatito, Paolo Conte, jazz variado, en definitiva, algo subrealista y especial, no se que es mejor si lo visto o lo escuchado, sólo falto Billie Holliday, pero eso eran ya palabras mayores para el 4×4.

En el camino, una parada para fotografiar un grupo de rocas volcánicas, entre las que destacaba esta con forma de águila, en la que todo el mundo se sacaba una foto… menos yo, me gusta más la naturaleza muerta.

Al fin llegamos a la laguna Colorada, lugar del almuerzo y principalmente de flamencos. Os pongo una muestra, estuve empanado hasta que gasté un rollo de 36 diapos y me fui a comer, el último, el grupo pensaba que no tenía hambre, pero es que no hay nada como entretenerse con el teleobjetivo y disparar (como hacía Holling de Doctor en Alaska).

Arrancamos para proseguir el viaje, por el desierto cada cierto rato le decíamos a Wilson “estas seguro dónde vas, ¿no?”, es increible, hay trazadas de coche en todos los sentidos, pasas por terrenos blandos, duros, blancos, rojos, amarillos, ocres, pedregrosos… en todo caso siempre áridos. En cuanto al tiempo, el día salió limpio y soleado hasta este momento que comenzó a nublarse y lloviznó un poco, a la altura que estábamos entorno a 4000 metros, llegó a nevar un rato sobre el desierto. Soy consciente de que esta redacción hoy va un poco menos detallada, pero tampoco puedo describir bien todos los colores que llegué a ver dentro de la gama de los pardos y azules, más vale que siga poniendo fotos.


[inciso: ayer 29 de febrero, cuando a las 17 horas estaba lanzado en la redacción, quitaron la luz en todo San Pedro de Atacama, así que me quedé a mitad y con un palmo denarices, prosigo ahora, de mañana para mí, a ver que pasa]

Paramos en otro área de formación volcánica y allí vimos una zona en la que las rocas dejaban espacio para que una especie de conejo del desierto, viscacha, se camuflase perfectamente con el medio. En ese mismo lugar había un musgo verde llamada yarera, muy resinosa, estuvimos un rato dándo vueltas por las rocas. Casi todo el trayeco de ese día coincidimos con el grupo que durmió en el mismo sitio que nosotros… tres brasileños, una “quebequa” y dos argentinas.

Al arrancar hacia el siguiente atractivo turístico vimos, tras dos días de automóvil, la imagen subrealista de la excursión, doña Benita y Wilson no lo habían visto nunca, dijeron que ciclistas sí, pero esto:

….era la primera vez.

Lo siguiente en visitar fué el árbol depiedra, creo que hay una que le llegó esta postal, y si no estará al caer:

Porfín llegamos a la laguna Salada, lugar en el que se debía abonar la cuota del parque nacional (30 Bolivianos = 3 €), paramos un buen rato para ver los flamencos y los tonos rosas quedaba el fondo del lago…

Tras la visita, llegamos cercanos al lago, al siguiente lugar de alojamiento, llamado Huayahara, son unos barracones corridos con habitaciones, unidos por un porche acristalado dónde hay mesas de para que los grupos de turistas estemos cenando o hablando, no hay más que hacer salvo esperar a la mañana siguiente.

El martes 22 de enero madrugón, a las3.30 arriba y a las 4 en marcha para llegar a ver los géiser de dos tipos, los que dejan escapar únicamente vapor, lo podías saltar y poner la mano encima:

…y los que salían de cráteres enormes en los que se veía el agua hirviendo:

Con el chofer metiendonos prisa, proseguimos el viaje hacia la siguiente parada mientras amanecía:

La siguiente parada, a las 7 am y a unos 5 ºC consistía en bañarse en aguas termales,

con una vista increible, flamencos, aves, montañas y frío alrededor.

Menos mal que tras el baño nos esperaba un desayuno de los grandes antes de continuar hacia la laguna Verde, al pie del Volcán Licancabur, junto a la laguna Blanca.

Tras esto, me dejan junto con el brasileño en la frontera Bolivia-Chile y en unas horas en San Pedro de Atacama…

[lo siento, estoy en la biblioteca de San Pedro, con internet grátis media hora y se me acabó el tiempo, otro rato lo mejoro.]

Uyuni

Como comentaba en la otra entrada, el autobús salió tarde de Potosí a Uyuni. El único interés de venir aquí es visitar el Salar y luego acudir a San Pedro de Atacama donde he quedado con Juan Carlos y Majo.

El viaje lo hice en un cutre autobús mejor que los guatemaltecos, pero el viaje en sí mucho peor. Menos mal que siempre pido pasillo y que me lo luche para que la gente que viaja en el pasillo me dejara mover el pie un poco. Las dos piernas las tenia que sacar fuera, el asiento es incomodísimo, es imposible dormir, me escuche casi toda la discografía de Red Hot Chili Peppers, tres discos de PJ Harvey, la banda sonora de Kill Bill y no se cuantas cosas más. Por desgracia no me perdí ripio.

En el viaje, por pista de tierra todo el rato, no paraba de dar botes, tampoco ayudaba que en el asiento de al lado, para pagar menos iban un hermano mayor y otro de unos diez años encima suyo. Esta práctica con los niños es habitual, para que no paguen los acomodan por donde pueden, junto con los tremendos bultos que llevan para viajar y que jamás ponen en las bodegas o en lo alto del autocar. A parte durante el viaje subida y bajada de pasajeros. A esto le sumamos una parada en medio del desierto algo larga, me despierto y cuando bajo a mear veo que están arreglando el motor.

Yo pensaba que llegaría por la mañana a Uyuni pero a las 4 ya estábamos allí, no está mal, casi 600 kilómetros en menos de 8 horas… los pasajeros contentos porque el resto de compañías no habían llegado a Uyuni, eso quiere decir que había ido en el bus bueno.

Tenía la referencia para dormir del sitio en el que estuvo Joan pero a esas horas me dicen que es inseguro atravesar el pueblo andando, así que busco al lado y me meto en uno hostal. La impresión el lamentable, el tío me pide el dinero en la puerta de la habitación y no me da llave, le digo que me la de y me dice que me la da al día siguiente, yo le digo que ni de casualidad que si quiero salir como voy a entrar, así que me dice que le de la documentación en prenda y me da la llave… la leche, menudo sujeto.

Así termino el día 18 de enero, cumpleaños de Sara, Leyre y mi prima Gema. ¡Felicidades!

Potosí

Me estoy retrasando… y se me vienen malos días para pasar rato y rato, así que trataré de hacer hoy un pedazo entrada aunque me temo que sin fotos, en este ciber no hay usb.

Tras llegar a Potosí por la noche del 17 de enero, hacia las 20, me fui al centro, me costó un poco encontrar alojamiento a esas horas, a demás me dio la sensación de que Potosí es más turístico que Sucre por lo lleno que estaban los alojamientos. Encontré uno que estaba bien, un poco más de lo que quería gastar pero a esas horas ya me parecía difícil seguir dando vueltas, a las 22 ya está todo el mundo en la cama.

Me dí una ducha, luego salí a cenar algo y a dar vueltas por el centro, que es bien reducido, más que Sucre. Pasee hasta que me sentí con fuerzas para dormir, aún miré un rato TVE pero realmente no ha cambiado así que… dulces sueños.

El 18 de enero viernes, el primer recado que hago es ir a turismo, me explica sobre un mapa “kich” la ciudad una policía “turística” de lo más simplón, supongo que acorde con su trabajo, me contó que si quería visitar, por ejemplo, una iglesia que en el mapa tiene el número 32 es muy fácil porque lo buscas en el mapa y llegas en seguida. Menos mal que la dejé enseguida atrás.

A continuación me fui a la Casa de la Moneda, el edificio es imponente, desde la puerta que da a la calle hay que atravesar dos patios para comenzar la visita. La construcción mezcla piedra y ladrillo rojo para los muros, forjado de madera para suelos y techo, tejas en la cubierta. Lo que se exhibe dentro no es impresionante o es que tengo el ojo ya taponado, salvo un cuadro de la Virgen de Potosí en el que se retrata el Cerro Rico como faldón de la Virgen, con dibujos de la explotación minera del cerro. La visita es guiada por un señor que va explicando la importancia y riqueza de Potosí a lo largo de la historia. Lo cierto es que fue la ciudad más rica del mundo en el momento de mayor auge, más incluso que París y Nueva York, al menos de eso presumía el guía.

Las salas en las que muestran monedas de plata acuñadas en Potosí y la contigua en la que se muestran los tornos para fabricar las láminas de plata a partir de los lingotes son interesantes. La maquinaria, movida desde el piso inferior por animales de carga o por esclavos indígenas, mediante un sistema de engranajes creaba la suficiente presión en unos rodillos de unos 30 ó 40 cm de longitud y unos 10 cm de diámetro como para aplastar y laminar los lingotes. Esta maquinaria se utilizó desde 1773 hasta 1860, casi 90 años, y todavía puede funcionar. El resto de las salas para mi gusto eran prescindibles, entre las que muestran la opulencia de objetos de plata y las que hacen recopilación a bulto de etnografía o la peor de todas en la que se muestran armas de guerra antiguas… sólo hubo una que por la temática me hizo mirar más, una sala llena de minerales que hubiera hecho la delicia de mi madre, en ella si que había una muestra de unas piedras de cuarzo inmensas de más de un metro y un total de unos 300 minerales expuestos en vitrinas.

El siguiente recado, mientras abrían algún museo o algo a las 15 era ir a comprar el billete de bus a Uyuni, esto no es en la terminal si no en el cruce de la avenida Universidad con las vías del tren, sí así como suena, en ese lugar hay varias empresas de transporte que te llevan, todas salen por la mañana o por la tarde. Compré el billete para las 18:30 que creo que llega al día siguiente.

Con el recado cumplido, como resulta que este año el 18 de enero cae en el mismo día que el cumpleaños de mis hermanas o más bien, ellas caen a cumplir los años siempre en ese día me fui a un internet a llamarlas… allí me estuve un rato charlando con ellas y perdiendo el tiempo.


[cabalgata o procesión, según se mire, por el Niño Dios, eso me dijeron]

Por la tarde me fui al centro otra vez, intenté visitar alguna iglesia pero no tenía el cuerpo mas que para pasear por la calle, ni siquiera tome la visita a las minas porque el viernes no trabajaban así que me quedé sin verlas a pesar de la insistencia de Joan de que merecía la pena. Pues lo dicho, paseando y paseando hasta las 18 que fui al hotel a por la mochila para llegar a las 18:30 (un poco antes por si acaso). En la empresa la gente estaba esperando tranquilamente incluso llegaban tarde sin ningún problema, el autobús no había hecho acto de presencia y eso que por la mañana cuando compré el billete la chica me insistió en que hoy saldría puntual.

Las únicas personas que mostraban cierto desasosiego eran dos guiris, el resto a esperar, el bus estaba haciendo cola en la gasolinera para comprar diesel y llevaba allí un buen rato según nos dijeron. Hasta las 19:30 no llegó y entre cargar y no se hicieron las 20.

Así que en esto se resume mi estancia en Potosí, supongo que debería venir con más calma, me he dejado muchas cosas por ver, pero hay días que no da uno para más.

PS: se me olvidaba, en Potosí hice un montón de fotos a los minibuses de transporte público, a ver cuando hay usb y os pongo una foto de uno de ellos, son todos japoneses, choca ver las letras ilegibles para mi con matrículas bolivianas. Todo Perú y Bolivia reciben cantidad de vehículos de segunda mano del mercado asiático, ya sabéis donde van los “planes prever” del primer mundo.

Sucre…

Como todo desplazamiento, la noche del 15 al 16 de enero fue un rollo, al llegar a Sucre tenía mirado unos alojamientos por internet, con el minibús me fu¡ a uno de ellos pero hasta las 10.30 no me dejaban entrar en la habitación así que deje la mochila y me fui a pasear.

Lo primero ir a información turística, estaba situada en el mismo edificio de la Prefectura del Departamento, tras la información un niño nos acompaño a mi y a otros dos argentinos (esto esta lleno, ahora son sus vacaciones de verano y Bolivia es barato) hasta una cúpula desde donde se puede ver la ciudad entera:

Tras las vistas, lo siguiente fue ir a ver la Casa de la Libertad, antiguo convento y posterior universidad jesuita en la que se proclamó la libertad de Bolivia, sigue siendo dónde se proclama al presidente Boliviano hoy día, Sucre es la capital constitucional y La Paz tiene el poder legislativo, judicial y presidencia. La visita fue, a mi parecer, muy aburrida, llena de referencias a los cuadros, batallas históricas, nombres pero sin profundizar en el análisis ni en el tipo de obras que no eran demasiado buenas. El espacio es bonito y ya que estaba allí pues presté atención a la historia chola (blanca) y criolla de Bolivia (en ningún caso se atiende a la historia indígena en este museo).

Tras el museo, me di una pequeña vuelta y acudí a ducharme al alojamiento, me dieron mi habitación, el baño era compartido pero no llegué ni a usarlo, eran más de las 12 y estaba igual de sucio que por la mañana a las 8 así que tras echarles la bronca me largué el sitio se llama Cruz de Popayan o BackPackers, NO IR NUNCA. Tras el susto me cambie de sitio, en la calle Colón Hostal Colon 220 está bien de precio, limpio, tranquilo y familiar, por la mañana dan desayuno, es sitio perfecto… me di una ducha y comí algo.

Por la tarde acudí a los museos Municipales de Chancas (arte y etnografía), el lugar es un antiguo convento, con dos claustros, todo de color blanco radiante que llega casi a molestar cuando sale el sol intenso.

De los visto dentro, lo que más merece la pena es lo referente a Melchor Pérez de Holgín, del que ya había visto piezas en La Paz, la verdad es que es el más personal y representativo de la pintura barroca de Potsí. Deja obras en todo Bolivia. El resto está bien pasearlo pero lo tienen mal dispuesto, todo colgado o puesto en vitrinas, bien etiquetado pero a la antigua, todo puesto como en los museos en los que pones todo para demostrar que lo tienes, me gustó más la presentación del etnográfico de La Paz.

Visita al mercado, puede verse la variedad de papas que tienen, hay cantidad de ellas y a demás las secan y consumen de diferentes formas.

Tras la visita, me subí a otra parte de la ciudad, en un lado en lo alto se sitúa La Recoleta, es un mirador y un convento. En la iglesia iba a entrar pero estaban oficiando así que lo deje. El mirador estaba copado por vendedores ambulantes dispuestos a ofrecer lo mejor a los guiris que llegábamos, sobre todo a los que llegaban en bus turístico todos juntos. En cualquier caso, la vista era bien bonita, toda la ciudad a los pies, el día estaba despejado así que se percibía el color blanco de las fachadas y el rojo de las tejas perfectamente:

De allí, baje al fondo de lo que se ve en la imagen, es el parque, el paseo no lleva más de 30 o 45 minutos… En el parque está todo el mundo paseando, alquilan quads (motos de cuatro ruedas) y kart para circular por las calles, otra cosa cachonda es que todos los adolescentes andan tirándose globos de agua, los cargan en bolsas de plástico y hay que tener cuidado de no verse en un fuego cruzado. Los niños limpia botas y los que venden chocolatinas andaban también a lo suyo, como niños:

Por la noche quedé a tomar una cerveza con una chica canadiense de CouchSurfing, es la segunda vez que quedo con alguien de esta web, tras charlar un rato me fui pronto a dormir, no había pegado ojo en toda la noche en el bus, así que descansar me sentó bien, a las 9 ya estaba sopas.

Al día siguiente, día jueves 17 de enero, después del desayuno en el hostal me fui a ver horarios de autobús a Potosí, tengo un par después de comer y llegan por la tarde. Así que lo que hago es pasear, por las calles de Sucre y luego comprar el billete de regreso a la península Ibérica, menuda decisión supongo que esperada… jeje. Menos mal que mis padres con su móvil hacen la gestión de aceptar el pago, resulta que solo con pagar con visa no vale, por eso me ha tenido mi banco bloqueado tanto tiempo, les parece mejor que se confirme el pago en un teléfono móvil en cualquier parte del mundo en la que estés… es de lo más absurdo, para que narices quiero yo un chisme de esos, y si lo tengo y me lo roban como lo arreglo, y si me lo pinchan… en fin, que pena cuando una panda de ineptos se ponen al mando de la seguridad de algo (en este caso informática).

Después de comer en un vegetariano una sopa rica rica y hamburguesas de tofu (no tan ricas como en Birosta pero sientan bien), voy a tomar el bus de las 14.30, al llegar me dicen que no hay billetes ya y espero al de las 15.30. Estoy leyendo una hora y cuando voy a tomar mi bus me doy cuenta de lo tonto que he sido, resulta que salen siempre con retraso y que si hubiera ido al andén lo habría podido tomar, el de las 15.30 salio a las 16 casi y con gente subiendo todo el rato… a veces me da el ramalazo europeo y me equivoco, ya va siendo hora de que se me cure.

El trayecto fue entretenido porque se va viendo el paisaje todo el rato, entre Sucre y Potosí hay que descender y ascender algún valle, los campos cambian de color rojo de la tierra a verde de los cultivos, la cordillera es imponente. Miras las lomas y los montes y tiene formas parecidas a las del prepirineo o pero con la diferencia de que son tres veces más voluminosos, da la sensación de que te acercas con una lupa y todavía te puedes acercar más y más y más… impresiona mucho el tamaño.

La Paz y dos y me salgo…

Pues lo dicho, el relato final de La Paz, el lunes 14 de enero (y no diciembre como vengo poniendo según días), fue mi penúltimo día en La Paz. Pasé casi toda la mañana en casa leyendo, mirando en internete gratis con el iBook de Ale y poco más. Lo cierto es que hay veces que tras varios meses fuera de casa te pones a leer noticias y parece que nada cambia, lo mismo me da leer Público que NoblezaBaturra, como decía aquel diario barcelonés “Esta tot fatal”.

Menos mal que lo que escribió Mariategui en 1928 sobre el Perú sigue vigente y tan mal como siempre… lo digo por autoanimarme… o no.

Por la mañana me fui a comprar el billete de autobús, luego de comer con la familia de Ale marché a dar vueltas por la zona de los mercados por donde había paseado el sábado con Ale, ahora dando vueltas sin la lluvia del otro día, todo un poco más cómodo. A punto estuve de comprarme una cámara de fotos de segunda mano de la que me quedé prendado.

Era una cámara de visor, objetivo 45mm focal 1:2, lo divertido de ella es que el sistema de enfoque, la velocidad y diafragma iban dispuestas en el objetivo fijo. Tanto la velocidad como el diafragma se manejaban con unas palancas que no tenían posiciones fijas si no que había que aproximarlas a las medidas indicadas en las esferas de metal. Menos mal que no la compré, no sabría que hacer con ella, a demás la óptica no se en que estado se encontraba, parecía limpia pero… no la revisé bien. (No pongo el nombre de la cámara porque no consigo acordarme, es lo que tienen los prontos…).

El paseo estaba interesante, por la zona media de La Paz, por la calle Rodriguez y su mercado, por muchas otras que ni me acuerdo, hasta que comenzó la lluvia, al principio poca, pero luego mucha, así que paré en el Café Cuidad a leer, escuchar música y fisgonear por el gran escaparate que da a la plaza Estudiantes.

Por la noche recogí ropa sucia de la lavandería y marché pronto a casa, cené con Ale (no tanto como en Chile, me estoy quitando, lo digo para alivio de Joan), un buen rato de charla y a dormir.

El martes 15 es mi último día en La Paz, viajaré por la tarde a Sucre, así que por la mañana dejo todo listo para salir, bien empaquetado, la casa recogida, el cuarto que me han dejado listo, cuando acabo paseo un rato por el barrio de Ale que se llama Obrajes y luego quedo en recogerla a ella en su trabajo para comer juntos.

A la una y media paso por allí, sus compañeras muy amables me desean buen viaje y nos vamos a comer Ale, Avril (trabajan juntas) y yo a un bar donde dan ensaladas muy sabrosas, menos mal, tengo que preparar el cuerpo par el bus, me pienso atiborrar a galletas y comida basura.

Tras comer, me voy con Avril a su otro trabajo, una galería de arte dónde da clases de dibujo de cómic, de allí como llueve a mares me voy a casa a por la mochila y luego regreso para devolverle las llaves, ya no llueve, ha salido el sol… esta ciudad es así, en un día hace todo tipo de clima, se parece a algunos días de Zaragoza en primavera y otoño, tenemos de todo en poco rato.

A la estación me acompaña Avril, tiene que recoger una exposición de cómic que habían expuesto en Cusco (Perú), de paso me ayuda con los bultos. En la estación, tras pagar el derecho de uso de la misma (pasa en las estaciones de Perú, Chile, Boivia, hay que pagar un billete a la estación y lo hace cada pasajero), espero a que salga el bus a las 19, pero a pesar de la organización, aquello es un pequeño caos… hasta las 19.20 no ponen un bus para Sucre y salimos a las 19.30. Me había comprado el asiento de primera fila, el autocar es como de dos pisos de alto pero únicamente lleva pasaje arriba, así que voy con vista panorámica pero nocturna. Lo malo que me había prometido el de los billetes que la primera fila es la más amplia y no es así, no me cabían las piernas y menos los pies al estirarlos, no podía ponerlos hacia arriba, podía apoyarlos malamente en la luna frontal, así que el viaje entre paradas y posición no me dejó dormir mucho… tampoco colaboró la película de Bruce Willis (una de la saga de la Jungla de Cristal), cine del “bueno” (bueno, ya que lo ponen, lo veo).

[este es un post sin fotos, podéis mirar las de la galería de La Paz que hay muchas]

PS: tengo billete para el regreso, lo acabo de comprar gracias a mis padres que han colaborado con su móvil (el banco me exigía tener celular para confirmar el pago, manda…), estaré volando el día 1 de marzo desde Santiago de Chile a Madrid, llego el 2 a las 6am. Así podré votar… si quiero.

La Paz, Bolivia

La Paz- Bolivia, tras llegar el martes 8 por la tarde y poner mis cosas en casa de Ale y su compañera Avril (con “uve” pues así lo escribe ella), nos fuimos al centro, Ale tenía a las 19 un taller de cine y feminismo, así que me dejó en la plaza Estudiantes dónde se encuentra un centro de información turística, tras comprar un plano de la ciudad y recoger información de los museos, me fui a pasear por la avenida Avalos hasta San Felipe, Pérez y vuelta…

La primera impresión sobre La Paz es la de una ciudad con un movimiento increíble, parecida a Lima, quizás sin tanto ruido de claxon (bocinas) pero todo el tráfico se basa en autobuses (tipo colegio americano un poco más pequeños), camionetas (minibus, como la Opel Midi, pero aquí comercializada como Nissan Hiace), coches (autos) que hacen servicio de taxi colectivo de los que subes y bajas cuando quieres o individual a mayor precio, más cómodos y más rápidos que los minibuses. Los precios van en consonancia según la comodidad y velocidad: 1Bs el bus, desde 1.5 hasta 2.5 según trayecto el minibús y en torno a 3 Bs el taxi colectivo. Para el individual hay que preguntar el precio según trayecto.

La avenida principal mezcla rascacielos, con torres altas y casas coloniales, edificaciones de ladrillo y estructura de hormigón de dos o tres alturas. Hay letreros luminosos para los comercios y de los que anuncian marcas multinacionales en lo alto de los edificios. A lo largo de las aceras está plagado de puestos ambulantes de comida rápida, también de todo tipo de comida envasada para picar (galletas, chocolatinas, papas, refrescos…), en la mayoría de estos puestos puedes realizar llamadas a fijo o celular, tienen teléfonos con un marcador de tiempo y dinero, así la mayoría de la gente no utiliza las cabinas si no estos servicios, salen realmente económicos. También, entre el tipo de puestos que encuentra uno por la calle hay bastantes de libros, prensa, electrónica, cds y dvd, ropa… pero definitivamente los que más abundan son los de comida.

Una de las grandes sorpresas del primer día, y bien grata por cierto, fue encontrar en la plaza Pérez (es de las que más flujo de personas concentra, un verdadero hormiguero), un montón de gente discutiendo en unas escaleras de política, en plena calle, algo que desde luego en Europa se ha perdido por completo. Por turnos y pidiendo palabra había todo tipo de opiniones pero lo que destacaba es que la gente que discute son indígenas y mestizos principalmente, no hay ni un sólo blanquito (como yo o como los que se ven más pudientes por el centro de La Paz), la gente expresaba opiniones sobre la situación y solución política en Bolivia desde perspectivas de centro derecha, socialdemócratas, comunistas, maoistas, troskistas… todo un abanico de posibilidades tamizado en la mayoría de los casos por la realidad local.

Más tarde pasé a buscar a Ale y regresamos juntos a casa en minibús, cenamos algo con Avril, probé el mate de coca y pronto a dormir, yo estaba destrozado de dormir malamente en el autobús.

El miércoles 9 de enero me levanté casi a la vez que Avril y Ale, realmente justo cuando se iban de casas, sobre las 8.30. Tras desayunar mate de coca (el sabor es bien rico, amargo y seco) que no termina de despertarme, me pasa como con el café, me fui al centro a pasear, como el día de antes por la zona de San Francisco y Pérez pero de día, los colores cambian y sobre todo porque lloviznaba; dicen que en La Paz tiene las cuatro estaciones todos los días, la gente va muy abrigada aunque no haga frío como el de Zaragoza, pero las temperaturas oscilan entre los 8 y los casi 20 grados cada día, a ratos sol a ratos lluvia.

Visité la iglesia de San Francisco, originalmente de 1548, por ser de adobe y paja una nevada la derrumbó y fue rehecha en 1740 y poco de piedra. El interior es absolutamente barroco, muy recargados los altares y las capillas laterales, las columnas de piedra, de techos bien altos y arcos de medio punto. Tras tomar algunas fotos, no muchas porque a mi el barroco no me entusiasma, quise ir al museo del convento de San Francisco pero como no me daba tiempo a ir antes de la hora de comer lo dejo para por la tarde y me fui a pasear por la zona de justo encima que está plagada de puestos, es un puro mercado en las aceras, que junto con las tiendas que tienen todas las puertas abiertas de par en par y la mercancía tipo zoco hasta en la calle, hacen el paseo bien agradable. Está la zona alta de San Francisco hacia Pérez estructurada como si fueran pasillo o áreas en las que se dividen los negocios: comida, flores, libros usados y nuevos, ropa, refrescos… En Iquique le endiñé a Joan los pocos libros y revistas que había acumulado durante el viaje y no hay mayor perdición que encontrar puestos de libros baratos y viejos, me intenté contener, no puedo cargar con mucho peso o al menos lo intento así que tras pasarlo mal un rato acabé comprando una revista del año 86 mexicana con un infame foto montaje en la portada con el alegórico tema del mundial de fútbol, en el interior entre varios reportajes aparece uno dedicado a Sara Montiel… lo tenía todo como para dejarla escapar por 1 boliviano (Bs, por cierto, el cambio está más o menos a 1€ 10Bs).

A la hora de comer estábamos citados en casa de los padres de Ale, ella salía de trabajar con el tiempo justo para comer y luego regresar… allí conocí a su padre, su madre y su abuela. Me dieron un almuerzo riquísimo… de postre helado casero de papaya que hace su abuela. Así da gusto viajar, menudas personas más agradables.

Por la tarde visité el museo de San Francisco, es un conjunto franciscano de varios claustros y en el recorrido a demás de mostrar todas las riquezas barrocas de oro y los cuadros de las escuelas barrocas Cusqueña, Potosina y Boliviana, merece la pena por lo curioso de las reformas y cambios sufridos. La visita era con una guía que resultó ser mexicana de Morelia, lo malo es que en vez de centrarse en la historia del arte y la arquitectura o en la historia misma, casi toda su explicación se trataba de contar lo que reperesentaban las obras religiosas, cosa que ya se ve y no es lo destacable en un museo (creo).

Me gustó mucho el color del segundo claustro que visitamos, estaba pintado en azulete, como Base, pero en las fotos no luce.

Me gustó este techo en el que se cruzan las bóvedas (no me acuerdo como se llama técnicamente):

Tras el museo estuve paseando por la parte alta de del convento y de Pérez, al poco se puso a llover, así que tras hacer alguna que otra foto curiosa:

…me metí en un internet hasta las 21 que quedé con Avril para tomar algo, menuda paliza me di, desde que viajo en cuanto estoy más de dos horas en la computadora me duelen los ojos y se me ponen rojos, quien me ha visto y quien me ve, antes que no había manera de separarme de un bicho de estos y ahora… ya estoy rehabilitado para la sociedad, jeje.

Hicimos otra noche de mate en casa con Ale y Avril antes de dormir. Me estuvieron hablando de la calle Jaén, es de las pocas que quedan con casas antiguas, es bien estrecha y serpenteante, en ella hay ahora varios museos municipales y un bar al que les gusta ir llamado Etno, en él Ale grabó una de sus performances que ha presentado en alguna muestra de arte. Me contaron de la leyenda a cerca de fantastmas y entes que habitan en la calle Jaén, que la abuela de Ale vivió allí de pequeña y se le apareció un espíritu,… mañana tendré que ir a corroborar el caso y presentárselo al “científico” Friker Jimenez.

Avril y su chico Alejandro (también Ale) son dibujantes de comic y organizadores del festival de comic de La Paz, me prestó un libro editado por ellos mismos llamado “Que ciudad de locos” en la que relatan la vida en La Paz mezclando historias fantásticas con autobiográficas y reales. Los dibujos en grises hecho a mano y luego escaneado, con un pequeño punto de feísmo pero muy directo, para mí, que casi no leo comic y acabo de llegar a esta ciudad, leo el libro y veo el retrato de La Paz.

El jueves 10 de enero, no me levanto tan pronto como ayer y además remoloneo en casa, con el desayuno bien servido a base de tres cafés Bolivianos me dedico a leer la prensa, el día de antes me compré los dos cabeceros principales: La Razón de corte anti gubernamental y La Prensa que es más pro gubernamental… me costó un rato leer los dos pero es bien interesante los argumentos que dan en favor de unos y de otros o como relatan los hechos… algo así como comparar El Mundo con El País (o quizás Público, aunque sólo lo he leído por internet).

Cuando me acabo de leer todo acudo hacia el Museo Nacional de Arte, cerca de la plaza Murillo, he perdido un buen rato por la mañana y resulta que los museos cierran a las 12.30 para almorzar, los abren a las 15, así que me paseo entorno a la plaza dónde se encuentran el Palacio de Gobierno y el Palacio Legislativo así como la Catedral Metropolitana, a esta le encuentro menos interés que a San Francisco, la inauguró el papa Juan Pablo II y ciertamente es fea como un…

…no este Niño Jesús de Praga no estaba en la Catedral, es de otra iglesia pero se merece un destacado.


En esta plaza sí que veo una esquina más atractiva, me hace gracia encontrar una casa así junto al palacio Legislativo. Luego paseo por las calles próximas y corriendo a casa de los padres de Ale que hoy nos dan almuerzo otra vez, que bueno.

Por la tarde voy al centro con Avril, me acompaña hasta la plaza Murillo y entro a las 15 casi en punto en el Museo Nacional de Arte. Se sitúa en un antiguo palacete barroco de tres alturas, con un patio interior en forma de claustro, en el centro una preciosa fuente de alabastro con dos copas una sobre otra, antes incluso de comenzar a ver las salas ya me he puesto a hacer fotos jugando con las luces y los relieves.

De las tres plantas comencé la visita por la de en medio, resultó ser puro barroco, ordenado por temática según lo representado en los cuadros: Ángeles, La Trinidad, Vírgenes, santos… en vez de por escuelas o por fechas, las escuelas las de rigor: Cusqueña, Potosí, etc… pero en este caso el museo también hacía referencia a la influencia europea en cuanto a escuelas renacentistas o barrocas: Manierista, Flamenca y Española. Lo curioso de ordenar así estas obras es que explican a su vez la peculiaridad del barroco en Bolivia y Perú puesto que muchas de las imágenes tienen aspectos y representaciones de influencia indígena que no se dan en la pintura europea. Por ejemplo el representar a la santísima trinidad como tres personas diferenciándolas con la edad e incluso sin hacer ningún distingo y por lo tanto muestran tres hombres con barba idénticos.

Me pareció mucho más interesante la planta superior en la que se muestra pintura del XIX y XX, salvo la pintura de influencia más militarista que no me gustó, hubo obras que me llegaron más como alguna de Juan Rimsa…

…o Cecilio Guzmán de Rojas. También la parte de arte contemporáneo, aunque reducida, muy interesante la representación de artistas, sobretodo el grupo Anteo que tiene un contenido político-social bien interesante. Me gustó la ampliación del museo hacia un lateral con una arquitectura bien limpia y blanca que da mucha luz a un espacio que comunica el piso tercero con el segundo (que es por dónde se entra al museo), como tenía el rato inspirado me puse ha hacer fotos, una de ellas muestra lo mezclada que es la ciudad de La Paz en cuanto a arquitectura:

Casi a las 18.30 me fui a la planta baja a ver el arte precolombino, en esta sólo había una sala, no muy extensa, la verdad acabé rápido. De allí a la planta calle otra vez a ver las exposiciones temporales, una se trataba de videoarte e intervención urbana, la otra sobre la Trinidad (pintura barroca), pero era tan tarde que me echaron sin verlas, a las 19 cerraban.

Ahora me quedaba esperar a que Ale saliera de su taller, así que otra vez a dar más vueltas, casi repetí las mismas calles, pero iba mirando con otros ojos, más pendiente de lo que me encontraba:

Así llegué hasta la famosa calle Jaén, en la que no vi ningún tipo de fantasmas ni nada raro, de hecho tenía sus buenos grupitos de turistas y un par de lugares dónde comer o cenar comida típica Boliviana. Tras hacer unas pocas fotos, fui bajando por las calles aledañas hacia Pérez, así quedé con Ale y tras su taller nos fuimos a casa directos, estábamos cansados, pronto a dormir.

Viernes 11 de enero, hoy con el objetivo de ir por la mañana a ver algún museo, que no se me haga tarde como ayer… me tocó visitar el museo de Etnografía y Folklore (Palacio de los Marqueses de Villaverde), casi me pasa lo del día anterior, me levanté decidido pero con el desayuno enganche unos comic y casi se me va la hora… Llegué a las 11 al museo y a las 12.30 lo cierran así que me tendré que dar prisa. Comencé a verlo a mi aire, la primera sala de vestimentas, ordenado por regiones, muy bien dispuesto… pero a en la siguiente sala, la que trataba exclusivamente de textiles, alcancé a un guía y puesto que iba sobre la hora me junté con el grupo para intentar llegar a todo.

Lo cierto es que explicaba bien las cosas, a que se debían los distintos dibujos de los paños, que telares utilizaban, las técnicas de teñido. Luego pasamos a la sala que más me gustó, la de las máscaras, estaba muy bien dispuesta, totalmente negra y oscura con la única iluminación a ras de suelo para seguir el espacio (como en los cines) junto con luces cenitales dirigidas a las máscaras, con lo cual conseguían que esta flotaran en el aire y se mostrasen muy intensas y llamativas (más de lo que ya son si cabe).

La siguiente sala fue la de el arte con plumas, no sólo para adorno en la cabeza o cuerpo para distintas celebraciones, o para camuflaje o para uso cotidiano si no por el puro placer de realizar obras de arte, cuadros, con la superposición de plumas:

Luego fueron la de cerámicas, en la que me interesó más la cerámica precolombina y finalmente la de numismática que abarca desde la época de la conquista hasta la actualidad y que personalmente me trajo sin cuidado salvo por el lugar en el que se encontraba, una ampliación del museo-palacio hacia un solar aledaño, la arquitectura me gustó tanto que me estuve un buen rato haciendo fotos… la manera en la que se había dispuesto el espacio expositivo me resultaba muy cómodo y limpio.

Para variar me pasee por la zona de la calle Jaén, esta vez de día, estuve buscando un lugar dónde comer, había varios comedores populares y entré en uno que vi bastante lleno (siempre es de cierta garantía el que un comedor esté lleno), así que tras comer me fui a tomar un café hasta la hora que abriesen los museos municipales, entorno a las 15, estuve leyendo y escribiendo un rato.

[museo de etnografía, esquina]


[Calle Jaén de noche]

[Calle Jaén de día]

Los museos municipales son varias casas de la calle Jaén unidas por los patios interiores, en ellas se pueden visitar temas de etnografía y folklor local y sobre todo el Museo del Oro, impresiona ver los trabajos de diademas y brazaletes, trabajos en plata y oro realizados desde el año 400 a.c. hasta la llegada de los conquistadores. Tras la visita de estos museos unidos por el interior hay que cruzar la calle y visitar (todos con la misma entrada) el dedicado a Pedro Domingo Murillo patriota boliviano.

Por la tarde, me hice otra maratón de fotos, con la digital sobre todo, no voy a poder subir todas, casi no me queda ya sitio en la galería, pero como muestra “un afoto”:

Pasee por la zona del mercado de las Brujas, es muy turística, justo se sitúan todos los tour operadores, hostales, tiendas de artesanías (a mi ya se me ha taponado el ojo), voy dando vueltas en círculos y al rato me paro en una esquina que me gusta y me dedico a intentar fotografiar autobuses… sí, ya, suena raro, pero cuando llevo un buen rato mirando me sale la locura de la foto y no puedo parar, si a esto le sumas buena música la fórmula es infalible (que buen partido le estoy sacando al cacharro emepetres).

En la zona de venta de libros…

…encontré “esta maravilla”:

Más tarde por la noche quedé con Ale y con una amiga suya en el Café Ciudad, está bien céntrico, luego nos fuimos a un garito de conciertos llamado “Bocaisapo”, en el hay música popular boliviana, el grupo que tocaba hoy eran 6 personas y casi no cabían en el “escenario”, que no era más que una esquina del bar, hasta el percusionista tenía que sentarse en una mesa. Entre risas, conversaciones y demás se nos hicieron casi las 3, al final rescatamos a Avril y nos fuimos a casa.

El sábado 12 de enero, Ale y Avril tabajan yo por suerte me quedé durmiendo hasta tarde. Por la mañana me dedico a pasear por la plaza Isabel la Católica, por el Puente de las Américas en el que me harto de hacer fotos a las parejas de recién casado que acuden a filmar y fotografiar su boda, las vistas son muy curiosas con casas de una planta, rascacielos y vistas hacia el valle, en las columnas del puente hay pintadas de Mujeres Creando, por el suelo otras con frases de los testamentos o de proclamas cristianas, así que me estoy mucho rato buscando la imagen y el encuadre curioso:


y por si no queda claro:

Luego subo por la avenida 16 de Julio hasta la plaza Estudiantes, allí giro hacia abajo por la 20 de Octubre hasta la plaza Avaroa, por el camino sigo con el reportaje, me cruzo con más pintadas de Mujeres Creando y de otra gente, hasta la plaza en la que paro para leer un buen rato, estoy casi una hora.

Quedo con Ale hacia las 16 y mientras me acerco al mirador Montículo, desde allí se divisa gran parte de la ciudad, mientras tomo alguna foto se me acerca una chica preguntando por la plaza Medoza que está bien lejos, como a 1 hora andando, y a continuación un hombre de paisano que dice ser policía, saca una identificación y me pide la documentación. Yo que soy muy directo le pregunto que cual es el motivo, me dice que control de droga por la cocaina… entonces indignado le digo que si es que tengo aspecto de drogadicto, que si no ve que soy turista y estoy tomando fotos, que no me ha pasado esto ni en Mexico, ni Guatemala ni Perú… El hombre se sorprende, me dice que no pasa nada, la chica se marcha, yo le muestro el DNI y le digo que no tengo encima el pasaporte… noto en su cara que no esperaba una respuesta tan directa, lo mira y me deja en paz, estoy seguro que si hubiera reaccionado con miedo me intentan estafar, es algo típico agarrar a un guiri despistado y robarle al documentación o el dinero… creo que no encajaba en su turista típico el que se revuelve y le canta las cuarenta de primeras, de todos modos he tenido suerte todo el viaje. Cuando quedo con Ale se lo cuento y me dice que a veces pasa, también en turismo avisan que es una trampa típica y que no hay que hacer caso.

Tras comer una estupenda ensalada con tofu (sí vegetariana…) nos vamos hasta el cementerio y bajamos entre calles, no sé muy bien cuales porque ella dirigía, al principio por la que circulaban autos me muestra las imprentas en las que se hacen invitaciones:

Luego nos adentramos por calles totalmente tomadas por puestos ambulantes, es sábado día de mercado, es increíblemente agradable ver que costumbres tan sanas como no ir a un centro comercial y compara por la calle se conservan, hemos perdido tanto en europa… La cantidad de genero diverso es magnífico, los puestos se especializan y también las zonas del mercado, conforme avanzas se puede pasar de electrónica a ropa, de menaje a limpieza personal,… Miramos todo y al final llegamos a nuestro objetivo, una tienda en la que venden películas grabadas en la que se pueden encontrar muchas independientes (lo habitual son las taquilleras yankis). Allí perdemos más de una hora mirando y remirando pelis, al final salimos con 10 dvd, Ale se va dos meses a Cali y quería llevarse buen cine: Gummo, Kids, La Estrategia del Caracol, 9 songs, Perdita Durango, La vida de Brian, Mi Tío, Una Historia Verdadera, El Séptimo Sello y Eses Ocuro Objeto del Deseo. No está mal, regresamos a casa y preparamos una sesión de cine, comenzamos con Kids que yo no la había visto, cuando acaba estamos ya cansado de patear muchas horas así que dejamos el resto para otro rato.

Domingo 13 de enero día de descanso como marcan los cánones, así que nos levantamos tarde, Ale se ha visto por la mañana La Estrategia del Caracol, yo me he leído un montón de comic brasileños que tiene Avril en casa, así hasta la hora de comer que hemos quedado en casa de los padres de Ale. Allí nos juntamos con su hermano, la mujer de este y el niño de tres años (Mateo) que es bien guapo y listo.

Tras comer, por la tarde viene a visitarles unos familiares sueco-bolivianos, se torna en una casa internacional… Yo quería visitar el Valle de la Luna, así que me tomo un autobús y me voy allí, está a unos 10 km de La Paz, cerquita, en 45 minutos he llegado. La visita dura en torno a una hora, el paisaje es icreible ya que presenta una erosión muy forzada y abrupta al ser los suelos arcillosos. Lo más bonito fue que llegue a la hora del atardecer con lo cual las luces estaban impresionantes.

A las 19 ya estaba de vuelta en casa de los padre de Ale, tras charlar un buen rato al final montamos una timba de cartas con su hermano y cuñada y dos amigos más que habían ido a visitarles. El juego que me tuvieron que explicar se llama UNO (pero no es el que sale referenciado en la wikipedia con miúsculas) hicimos buenas risas y acabamos sobre las 22. Así que nos recogimos a casa a tiempo, en principio para ver una peli pero al final no fué así, ya que con la compu de Ale (un precioso iMac G4 blanco) nos conectamos al wi-fi de algún vecino y estuvimos gorroneando un poco, le ayudé a actualizarla y mantenerla.

Iquique – La Paz

Me quedé en la otra crónica en el día de la partida de toda la familia, como una huida, pero tampoco algo tan grave ni premeditado… la madrugada del martes 8 de enero salí a la 1.30 en autobús hacia La Paz (Bolivia).

El autocar no era tan bueno como se espera para un viaje tan largo, el asiento se reclinaba bastante pero las piernas me cabían por los pelos, Autocares Cuevas no es tan recomendable pero no hay otra empresa que haga el trayecto directo así que… a aguantar.

Hasta Arica, lugar dónde hace la primera parada, tardamos 5 horas de las que no me enteré de nada por fortuna estuve todo el rato durmiendo… Al llegar me desperté un poco pero pude seguir durmiendo mientras hacia una larga parada de casi una hora y media, hasta las 8 am no salió.

Tras arrancar de Arica, retomamos la ruta por el mismo valle por el que habíamos llegado desde Iquique, una vez en marcha nos sirvieron unas galletas y un mate (yo llevaba cantidad de provisiones ya que me habían dicho que no daban nada, así que ¡más dieta de engorde!, como a los pollos), con lo cual tuve que despertar del sueño ya que dormido es harto difícil ingerir nada sin tirarselo por encima. El despertarme me dio la oportunidad de ver y fotografiar bien los valles… al menos no prestaba atención a la película que ponían porque llevaba la música a todo meter.

Cuando llevas unos días en el desierto y sobre todo un montón de kilómetros viajados en cuanto en un valle ves un río y algo verde alucinas, ves vida y sobre todo al amanecer la mezcla del azul intenso, el crema y las gamas de verdes son preciosas, incluso observadas a través de la luna sucia de un autobús.

La verdad, durante el trayecto no me enteré de mucho, intenté dormir todo lo que pude o al menos no prestar atención al repertorio de películas infames que estaban programando… hay que tener un estómago tremendo para soportar tanta americanada cutre.

Entre un despertar y otro, un poco de lectura y algo más llegamos a la frontera Chileno-Boliviana en Chungará (mapa google), salí de la costa a 20 grados y ahora a 4680 metros de altura hay nieve a mi alrededor y montañas de más de 6000 metros… (no me lo invento, lo dice la wikipedia en la información de la ruta CH-11).

Justo en la aduana Chilena, nos paramos un buen rato, le habíamos dado los pasaportes o identificaciones a la policía fronteriza que se subió al autocar. Pasado el rato el ayudante del chofer pasó con todos los documentos repartiéndolos de vuelta, en ese rato la foto que salió es esta:

El autocar arrancó y al poco rato llegamos a la primera población Boliviana, Tambo Quemado, donde tuvimos que bajar del autocar para pasar por la aduana. El trámite fue rápido. Me dio apuro sacar la cámara de fotos dentro para hacer foto a un aviso en el que se explicaban las condiciones para el ingreso en Bolivia de personas con ciudadanía estadounidense (yankis), pero en resumen les pedían más o menos:
-Pasaje de entrada y salida
-Aval bancario de que tiene suficientes ingresos
-Documento que acredite que tienen reserva hotelera
-100 dólares yankis como pago
-Estar vacunados contra la fiebre amarilla

…me puso una gran sonrisa en la cara ver esto, se les está bien que algún gobierno les devuelva el pago con su misma moneda, a ver si aprendemos en más sitios.

Tras el paso fronterizo nos dieron una pequeña comida, pollo con arroz y un vaso de caca-culo
(“no me gustan las bromas” Enzo dixit), así que seguí con mi dieta de engorde… a eso le sume patatas de bolsa que traía yo y galletitas dulces, a ver si gano todo lo que perdí.

Hacia las 18 hora chilena llegué a La Paz, con más de una hora de retraso respecto al horario previsto, menos mal que había quedado en llamar a Ale al llegar así no tuvo que esperar.

Le dí un toque desde la terminal de autobuses y pasé a buscarla a su trabajo, una empresa de cambio de monedas… es lo que tiene ser artista, que ganarse la vida con los cuadros cuesta mucho, en fin. Mi llegada al menos le sirvió para poder salir antes del trabajo, me llevó a su casa y en el camino nos sacamos una foto:

Su casa, en la parte sur de La Paz, está en un cuarto piso y es bien luminosa, convive con su amiga Abril, también artista, y tiene mucho espacio dedicado a estudio… es muy agradable llegar a un sito acogedor después de tantas horas de viaje.

Iquique y últimos…

Para no cansar de familia… os comento de tirón los últimos tres días en Iquique.

El día 5 de enero, víspera de reyes majos, para descansar (jeje) de ir a un oasis, lo dedicamos a hacer recados, me fui con Joan a hinchar las bicis nuevas de Laura y Orlando, en el centro comercial no lo hicieron, así que nos fuimos de gasolineras… luego me intenté informar de los buses para ir a La Paz, desde Iquique sólo salía uno directo y el resto son desde Arica, ya tengo la información para ir a ver a Ale.

Por el camino pude hacer bien la foto a esta casa, aunque siempre las inclino las imágenes, pero para algo inventaron el Gimp:

Tras la vuelta en bici nos bañamos un rato en la piscina de casa y luego fuimos a hacer lo que todo el mundo en víspera de reyes, ir al centro comercial a comprar regalos. El único truco es que en Iquique existe una norma por la que hay un sitio en el que es zona franca y no se pagan impuestos así que acudimos a la llamada del consumismo del regalo. Yo acabé comprando unos dvd par hacerme copia de seguridad de las fotos del viaje… no vaya a ser que… mejor no lo digo.

El resto consumió según sus necesidades que era de lo que se trataba, que si una memoria para la cámara por aquí, un disco duro por allí, un vaquero, una navaja suiza (curioso lugar para comprar una cosa así, pero bien barata), etc… El viaje dio para sacar en el coche unas bonitas fotos de los sobrinos:


Por la noche, tras la jornada de caza, con el hambre que nos dio, fuimos a cenar a “El Tercer Ojo”, un restauran bien bueno, especializado en pescados, sirven en un patio exterior sin cubrir (es lo bueno de una ciudad en la que la media de lluvia no llega a los 2mm anuales), la cena para hacerla bien suculenta la repartimos entre Anna, Joan y yo cada cual un plato y así cenamos de maravilla tres suculentas especialidades… acabamos con una cantidad de sabores distintos y ricos muy amplia, para rematar unos buenos zumos naturales y un helado.

La noche acabó en la puerta de casa, en la calle, hablando de política hasta las tantas con Orlando, Lluis, Joan, Anna y Pablo, a Enzo lo tuvimos al margen y dormido en el carro.

El día de reyes, 6 de enero como siempre, la panda de republicanos empezamos el día envolviendo los regalos, cada cual el suyo, por aquello del consumismo, cada cual con su mismo regalo, el que se compró el día anterior.

Educando a los pequeños que los reyes no son los padres, son ellos mismos, así pedirán menos, debe de ser la política catalana (upsjejeje). Para al poco rato proceder a ser felices con las sorpresas, a ver que tiene cada cual y lo repartía todo Enzo y Ferrán, como buenos reyes de la casa.

Uno de los regalos más aclamado fueron las gafas de sol de Anna y Laura, así que el chico martini se cruzó con ellas:

Tras el momento reyes nos fuimos a la parte alta de Iquique, llamada Alto Hospicio a comer con los padres de Orlando que nos invitaron a una comida italiana (su mama es del sur de Italia) y paella de arroz (bien rica y sabrosa). Pasamos el día en la casa que tienen allí leyendo y jugando en el jardín, viendo como Enzo se bañaba y obligaba a Orlando a pasar frío dentro del agua… Luego unos ejercicios de hulahoop de parte de Joan, Laura y Anna que hicieron la delicia de grandes más que de chicos (Marta tiene unos vídeos impresionantes que habrá que pedirle).
Durante la comida le vieron piojos a Enzo, así que su madre protagonizó un bonito momento familia de homosapienssapiens desparasitándose

Y Joan tuvo su pequeña siesta sobre tres sillas, tengo que preguntarle como lo hace, que no es tan fácil…

Nos despedimos de Alto Hospicio con este curioso recado para los conductores:

Por la noche en casa hicimos cena ligera, un rato de charla y pronto a dormir que ese día había sido un poco largo.

El día 7 de enero era el último en Iquique para Lluis, Joan y Anna que por la noche se iban a Santiago de Chile, para mi también ya que por la mañana me fui a por el billete hacia La Paz, viajaré la noche del 7 al 8.

Con esa excusa, preparamos una parrillada en el jardín del edificio, compramos carbón y un montón de carne, por la mañana me lié en la compra del billete y en el internet así que ni playa ni nada, llegué cuando estaban bajando la comida a la mesa y no habían encendido el fuego aún, así que poco a poco participé en el proceso (casi me escaqueo del todo). Aún me dio tiempo a darme un baño en la piscina antes de sentarme a la mesa. Lo cierto es que comimos muy bien, una buena ensalada, pollo, carne… pero lo mejor de todo fue degustar un buen mango al acabar la comida, los de Pica son sabrosísimos muy buenos, los voy a echar de menos.

El momento surealista de después de comer queda inmortalizado en la instantánea “Catalanes, turrón y pacífico”:

Por la tarde hicimos el último baño en el pacífico, cogí las olas más grandes, nos cansamos un buen rato nos subimos a hacer cada cual su maleta. Yo tenía todavía que grabar los dvd de seguridad de las fotos pero cuando ya tenía todo listo… resulta que soy un panoli y me había comprado cd-r con lo cual no me daba tiempo ni queriendo a grabar los más de 6 gigas que he hecho ya en este viaje… menos mal que Laura se regaló un disco duro externo para el ordenador y pude dejar allí una copia por si le pasa algo a mi chisme… pero ya me vale ya, comprar dvd tan barato es que eran cd.

Hacia las 20.30 despedimos a la primera expedición, haciendo piruetas entró un montón de gente en el ascensor:

…y a las pocas horas me fui yo, con gran pena mía, que en Iquique y en familia se está de maravilla, menudas energías me he cargado para seguir el viaje, de todos modos es un hasta luego, que yo vuelvo.

Pica

Con retraso otra vez… trataré de contar lo que hice el 4 de enero aunque ya se me amontona el trabajo, hoy no habrá fotos porque el internet va lento pero lo intentaré.

El lugar dónde nos alojamos es bien coqueto, una casa de una pareja suiza con construcción aledaña en la que alquilan las habitaciones… me tocó dormir con Joan (y me respetó, como dijo Luis Ciges en Amanece que no es poco), él se levantó pronto para ir a nadar, no le entra en la cabeza que el deporte no provoca mas que mal estar y lesiones… yo por eso dormí hasta más tarde y me levanté justo cuando todo el mundo estaba ya en la mesa desayunando…

Como todo lo que se hace en grupo (manada en este caso hablando de familia) transcurre en plazos muy estirados y largos así que el desayuno se prolongó un buen rato, más si cabe, por las variantes que tomamos entre desayuno continental, es decir incluye de todo, y el suizo que incluye más, hasta huevos a la plancha, para acabarnos semejante cantidad de comida casi tuvimos que recurrir a ayuda externa, menos mal que en esos días yo estaba muerto de hambre y Ferrán me iba a la zaga…

Tras el copioso desayuno y el intento de organización, nos fuimos a las pozas termales, yo hasta ese momento no recuerdo haber estado en ninguna, el asunto es que en un tramo del río el agua sale a unos 35 grados de temperatura y aguantas en el agua mejor que a la intemperie… allí, como los monos que aparecen en los documentales de la tele, aguantamos unas cuantas horas sin salir del agua, no sé ni cuanto rato fue, quizás dos horas o más… no paramos ni para mear… y eso que por lo que contó Orlando las aguas que filtran en esas pozas son de una antigüedad de 1200 años que es lo que tardan en filtrar a través del desierto hasta pica. Me daba pena, tanta historia tratada a patadas, brazadas, flotadores, bronceador… por toda la gente que allí disfrutábamos.

Lo cierto es que lo pasamos en grande, sobre todo con Enzo y Ferrán, todo el tiempo era un juego, y más para la familia adulta, creo que tuvimos una regresión infantil a base de juegos, persecuciones, bucear, nadar, no hacer nada, esquivar,…

Cuando el cuerpo ya lo tuvimos bien arrugado, prácticamente irreconocible, decidimos que era hora de alimentarnos, acudimos primero al hotel a cambiarnos y recoger todo… además me encontré con la oportunidad de dar envidia:

…sí pone 25 grados a la sombra, ¡¡¡el cuatro de diciembre!!!

Comimos en un restaurante con unas cortinas preciosas, no pude sacar foto y a demás me tocó estar sentado de espaldas a ellas, pero la mitad de la mesa que las tenía de frente no hizo más que quejarse de lo “agradables” que eran… Por otra parte, la comida estupenda, muy buena, parece mentira que para lo lejos que estamos del mar comiéramos unos pescados tan ricos… aunque lo mejor el helado que lo compartí con Ferrán porque el tragaldabas de él eligió de entre los postres de la mesa el que más le gustó (y tocó el mío jeje).

Tras comer, emprendimos el viaje de regreso en la caravana Toyota (íbamos tres autos de esa marca, un todo terreno, uno de ciudad y un picup, menuda foto de anuncio). En el camino de regreso Laura nos mostró la zona en el desierto por la que transcurre una conducción de agua y se ver perfectamente por la hilera de árboles que van creciendo a lo largo de la misma, salteados… en cada fuga según ella.

Al rato paramos para que Anna hiciera acopio de arena para su colección y la que le pasa a amigas suyas, lo que provocó otro bonito motivo familiar nunca antes observado, la recolección de arena en botellas de plástico de “cacacola” como la llama Enzo:


Tras la recolecta y con el deber cumplido… emprendimos viaje de tirón hasta casa… por la carretera pasamos por otro oasis y un bosque de un tipo de árboles de madera muy compacta (no me acuerdo del nombre pero ya se lo preguntaré a Laura). Otra cosa curiosa en las carreteras del desierto Chileno son las animitas:

Son altares que hace la gente allí dónde ha muerto alguien, normalmente en carretera, con lo cual da mal rollo pasar por tantas, Anna en el viaje anterior entre Arica e Iquique me dijo que contó unas 150 o 200, que en un recorrido de 345 kilómetros impresiona. De todos modos, una cosa que juega a favor del mantenimiento de estas animitas es que no llueve, con lo cual pueden ir cuidándolas muy de vez en cuando, a parte Laura nos contó que los camioneros a veces apadrinan alguna y la cuidan.

El regreso a Iquique nos mostró la ciudad con una gran nube encima, no llueve ni aunque se lo pongan fácil, pero la vista me gustó, la bajada desde la meseta hasta el mar es tremenda y como hay semejante vista parece que vayas descendiendo como en un avión hacia la pista.

Esa noche fue tranquila, después de semejante comida no hubo manera de cenar como el resto de los días así que para hacer hambre yo me fui ha hacer fotos de surfistas en el atardecer