Última parada Santiago de Chile

Como indica el título, Santiago de Chile, la casa de Laura, Orlando, Enzo y Ferrán es mi última parada… snifff!!! :(

Llegué con retraso el 20 de febrero, como dos horas de más… un trayecto en metro, transbordo y bajada den Colón, de allí a buscar la casa de la familia y al momento !!! tachín ¡¡¡ con los sobrinos Enzo y Ferrán, hacía un mes y medio que no los veía, desde Iquique, y menuda alegría. María, la mujer que los cuida, me estaba esperando con algo de preocupación por el retraso, pero todo bien, así que tras dejar la mochila a jugar con los niños… hasta que llegó Laura al poco, menuda alegría.

La casa es de alquiler así que no vale criticar los muebles, Laura ya tiene suficiente agobio por como se van a criar sus niños en ese ambiente, está mirando otra casa sólo porque no acepten tanto “diseño” en su conocimiento.

Pasé la tarde en casa y hablando con Laura hasta tarde. Luego a dormir, que el viaje me había dejado algo cansado, además al día siguiente me quiero levantar a la hora de llevarlos al cole.

Jueves 21 de febrero, un día precioso y madrugador, a las 7.30 aparece Enzo a despertarme “Jorge, ¿estas despierto? ¿Has visto la hora?”, jobar, que duro, tengo sueño atrasado y a esa hora los críos es como si llevaran tres horas de fiesta encima, un montón de energía y ganas de desayunar… así que mientras Laura los atiende, me ducho y vamos juntos a la guardería, paseando. El barrio dónde viven es residencial, calles pequeñas, aceras anchas con hierba y árboles frondosos, pasamos por un parque, no hay casi tráfico ya que la ciudad no es nada densa, y eso que la comuna suya es meramente residencial con casas “altas” de cuatro o cinco plantas.

Luego acompaño a Laura al metro y yo lo tomo en sentido al centro para ir a La Moneda y buscar en la zona una oficina de turismo. En la moneda, algo de emoción, la parte frontal no es la que me sonaba, la vista que tenía más grabada es la que se ve desde la plaza posterior:

…y el primer plano lo habitual en Chile, un perro, los hay por todas partes, viven en las calles y están muy bien alimentados y criados, son muy pacíficos y afables.

Paseo por la plaza, vista de estatuas y un paseo por el centro para buscar información.

Tras ver el museo de la ciudad, allí me dan un plano bastante pésimo porque vienen tapadas las calles de fuera del circuito del bus turístico por indicaciones simplonas de los barrios o comunas como les llaman en Santiago. Me echo a caminar hacia el Cerro de San Cristobal, una pequeña elevación en el centro de la ciudad, no es la más conocida con teleférico, es un pequeño parque que utiliza una antigua casona con su zona de ajardinado, ahora pública, y permite una vista del centro de Santiago además de pasear entre árboles y jardines frondosos. Pese al calor, no tanto como el de Buenos Aires, bajo las copas de los árboles se está mucho mejor.

Tras la primera visita a la ciudad me fui a buscar a Laura a su trabajo para comer juntos, de camino me encontré con… el Ebro:

…hay cosas que cuando llevas un tiempo fuera de tu pueblo te hace gracia ver.

En su trabajo, un compañero suyo me dijo que podía ir a la oficina del SENATUR (Servicio Nacional de Turismo) para conseguir mejores planos de la ciudad, aún con todo, él se preocupó y me buscó una guía telefónica vieja de la que arrancamos el callejero, al fin y al cabo para algo tenían que sevir las páginsa amarillas de Timofónica.

Así que por la tarde, para llegar a senatur, me bajé andando toda la avenida Providencia, que es una de las principales que transcurre al sur del cauce del río y que vertebra la ciudad, luego se llama Alameda o Libertador O’Higgins hacia el tramo más céntrico. Por la tarde y tras tener en mis manos todo tipo de mapas y revistas de turismo de Santiago y alrededores me fui a casa, llegaba Orlando y me apetecía estar con ellos que me recibieron como reyes:

Esa noche me tocó hacer de canguro (baby sitter, nana, … como quiera llamarlo cada cual) y así recordar mi primer trabajo cuando cuidaba niños y niñas para ganar cuatro duros. Laura y Orlando fueron a ver a Miguel Bosé, o a su barriga, o … bueno, el caso es que tenían las entradas compradas de hace tiempo y les hacía ilusión ver a un artista peninsular, así yo tuve la suerte de disfrutar un rato con los sobrinos.

De Buenos Aires a Santiago… en 22 horas

Pues sí, así pasé la noche, y el día, en el autobús encerrado salvo el rato del trámite de aduana, menos mal que el coche cama era estupendo, pude dormir, leer, escuchar música, dormir, leer, escuchar música, dormir, leer, escuchar música, dormir, leer, escuchar música, dormir, leer, escuchar música, dormir, leer, escuchar música,… y tomar estas fotos:

Ganado:

Niño:

Aconcagua (y con esta cumbre ya he superado al Huascarán en ver altitud):

Aduana, coches, autobuses, cicloturistas y sus perros:

Chile:

esto fue todo con dos horas de retraso, debían de haber sido 20 y me comí dos de regalo…

Buenos Aires y dos (yo solo)

Ya se, por que me lo han recriminado, que tengo que poner algo, al menos de los días que pasé sin compañía de Juan Carlos y Majo, pero claro, me lo guardaba para resumirlo todo seguido y una vez hubiese salido de allí, al guardarlo para mis últimos días en Santiago de Chile pues se me ha ido el santo al cielo en casa de Laura y Orlando… a ver si os cuento algo, que me queda menos de una semana, sniffff

Como os comentaba, abandoné a estos dos el 13 de febrero, que no era nada especial salvo un casi martes más uno (miércoles) 13 que es un doce más uno, como me estaba resituando al abandonarme me fui al internet que lo tiene todo y por la noche al jardín botánico a ver poesía y música en directo, allí acudí con mi mate y mi termo, las poesías no estaban mal, el grupo no me gustó nada, un pop lento intelectualoide y mal cantado, intentaban imitar algo como la Velvet o cosas así pero… para que.

Al regreso por la noche al hostal, resulta que había habido música en directo afro-latina, es decir, guitarra acustica y cajón peruano, así que me alegro el haber salido de allí a tiempo… uff. Al menos pude cenar lo que a Majo y Juancarlos se les resistió, un bocadillo de Vacío a la parrilla (por 7 pesos, un euro y medio) con ensalada y vino… tremendo.

Al día siguiente, jueves 14 de febrero, decidí ir a pasear al centro, preguntar precios de billetes a Santiago y regresar hacia el hostal caminando, tardé casi tres horas, pare en un montón de librerías, sobre todo en una de la calle Florida, una peatonal, era una antigua casona y las dos plantas eran todo libros… tras mucho rato de mirar y mirar decidí que sólo podía comprar libros que no encontrara en casa, no era plan, y sobre todo de foto, la sección era tremenda, así que ya os mostraré… Cuando conseguí salir me topé con cantidad de gente que salía de las oficinas, hora punta y final del día para los últimos envíos:

Esa noche, lo cierto, es que no me apeteció hacer nada especial no había conciertos ni nada… pero enganché conversación con dos franceses viajeros y más gente que se unió a la mesa y pasaron las horas hasta las tantas… es lo que ocurre cuando de repente no tienes nada que hacer, perdón por los currelas, pero de pronto estabamos allí dos de Chile, una alemana, una yanki-nicaraguense, un argentino y una coreana bonaerense, brasileños… un “quilombo” dicen aqui y yo tratando de cambiar el horario ya que al día siguiente me esperaba mi primera despedida de soltero, me había invitado Guille y claro, tenía que pereparar el cuerpo para trasnochar que yo no sabía en lo que consistía.

El viernes 15 me levanté tarde, como está mandado cuando uno se prepara para una dura prueba como es salir por ahí por la noche, así que el desayuno no lo tomé en el hostal, ya no llegué a las 10 hora tope del desayuno incluido, ni siquiera a las 11 para comer los restos. Agarré un libro, el chisme de música y me subí a desayunar en la misma calle a un bar dónde las pastas eran vendidas a granel y los cafés servidos en tarros bien grandes. Eso me fue despertando poco a poco, pasé el día tranquilo, marché un rato a dar una vuelta por la zona de San Telmo y proximidades, así hasta la Avenida Mayo que queda al lado.

Por la tarde ya listo marché a casa de Guille y Laura ya que allí nos recogían sus amigos para ir a la fiesta de la despedida. Ni el ni yo sabíamos en que consistiría, pero lo cierto es que a secas no la íbamos a pasar.

Laura marchó con sus amigas a otra fiesta y quedamos que nos juntaríamos los dos grupos al acabar… Cuando llegaron sus colegas, por goteo, fuimos tomando champan en su casa. Una vez estuvimos listos marchamos al centro a un local de fiestas. Allí pudimos ver a otras despedidas haciendo ridículos de los grandes, haciendo que los chicos corriesen desnudos toda la avenida con coches siguiéndolos, Guille se alegró de que no le hubieran hecho semejante jugada. En el local se celebraba fiesta para varias despedidas a la vez, tanto de chicos como de chicas, así que lo principal que era pasarlo bien, con comida y bebida estaba garantizado. Hicieron un espectáculo erótico durante varias horas, con diferentes historias pero la verdad es que la gente y nosotros sobre todo, andábamos más pendientes de Guille que del resto. Salimos algo tarde y con ganas de más fiesta:

Llegamos junto al campo del River Plate, dónde hay una zona de bares y discotecas. Nos juntamos con Laura y sus amigas que venían de su fiesta, tras discutir si aquí o allá fuimos a un lugar dónde ponían música de baile de los 70 y 80 con algo suelto de los 90, siempre música discotequera, que para cualquier fiesta es lo mejor y más fácil. Aguantamos hasta el final, nos echaron para poder cerrar, es decir cumplimos con lo esperado en un día así y Guille y Laura lo pasaron de vicio:

Por mi parte hacía ya un tiempo que no llegaba tan tarde a dormir, de día y tras tantas horas por ahí, de vez en cuando sienta bien castigar así al cuerpo, total mañana no me espera nadie para madrugar y no trabajo :-). Eso sí, no soy el único, en la puerta me encontré a uno de los franceses, a una chilena, una colombiana y un argentino del hostal, que andaban de cachondeo. La otra curiosidad es que se había cortocircuitado el cableado eléctrico del hostal y no había luz, yo por si acaso me di una ducha antes de sobar.

El sábado 16 de febrero, osea, a las horas de haber llegado a dormir, me levanté cuando cualaquiera de los mortales se hubiera puesto a comer y yo desayunar café y dulce. Menos mal que tenía agua en botellas de agua, no quedaba nada en el tanque del hostal y seguía sin luz, así que no se podía duchar ni lavar nadie, yo me eche una por encima para espabilar. Para no repetir bar y que pensaran mal de mí, cambie el rumbo del día anterior, tenía otro visto con una buena vidriera desde la que mirar la calle mientras el desayuno a mediodía, así que allí estuve, observando el paisaje, leyendo el Clarín del sábado con sus secciones y esperando a que me fluyera la sangre por las venas.

Luego, mi único y mejor objetivo fue ir al parque de Lezama a leer y tomar mate. En verano, el ayuntamiento de Buenos Aires, prepara conciertos y actividades en diferentes lugares y al parque este le corresponden los conciertos de Rock, así que mientras leía estuve escuchando las pruebas de sonido de los grupo de esa noche. Cuando el rujido de las tripas se dejó notar regresé al hostal, allí ya me pude dar una ducha con la luz había vuelto el agua, les conté a los dos chavales franceses lo del concierto y tras cenar un bocata en la parrilla de la calle del hostal, la de los bocatas de vacío baratos, nos fuímos al parque con unas cervezas.

Vimos el final de “Hamacas al río” que no nos gustó, luego disfrutamos “No lo soporto” con un rock pop más pesado y acabamos en el pié del escenario con “Bicicleta” que tienen un sonido que recuerda a Lagartija Nick o Pixies, grupos de mediados de los 90 de pop rock ruidoso.

Como acabó pronto el asunto, marchamos a buscar un bar, a pesar de que ellos llevaban más de un mes en Bs. As. y que no fuera su primera vez en la ciudad les tuve que mostrar yo el bar que mejor pegaba para después de un concierto así, lo habíamos encontrado unos días antes con Juancar y Majo, era el Negril (entre Estados Unidos y Carlos Calvo al inicio de las dos, lo dejo apuntado por si lo pierdo o regreso), un bar de rock-reggae-punk en San Telmo. No se nos hizo muy tarde y en el hostal, tras charlar un rato, regresamos pronto a dormir.

El domingo 17 de febrero, fui a recoger el billete de bus a Santiago que había reservado por teléfono el día de antes, hasta el martes 19 por la tarde pude encontra bus cama y no era plan de ir 20 horas de viaje en un asiento reclinable normal, mi último trayecto se merecía algo mejor para la espalda.

Regresé a tiempo para dar otra vuelta por el mercadillo dominical (feria le dicen aquí a los puestos por la calle) de San Telmo. Pasé el día mirando, comencé con calma, me extravié en una librería y cuando vi que había comprado otro montón de libros locales salí zumbando para no llenar más la mochila de peso, menos mal que no me quedan más lugares y autobuses que el de ir a Santiago y el de Madrid a Zaragoza (que mal me suena esto), si no me destrozaría la espalda, en cuatro días he recopilado varios kilos.

Luego me dedique a pasear por los puestos con la música de chisme mío y con la que tocaban en directo en la calle… sentado mucho rato en las aceras y mirando los cachivache que vendían, los que más me llamaban la atención son los inservibles tipo almoneda pero que un zarrio más otro hacen mucha gracia.

…un bus local, de los mejor rotulados, y no se si prefiero la referencia a Wilde (perdón esta) a Recoleta…

…una de las mejores caras vistas últimamente, tocando timbal y todo:

Por la noche me junté con Cyril (uno de los chavales franceses) y con otra chica de Chile y nos fuimos a ver en la zona de Puerto Madero un concierto de Jazz, la verdad, buenísimo el primer grupo, unos musicazos, el Mariano Otero Quinteto, con temas de jazz desde el clásico de Nueva Orleans algo de Cool jazz e incluso un tema free, el otro grupo, de más renombre, eran Gillespi, hacen jazz moderno con rock, a mi no me gustaron tanto y eso que el trompetista Gillespi era bien bueno, pero este tipo de jazz me llega menos.

Lunes 18 de febrero, día de cultura… o al menos eso pensaba yo, hasta que en vez de ir al Museo de Artes Plásticas me decidí por la E.S.M.A., y en buena hora…

Tomé el autobús 29, me llevó hasta el barrio de Núñez, le llevó un rato, casi 45 minutos, una vez allí, vi la instalación y me bajé. Venía escuchando StandStill, todos sus discos, y no sé si fue bena idea o no pero me emocioné un montón al ver el lugar… Lo cierto es que pensaba ver el museo pero para visitar hay que concertar las visitas antes (ver web) cosa que yo no sabía, así que me quedé con mirar desde fuera, paseando arriba y abajo de la reja que protege el recinto, mirando y haciendo alguna que otra foto, derramando alguna lágrima y con el cuerpo del revés, es increíble lo grande del cuartel en una avenida de 8 carriles y a la vista de todas las casas que hay enfrente… rabia e impotencia es lo que da.

Si con estas cuatro fotos a alguien no le queda claro… que se lo haga mirar.

Así que con la tristeza me eche a pasear para arriba y para abajo, hacia plaza Italia, para no pensar en otra cosa, no tenía el cuerpo para nada, así que sin entrar y tras casi dos horas por la zona tomé de regreso el bus 29 y me fui al hostal a por un libro, mate y buscando el parque de Lezama para leer el final de Memoria de Elefante de Lobo Antunes, cosa que conseguí no sin esfuerzo para poner la mente en otra cosa.

Cuando lo acabé, estuve un rato sin hacer nada, al final me acerque al hostal dónde Cristian (un de los que trabaja) había preparado la visita para ver La Bomba del Tiempo en el Konex, un centro cultural situado en una antigua fábrica o algo así, al aire libre, esta banda toca temas con percusión y algún artista invitado. No sabía muy bien lo que iba a ser, pero me gustó, acabó sonando más como un espectáculo tecno de drum&bass más que algo de raja tu yembé, menos mal. Allí nos juntamos Cyril, Belén, Julien, Natalia, Cristian, Ariel y otra chica y acabamos a las tantas en no se que parque… creo que pasados los días y yo en Santiago siguen de juerga…


[Cyril, ¿?, Ariel, Cristian, Julien, Belén, Natalia]

Así transcurrió otro día más… maña a madrugar así que pronto a la cama, que no es plan.

El martes 19 me iba a ir a Santiago, pero a las 18, así que lo malo era que por la mañana debía dejar la habitación antes de las 11, todo empacado, más o menos, duchado, y listo para esperar. No tenía nada mejor y como me faltaba sueño tomé posesión del sofá común y me estuve dormitando hasta las 12 y pico que me avisó Cyril de que habíamos quedado a comer en casa de Belén, yo tenía que hacer tortilla de patata y él algo francés… a saber.

Sobre las 14 nos arrastramos con Julien, Natalia y Alejandra (otra chica de Colombia) hasta casa de Belén, que estaba más o menos cerca, tras la compra de los productos básicos, entre vino y cerveza me tocó hacer la tortilla que no quedó mal del todo, parece que no se me olvidan las cosas básicas… menos mal. Con la comida en la boca y el tiempo más o menos justo me fui a empacar el resto de cosa y tomar el bus… se acabó Bs. As. y mi penúltima ciudad (que duro esto… ahora que le pillaba el punto a viajar, con lo duro que es acostumbrarse, jeje).

Fotoooo….

…prix (gilipollez zaramaña, no hace falta traducirlo, es muy malo)

Buenos Aires acompañado…

…porque llevo días ya sin dar señales de vida, acabo de subir un montón de fotos, al menos para que sirvan de resumen ya que hasta hoy no he escrito casi, es lo que pasa cuando vas con dos personas normales que no dependen del internet como yo.

Se supone que debería hacer un resumen desde el martes 5 de febrero hasta hoy, pero no me apetece hacer una especie de diario, así que trataré de contar impresiones y sensaciones más que redacción infantil del tipo habitual: comer, visitar, dormir,… a ver que sale.

El viajecito del bus cama estuvo bien, hacía días que no tomaba uno así, tan ancho y cómodo, de hecho fue mejor que el hotel de Córdoba, al menos no tenía tantos mosquitos, porque en esos días me acribillaron (y ahora siguen en Buenos Aires).

Paramos por primera vez en un hostal de la red de albergues internacionales, parecía buen sitio, pero como a las 9 am no nos daban todavía la habitación, dejamos las mochilas y paseamos por el barrio de San Telmo, que resulta ser uno de los barrios más bohemios y populares de la ciudad, eso si, ahora copada por nosotros los guiris. Conocimos el parque de Lezama, que separa San Telmo de La Boca, otro de los barrios más conocidos aunque sea por el balompié principalmente.

Una de las cosas curiosas de los viajes que cuando recorres unos 10.000 kilómetros y te encuentras con gente de tu ex barrio o de uno cercano, eso le pasó a Juan Carlos en San Telmo, se asoma a una tienda y se queda quieto mirando a un gachó, al grito los dos de “No jodas!!!” resulta que se conocen, son Ángel y Carol de Torrero:

Así que para que más, buen aterrizaje en Bs. As., medimos unas cuantas cervezas, nos contaron su estancia en el sur de Argentina y nos fuimos juntos a comer pizza a el Cuartito:

lugar lleno de poster de futbol, boxeo, baloncesto y con los camareros acordes con la decoración, de la época hasta en el peinado y las formas, pero no por disfraz si no como en casas cuando la gente no evoluciona hacia lo insulso tipo Ikea (con lo que me gusta).

Tras empapuzarnos y tratar de llegar al parque próximo a la Plaza Italia en bus, en los que si no tienes monedas de hasta un peso no puedes subir, ya que los conductores no cobran, son unas máquinas las encargadas de hacerlo con el problema de un país donde las monedas son escasas y los billetes llegan hasta la cantidad de dos pesos, se convierte el asunto en una hazaña poder pagar. Menos mal que en las demás ciudades el asunto no está tan mal y como en la prensa leíamos sobre el problema hicimos acopio de chatarra.

El parque nos ayudo a recuperarnos, medio siesta medio descanso entre avión y avión ya que se encuentra el Aeroparque próximo al lugar y cada cierto tiempo salía un vuelo con destino a alguna ciudad Argentina. Nos pusimos en marcha y cada cual hacia su lado, los tres salimos hacia San Telmo caminando, pensábamos que no estábamos tan lejos, nos costó casi dos horas llegar al hostal, eso sí, hicimos paradas, pero pudimos así visitar toda la zona pobre dónde se encuentran las embajadas, las tiendas de Versace, los concesionarios de BMW y los pobres viviendo en casas llenas de videocámaras, porteros, rejas,… hay veces que dan ganas de apadrinar a una persona de estas para que conozcan la vida. Más cerca de la Avenida de Mayo, junto a la plaza del mismo nombre que estaba cerrada al tránsito de vehículos por ser inicio del carnaval, vimos un rato de música en directo de unos chavales haciendo fusión (jazz, latina, electro, ska,… un poco de todo y en directo), nos gustaron y les compramos el CD (Juancar lo lleva, así que más vale que no lo pierda).

Por la noche quedamos con Ángel y Carol y nos fuimos a cenar una parrillada, esta vez en condiciones no como la de Córdoba, y realmente estuvo buena. Comenzamos a pedir y el camarero nos paró los pies, dijo que si mejor empezábamos con la mitad de lo pedido y si acaso luego repetíamos… menos mal, los trozos eran enormes y muy bien cocinados, la carne bien jugosa y sabrosa, se deshacía en la boca sola… una delicia para los carnívoros claro. (En San Telmo, calle Bolivia, creo).

El miércoles 6 de febrero comenzó con cambio, pedimos en el hostal que nos devolvieran el dinero de los días que habíamos pagado de más y nos fuimos a buscar algo mejor, resulta que a pesar de haber estado allí a las 9 am no nos guardaron habitación mixta para los tres, nos metieron en una de mujeres y las que había se quejaron, pretendía que al día siguiente durmiéramos cada uno en una habitación y al otro nos buscarían sitio juntos. Lo peor no es que quisieran hacer esto, si no que ni siquiera pidieron disculpas y nos decían que “Claro, es que ustedes son hombre”, joder, lo eramos ya desde la mañana y no nos habíamos operado. Fastidia cuando te intentan hacer sentir culpable de algo que no has hecho mal, si hubieran pedido disculpas y nos piden que nos cambiemos de buenas maneras seguro que lo hacemos, pero así no. Así comenzó el día, nos volvimos a pasear San Telmo con mochilas y todo, recorrimos todos los hostales y como ahora es temporada alta nos costó un poco pero tuvimos suerte y dormimos en un llamado Hostel Carlos Gardel que está bastante bien, no hay mucho follón (para ser un hostal de mochileros) y está decorado muy bonito, así que algo ganamos.

Tras instalarnos nos fuimos a pasear al cercano barrio de La Boca, nos dijeron que fuéramos en bus, que es peligroso, etc… así que no hicimos caso como buenos maños, no es peligroso, al menos de día, resulta pobre, las calles no son preciosas y limpias, no hay aceras como en el resto de la ciudad pero no resulta más sucio que las calles de cualquier barrio pobre. Llegamos hasta la zona turística del barrio, es el área situada entre el campo de fútbol del Boca Juniors y la calle Caminito, lugar en el que se mantienen las casas pintadas de colores llamativos, casi primarios, que contrastan con el resto de la ciudad. Lo cierto es que en esta parte te sientes como en Disney y eso que no he estado allí, la sensación de objeto dedicado a la compra no se te quita, todos los puestos ofrecen lo mismo: objetos relacionados con el fútbol, carteles y recuerdos de tangos y postales de colores acordes con las casas.

Al menos conocimos al Chapulín, un señor de unos 60 años vestido con camiseta negra, mallas con relleno en los genitales de proporciones imposibles, capa roja satén hecha jirones y en la cabeza a modo de antifaz y gorro una media roja anudada en la parte superior y con dos agujeros practicados para poder ver a través de unas gafas de pasta grandes y con cristal grueso que utilizaba por encima de la media aprisionando las patillas las orejas. Juan Carlos tiene la foto del señor, a ver si nos la hace llegar… pero prometo que si lo veo le hago un reportaje. A parte de la filosofía que nos contó sobre como tratar al turismo en Bs. As., casi nos fríe el cerebro a Majo y a mi, pero nos cayó muy bien.

Al regreso a pie hasta San Telmo nos costó encontrar un bar para tomar una cerveza, en toda La Boca hacia Lezama no había ningún lugar a medio día, parecía la ciudad desierta, menos mal que nos quedaban escaparates para reir:

Esa tarde la dedicamos a comer ensalada y fruta, una siesta y algo de internet, por la noche acudimos hacia la manzana de las Luces dónde Majo dijo que había visto por la tarde un lugar muy bonito:

…prefiero no hacer comentarios de lo que vio, porque entre el mapa y los carteles lo que pasó es que llegamos tarde a la cita con Guillermo, el pobre tuvo que esperar media hora en la plaza del barrio. Menos mal que nos resarcimos, cenamos picada, esto es, un montón de platos para picar: queso, jamón, salame, cacahuetes, vinagrillos,… de todo, y rematamos la noche junto al parque de Lezama, en la parte baja al otro lado del paseo de Colón hay un bar que es una asociación de rock y blues, preparado para conciertos y con el calor que hacía nos tomamos unas cervezas más a gusto…

…sobre todo Guille que había tenido examen esa misma tarde y la cabeza no la tenía para machacarla mucho más.

El día siguiente, 7 de febrero, lo dedicamos a pasear por la zona centro, entorno a Plaza de Mayo, lugar de protestas continuas, ahora protagonizadas por el cierre y despido de la gente que trabajaba en el Casino de Bs. As.

…eso sí a Evita ni a su posible espíritu lo vimos:

De allí nos dijeron (en las guías y la gente) que visitásemos la zona de Puerto Madero, recuperada para la ciudad a raíz de un proyecto lanzado por Ménem. Personalmente no me gustó nada, es totalmente artificial, puede estar situada esta a arquitectura en cualquier ciudad del mundo, no que sea fea, pero resulta impersonal. Lo curiosos es conocer que eso fue la zona portuaria, se han recuperado los antiguos silos para poner ahora restaurantes y zona de ocio y servicio, pero los edificios nuevos situados frente a estos al otro lado de la manga de río que daba servicio a los barcos anteriormente, no me atraen, me dejan indiferente. Lo único que me resulto curioso fue el Puente de la Mujer, de Santiago Calatrava, al que le hice alguna foto:


…muy a pesar de la gente que odia a este sujeto, el tamaño del puente no es descomunal y resulta elegante.

Tras darnos una buena pateada, llegamos hasta el final de puerto madero, luego a la zona de rascacielos dónde se desarrolla buena parte de la vida económica de las multinacionales y rematamos dando la vuelta de regreso hacia San Telmo por todo el distrito Centro que es dónde están los bancos, con calles angostas y edificios neoclásicos de final de 1800 y principio de 1900, mucho de ello de influencia francesa y norteamericana.

El viernes 8 de febrero lo dedicamos, a parte de para dormir bien dormidos, para visitar la zona de Recoleta, lugar de mayor nivel económico de la ciudad, dónde se sitúan su iglesia de los Recoletos:

…el cementerio

…y sobre todo, para mí gusto, el Museo Nacional de Bellas Artes, dónde gracias a mi tozudez pude estar desde las 15 hasta las 20 sin parar, pobres Majo y Juan Carlos, que paciencia…

Lo cierto es que lo disfrute de lo lindo. Tiene dos plantas y un ala posterior, en la planta inferior se recoge un poco de arte barroco de la conquista y obras que han ido adquiriendo el gobierno o coleccionistas privados a lo largo de la historia de argentina, sobre todo en las épocas de mayor esplendor, cuando la sociedad Bonaerense rivalizaba y presumía de pertenecer a la alta sociedad mundial. Con ello pueden mostrar obras de Rubens:

…o de Rafael, de gran parte del renacimiento, muchas esculturas de Rodin, cuadros y grabados de Goya impresionistas y modernistas como Toulouse-Lautrec, Monet, Manet, Van Gogh, Renoir, un goce para mis ojos, no paraba de mirar y mirar, un paseo lento y un deleite.

Incluso cuadros de Modigliani a los que les tenía ganas por haber visto sólo las reproducciones:

En la planta superior se encuentra exclusivamente el arte argentino, con muestras de arte precolombino, criollo y contemporáneo hasta llegar al arte moderno, que es el que más representación tiene.

La parte que también tengo la suerte de haber visto y disfrutado son las dos exposiciones temporales que había hasta el domingo siguiente a mi visita, una de la vida de Tomás Maldonado: artista, pensador y principalmente personalidad del diseño tanto industrial como gráfico


…en la misma se hacía un repaso a sus primeras obras y escritos en argentina, así como una muestras de los cuadros más recientes, según decía, actividad que abandonó hasta hace pocos años (siglo XXI). También una zona en la que se mostraba su relación con su hermano el poeta Edgar Bayley.

La otra muestra era sobre la escuela superior de proyectación de Ulm, bajo el título proyecto Ulm, se recogían muestras de la historia de la creación y funcionamieno de la escuela sucesora en un principio de la Bauhaus aunque al poco tiempo se desvinculó de las ideas originales de esta y pasó a tener, dentro del una política progresisita, un papel más próximo a la industria y menos cercano al arte en sí.

Aquí la gocé más si cabe, menudos trabajos, la manera de pensarlos, la gente que se vio envuelta en esa época (como Otl Aicher creador de mi amada Rotis [en inglés]). Casi no salgo de la muestra, me vi inmerso, abducido, succionado por lo que estaba viendo…

Pobrecillos, al salir se estaban tomando una birra en el parque de enfrente, aburridos y yo hablando y hablando de lo que acababa de ver… paciencia les ha tocado.

El sabado 9 de febrero fue otro tema distinto, me compré un termo para llevar agua caliente, con el bombillo y el mate ya soy medio de acá, ahora cuando paramos en un parque puedo sacar el petate y hacer ver que soy un guiri totalmente integrado. Eso pasó por primera vez en la Plaza Miserere, camino de Caballito, un barrio que todavía no habíamos visto y al que no llegamos porque está realmente lejos como para ir andando, somos así, por las mañanas nos miramos y al grito de por ahí no hemos ido, tratamos de encontrar cosas nuevas sin tomar en cuenta mucho lo que diga la guía. Porque la de Majo ya ni la miramos para la ciudad y lo bueno es que Guille me trajo la “lonli” (lonely planet) suya de Bs. As. y es la que consultamos.

En el paseo llegamos a un parque al que todavía no le hemos puesto nombre y por la tarde nos regresamos, tras comer y leer el Clarín, al barrio (ya lo llamamos así después de una semana en San Telmo) para ver con Majo la Manzana de las Luces, que parecía más de lo que era, quedó en la historia como lo más importante, la visita en sí curiosa y breve, nada que destacar, quizás es más interesante leer a cerca de esta zona de Bs. As., la más antigua y que debido a que estuvo la Misión Jesuítica y posteriormente un tras otra varias facultades o estudios universitários (de dónde toma el nombre). Así mismo acogió el primer parlamento o cámara tras la independencia y mientras no tuvo el país otro lugar para sus políticos.

En la iglesia aledaña una de las fotos curiosas del viaje, al menos en esta ciudad, nunca había visto una cosa así, tampoco sé como calificarla:

Paseico por la zona:

Y por la noche, plato fuerte, primero a cenar y más tarde nos preparó Guille la visita de la semana, ir a ver tangos pero a un local especial, situado fuera del circuito turístico, fuimos tarde por indicación suya, el iba a venir pero le salió un compromiso. El local nos dijo que era un bolillo o garito cutre, que no nos asustáramos, pero que merecía la pena, que no daban muy bien de cenar así que fuimos con la tripa llena. En principio queríamos ir en omnibus (autobus), pero tras esperarlo un buen rato nos dimos cuenta que no había servicio por los carnavales, andaban las líneas cambiadas y la policía tampoco sabía muy bien como ni por donde, así que tomamos un taxi, el hombre no conocía el lugar, costó un rato y lo encontramos. No era por fuera algo tan sórdido como nos lo había pintado, con dos porteros y dentro no comprendimos lo que pasaba, estaba limpio, paredes blancas, mesas para cenar con manteles, fotos en las paredes y un tanguista cantando y dos tocando la guitarra.

Pedimos un vino, de la zona de Mendoza, el espectáculo no estaba mal pero tampoco nos parecía increíble, lo cierto es que estábamos dos mesas de gente consumiendo y las otras cinco eran de amistades o músicos del local. Algo raro para nosotros, poco o nada acostumbrados a que te pregunten el nombre y de dónde vienes al más puro estilo cabaré, como para darle más tema y vida al asunto. Cuando acabó todo el local se vació de la gente que andaba invitada y llegaron otros guitarristas de trabajar en bares del centro. Se juntaron entre ellos en la mesa de al lado y mientras nos acabábamos la segunda botella de vino comenzó el tema de verdad.

Resulta que a este local llamado El Chino, llegan los tanguistas tras trabajar, abren sólo los fines de semana, y cuando hay buen ambiente entre ellos tocan y se divierten, así que no es ningún espectáculo de cara al público si no un disfrute, y en esa no vimos envueltos. Tres guitarristas impresionantes, con conocimientos de jazz y una capacidad de hablarse e improvisar con la guitarra espectacular, como hacía tiempo que no veía. Tanguista cantando con un fuelle tremendo, anteriormente en el espectáculo usaba el micro y amplificaba la voz, ahora que cantaba a capella sonaba mejor, más controlado y con un registro mayor de matices, se nota que a demás cantaba opera porque capacidad tenía. Así pasaron las horas hasta las 5 de la mañana, con un concierto privado para los tres y con la gente contándonos historias de tangos, del local o de lo que surgía.

El lugar llamado Bar “El Chino”, que se dio a conocer al público de fuera de Buenos Aires gracias a José Sacristán. Él en una película llamada Bar el Chino, cuenta la historia de este lugar, al que llegamos tarde en la historia, puesto que ya lo vimos reformado y sin el encanto de antaño, pero al menos vimos un buen rato de sentimiento tanguista, o eso queremos creer como buenos turistas.

El domingo 10 se nos hizo un poco duro, dormimos hasta bien tarde, pero al menos la visita para ese día era pasear por San Telmo, en el barrio todos los domingos cortan un par de calles en un tramos casi de un kilómetro hay mercado de artesanía y almoneda por la calle, a demás del de almoneda que funciona habitualmente en el lugar. Toda la calle llena, con turistas, porteños pocos y sobre todo talabartes y trastos de todo tipo, lástima estar a tantos kilómetros porque si no… es como indagar por el rastro de Madrid pero más curioso ya que lo que se encuentra tiene mucho que ver con una parte de la historia en la que no existía la represión católica franquista, con lo cual los afiches, postales, fotos, ropas, adornos… dejan entrever una vida libre y rica como pocas. Otro año tengo que contratarme un container de barco y llenarlo con todos los zarrios que se me ocurran.

Para comer, y gracias a la insistencia de Majo, salimos de la rutina carne y compramos Judías Verdes… que ricas, hacía tiempo que no comía con patatas y zanahoria, como en casa, eso sí, el aceite de oliva se echa en falta, aquí no tiene más de un 25% del total, salvo que gastes un montón de dinero. Yo hacía meses, casi cinco o seis, que no comía judías como las de casa, la tripa y el recuerdo me lo agradeció.

Por la noche quedamos con Guille y con Laura, su prometida lo que le queda de semana porque la que viene se casan ya, en San Telmo, cenamos pasta y yo pedí pizza libre, esto es, pagas un dinero, era menos que pedir una pizza para mi, y puedo comer toda la que quiero, así que me volví a empapuzar, soy lo peor, cuando veo comida no puedo parar, así que me estoy engordando, aviso, para que quien sea vaya reforzando los cimientos de casa y comprándome un pantalón con goma detrás como los de los críos.

El lunes 11 de febrero, tomamos un bus y nos fuimos camino de Palermo, no en Italia si no en Buenos Aires, un barrio residencial y hoy por hoy con comercios de moda y algo más caro que otras zonas de Bs. As. pero no tan caro como por la zona que paseamos el primer día.

El autobús decorado como muchos otros, por dentro con una elegancia elevada, desde luego. En el barrio las tiendas de ropa de moda, al más puro estilo Verdi del barrio de Gracia (Barcelona) o Fuencarral en Madrid, moda y modernidad, hasta que encontramos un parque con zonas de paseo de perros, paseo de niños y paseo de adultos, todo muy ordenado, que nos permitió tomar un mate y pasar mimetizados con el entorno.

Por el barrio, dentro del montón de plantillas que hay en la ciudad, me hizo ilusión ver la de Lou Reed de su disco Transformer:

Luego, al salir del barrio hacia el omnibus, visita al jardín botánico y fotico a los nenúfares, que siempre quedan bonitos en un blog y dan un respiro después de tanto rato leyendo.

Tomamos otro transporte (el de San Fernando, un rato a pié y otro andando), camino de los parques y llegamos hasta el observatorio, curiosa arquitectura, en la parte de fuera tenían expuestos meteoritos y dentro no lo sabemos porque no nos dejaron pasar, como buen lunes estaba cerrado:

…allí aguantamos un rato, unas horas, comimos fruta, leímos, dormimos en el parque como todos los taxistas de la zona, a la sombra de los árboles y bajo el sonido apacible de los trenes y de los aviones, es el mismo parque que visitamos el primer día, pero hoy nos habíamos propuesto llegar hasta la costanera del río, lugar en el que se puede ver el Aeroparque, los pescadores y los barcos de carga… realmente lo bonito, es la vista, hacia la ciudad, el norte, luego paseamos y tomamos una birra a la orilla del río, enorme, que separa Argentina de Uruguay, no se ve la otra parte, tiene color marrón tierra, supongo que por la cantidad de agua que trae desde la parte sur de la selva del Brasil y Bolivia.

Lo cierto es que intentamos encontrar un lugar en la zona para sentarnos que no fuera un bar, pero estaba difícil:

…y lo que nos ofrecían a las 6 o 7 de la tarde era un poco fuerte:

El martes 12 comenzaba nuestra despedida grupal, iba a romperse la bonita sociedad turística que habíamos formado los tres, así que nada mejor que un tour autogestionado para llevarnos el mejor sabor de boca, y de otros barrios claro.

uy!!!! perdón, se coló esto aquí, bueno, se coló también en la ciudad de Buenos Aires, lo cierto es que nos asustó cuando caminábamos por la avenida 9 de Mayo, la mas ancha del mundo según dicen, hacia el obleisco:

…monumento que tiene que estar presente en todas las ciudades del mundo que se precien y que nosotros no hemos sabido aún apreciar y menos saber su significado, pero a los gobernantes les gustan como a los monos los cacahuetes…

ANDAA!!! otro susto, mira tú, en “a cascala” de nuestra casa las mafias extorsionadoras llegan y dan esplendor y cultura al sitio.

Podían tomar ejemplo de como hay que hacer negocio, ir al grano y dejarse de tanta cultura, que hubo otros que ya se dieron cuenta en su momento:

En realidad nuestro paseo se limitó a pasear la avenida 9 de Mayo un buen rato, hasta Suipacha para ir a la oficina de Turismo de Argentina dónde daban información de todo el país y así Juan Carlos y Majo podían enterarse de como estaba el tema en El Calafate, ciudad del sur desde la que se puede visital el Glaciar Perito Moreno y otros atractivos naturales sin parangón (¡tomá, como quedó!).

Tras el palizón, el intento de ver el Teatro Colón, que lleva cerrado por reformas dos años casi, la sinagoga más grande de Buenos Aires… decidimos ir a las Galerías Pacífico, anunciadas como algo precioso, suponen otro lugar de turisteo que sólo interesa si te gustan los centros comerciales, las galerías son de 1890, luego modificadas en 1945 y posteriormente en 1992. Ahora mismo no hay mas que tiendas y tiendas que no permiten ver la totalidad del edificio.
Se salva en la última planta del edificio el Centro Cultural Borges, en el que se desarrollan exposiciones y actos culturales todo el año. Tuvimos la suerte de ver sin pagar, porque estaban limpiando las salas antes de inaugurar, una exposición sobre René Burri, la que nos saltamos fue la de Miró, yo a demás tuve la suerte de estar en agosto en la Fundación Miró de Barcelona dónde un guía que me la explicó muy bien, verdad Joan.

Había otras cosas curiosas: reciclar artilugios y hacer arte, todo uno (o dos, según se mire).

Por la noche nos invitaron Gulle y Laura a su casa a cenar, viven en un piso alto, un sexto, desde el que se observa gran parte de la ciudad, aunque es tan extensa que realmente no alcanzas desde ningún lado a ver el final… nos sirvieron unas estupendas milanesas a la pizza o algo así lo llaman, consisten en filetes milanesa enormes con condimentos encima como si fueran pizzas, así acabamos, que tuvimos que ir luego a pasear y tomar algo en un bar del barrio porque no había manera de dejar la tripa quieta. Lo cierto que lo pasamos de maravilla, muy a gusto.

El miércoles 13 de febrero día de hacer mochilas y tomar el avión, así que la vuelta fue pequeña, por San Telmo, entramos en una de las galerías que eran antiguas casas coloniales, con tres patios, de estas hay varias en la zona, dentro se disponen diversos negocios, cada uno en una habitación, desde ropa de moda, alquiler de trajes, artesanías, carteles, etc… pero en un sitio así queda todo muy unido, lo que venden con el entorno, a parte de la cantidad de tiendas de antigüedades y almoneda que hay entorno a San Telmo.

Acudimos al aeroparque con el tiempo un poco justo para el vuelo, se suponía que la hora de salida eran las 15.55, llegamos a las 15 pasadas pero el vuelo salía con una hora y pico de retraso, así que a perder el tiempo otra vez en la costanera, a ver a los pescadores sacar bichos del río y al menos probamos los choripanes de los puestos de allí que tienen fama de buenos, y realmente lo son.

Más o menos esto es el periplo de los tres juntos en Bs. As. o Buenos Aires, como prefiráis, ahora ya ando solo, así que me he permitido el lujo de perder 4 hora redactando y subiendo fotos… para que no se me queje nadie. Más a delante más historias, de momento un saco de cemento.

Acudimos

Córdoba

…y olé, que me da por ahí.

Pasamos la noche del 31 al 1 de febrero en el bus tipo semicama, es decir con asientos abatibles y con eso de que puedes apoyar los pies se supone que ibamos a dormir de cine… pues nada más lejos de la realida, no sirvió de nada, poco sueño, mucha parada y total que bajamos en un pedazo estación de bus doblados en cuatro, menos mal que la mochila pesa y endereza la espalda… creo que voy a proponer unos masajes a la mochila cuando llegue muy interesantes, con taller y prácticas.

Primer objetivo en Córdoba, buscar alojamiento a las 9 am, menos mal que está en turismo muy bien ordenado, en la misma terminal te facilitan un plano de la ciuad y un listado de hostales, hoteles y albergues donde preguntar, con precios orientativos, dirección y teléfono así que con un café cortado en jarro (sí, te lo dan en medida normal y doble en jarro a ver si en la península aprendemos) elegimos los que se amoldaban a lo nuestro… recorrimos unos 8 ó 10 y no hubo suerte, siempre estaban llenos o eran super cutres y justo cuando nos ibamos a dar por vencidos, a subir el listón del precio, vimos un hotel que estaba medio en obras… preguntamos y la habitación triple nos salia a 30 pesos por cabeza, recien reformadas las habitaciones pero no las cubiertas que eran de un rojo saten que hacía pensar en lo peor del uso del hotel… luego no lo confirmamos pero seguimos sospechando.

Una vez establecidos nos dedicamos a pasear, se parece a las ciudades medias españolas o italianas en cuanto al aspecto y maneras de ser de las gentes del lugar, muchos cafés, lleno de buenas pastelerías, amables y atentos, será por su pasado jesuítico :)

Tras patear el centro, principalmente, no hice ninguna foto, andaba más pendiente de ver como era el asunto, tampoco había grandes contrastes y estridencias visuales, la gente pasaba de una acera a otra, por los pasos de peatones como por casa o italia, a toda leche, aquí los coche van a dar… si pueden. Vimos la plaza principal, en un edificio de turismo nos dijeron que allí no informaban pero que si ibamos a la municipalidad allí estaría la oficina, nos lo creímos y resulta que quienes allí estaban debían de ser funcionarios y lo que es trabajar no trabajaban (me remito al chiste que contó Joan), nos dieron un plano a regañadientes pero sacar información la sacamos de un quisco de prensa, del bar dónde desayunamos, de la persona que atendía la lavandería… menos de la oficina.

Para comer dimos con un local muy curioso, no tenía rótulo en la puerta pero como entraba gente había que averiguar que había tras la puerta… resulta que era un buffet en el que te pones en el plato la comida que quieres, de todo tipo, ensaladas, pasta, carne… te la pesan y te cobran en función de lo que vayas a comerte… hacen promedio o puedes poner la comida en bandejas de plastico para llevar a casa. Te tratan muy bien, está lleno de abuelos, familias con niños y gente que está trabajando, así que no es caro, más bien popular… laseñora del lugar nos preguntón cómo nos habíamos enterado y la respuesta de “la curiosidad mató al gato” no se si le sirvió pero es la que le dimos.

Como andabamos cansados una siesta fue lo mejor, mientras yo me estuve en el internet y Majo de paseo. Tras la pausa vespertina, nos fuimos a pasear por la zona del río que atraviesa la ciudad, en un parque paramos a tomar una cerveza de litro, es legal y perfectamente sano tomar cerveza en la calle, así luego recoges lo que manchas, devuelves el casco en la tienda y todo el mundo tan contento… los parques están llenos de gente utilizandolos, tomando mate, refrescos, jugando a futbol, … Luego reempredimos el paseo hasta la parte del final del río, se hizo de nochey así hasta cenar pizza en un barque compartía las mesas de fumadores con los coches aparcados en la parte de atrás del restauran, al aire libre… todo porque está prohibido fumar en todos los espacios públicos cerrados.

Sobamos en el hotel de maravilla, con lo cansados que estabamos, un poco sudorosos por el calor, pero de tirón.

El día 2 de febrero sábado, desayunamos como hay que hacerlo, bien, en un bar que ya se convirtió en nuestro lugar de referencia para las mañanas y las dudas turísticas.

Para descansar de tráfico paseamos hacia el parque, en la zona alta de la ciudad vieja, allí dónde termina el barrio Nueva Córdoba, fuimos a estrenar libros los tres, a sentarnos un rato, vimos la Universidad, la parte nueva, acutual, la vieja anda con los edificios por la ciudad ya dedicados a otras cosas o menesteres.

Por la tarde llegamos a tiempo a la visita guiada gratuita de la Córdoba monumental y actual, o algo así era el título, parecía una buena actividad hasta que al poco de comenzar, tras explicar el trazado del barrio Nueva Córdoba, de origen del XIX basado en trazados y tendencias neoclásicas y modernas europeas, nos lleva el guía a una ventana dónde parece que va a explicar algo interesante y nos salta conque allí se asomó el Papa Juan Pablo II en su visita a la ciudad, argffff para rematar nos enseñó a continuación el edificio contiguo que era de telefónica, así que vamos buenos con las explicaciones, para rematar nos lleva a un paseo llamado del Buen Pastor, antíguo convento y cárcel de mujeres hasta el 2001 dónde ahora hay un edifico, podríamos decir, de influencia Zaragozana, con el mismo mal gusto, una plaza sin árboles en una ciudad que está en verano a más de 30 grados y una estupenda fuente con espectáculo musical incluido, sólo nos faltaba una aparición del Fluvi en 3D:

Para resarcirnos del paseo en cuestión, nos dimos un paseo por la ciudad a la busqueda de un bar para ver un partido de futbol, el River contra el Boca, es como los guiris en españa viendo el Madrid Barça, pues lo mismo, nos costó un buen rato en el cual Majo siguió haciendo amistades:

…para sorpresa mía, venden unas gafas de moda, con mucho glamour al grito de:

Casi acaba con nuestra paciencia, apuntamos hacia el lado equivocado de la ciudad y en sábado nos desesperaba que no hubiera gente de bares ni sitios encondiciones… hasta que porfín, camino del hotel vimos un bar, con sus luces de neon, con gente viendo el partido, daban bocatas… perfecto, ambiente “tipical pasion argentina” para el futbol. Por cierto, me estoy especializando en partidos en bares, el anterior fue en Barna viendo un Argentina Brasil en un bar repleto de gente con cervezas y mis tatas.

Tras la pasión futbolera, nos descansamos en condiciones con una noche de mosquitos canallas que nos destrozaron a Majo y a mi. El domingo 3 de febrero fuimos a visitar Alta Gracia, un pueblo cercano a Córdoba (39 km), fácil de visitar, lugar donde el Che pasó la infancia y villa elegida por Manuel de Falla para pasar a mejor vida y más conocida por su pasado jesuítico (todo allí tiene este calificativo, hasta los adoquines…) Lo cierto es que valoramos alquilar un auto, pero sale mucho más económico viajar en colectivos y estos salen a los lugares próximos a la capital cada poco rato, así que es un vicio y mucho más cómodo.

En Alta Gracia además estaban de fiestas de gastronomía internacional, pensabamos haber comido allí, pero sólo daban cenas, así que se nos quedó en una aventura gastronómica dominguera, primero visitamos un cerro que nos dijo una del lugar, resultó ser un santuario católico en el que se venera a la virge de Lourdes en una cueva cerca de ella han construído una ermita. Paseamos un rato, apreciamos las vistas desde lo alto y sobre todo la hoja en la que se relatan los milagros y vida de San Pio, personaje que tuvo estigmas toda su vida y que además era atacado por el maligno (él lo llamaba barba azul) una noche sin otra.

Al regreso del paseo comprobamos que para comer lo mejor era hacer lo que el resto, ir a la vereda del río con nuestras viandas. Así compramos una cerveza, un trozo de queso, un salame y pan… para mí era el primer trozo de queso con sabor a queso después de muchos meses, fuerte, bien curado y sabroso, ya tenía mono de eso.

Pasamos el rato allí y por la tarde, tras una buena siesta a la sombra de un árbol, con los caballos dándo vueltas por allí y disfrutando del prado, decidimos regresar y ver si la zona del centro, junto al antiguo convento jesuita, los puestos y carpas todavía seguían cerrados pero ya con gente preparando las provisiones y agitados en las cocinas, se ve que por la noche hay mucha gente. Visitamos el convento y resulto ser menos interesante de lo que esperaba, disponía de muebles del s. XIX y algunas piezas anteriores pero poco reseñables, tuvo un uso eclesiastico primero y posteriormente civil así que gran parte de la historia que suelen contener estos sitios, más vinculada a temas religiosos, había sido desplazada.

Ya sobre las 19 salimos de Alta Gracia en bus hacia Córdoba. Allí compramos el billete para ir a Buenos Aires al día siguiente y por la noche decidimos buscar una parrillada. Juntoa la estación había una con muy buena pinta pero resulta que el domingo por lanoche no funcionaba. Acabamos en otro lugar, no muy lejos, que disponía de parrilla degustación y buffet libre de ensalada, no fue tan buena como pensabamos a pesar de que estaba llenade argentinos y tenía buen aspecto en cuanto a servicio, un buen bar, pero es lo de siempre, mejor una tasca o bar de toda la vida mejor antes que las formas más cuidadas, elegantes pero impersonales, tampoco me refiero a que fuera un local de lujo.

El lunes 4 de febrero ya debíamos partir hacia Buenos Aires (Bs. As. para cuando me canse) por la noche. Dejamos la habitación vacía y mientras Juan Carlo se iba al parque a leer y pasear, Majo y yo decidimos ir a visitar un monasterio, con la única salvedad de que a mi me dio por el daltonismo, es decir, confundí un círculo morado impreso sobre arena con uno marrón que resulta que vistos con una luz amarillenta del hotel por la noche parecía lo mismo. Por la mañana ni miramos el mapa de nuevo, así que acabamos en el único lugar de la ciudad que no tiene ningún monumento histórico que visitar, junto al Sheraton llegamos a un centro comercial enorme. Menuda cara de idiotas se nos quedó… Menos mal que el pase mereció la pena para conocer la ciudad, y aunque no fuese así jamas lo reconoceré, otra.

A la hora de comer quedamo con Juan Carlos en el lugar de la comida al peso, pero como lo esperamos en el bar de enfrente con una birrita, así que disfrutamos de la comida y de la calle ojeando a la gente pasar. Más tarde, para bajar la digestión nos fuimos al parque, allí retozamos y leímos un buen rato junto a gente en familia, comedores de helados y tomadores de mate, la sombra de los árboles y el airecito nos sentó muy bien, así que estuvimos sin hacer nada. Luego decidimos que un poco de cultura museística estaría bien, pero el problema es que los lunes son los días de la cultura de capa caída, no abre nadie, así que dirigimos nuestros pasos hacia más bares, obligados por la circunstancia.

En el camino y antes de subir al bus cama, hice más fotos, como buen compulsivo que soy, entre otras esta impactante plantilla, de las muchas que hay en argentina, dónde parece que más que el futbol, el deporte nacional seal el stencil.

Ya con las mochilas encima, a las 21 nos fuimos hacia la estación, allí cenamos de mala manera unas empanadas y luego en el bus nos dieron unos bocadillos fríos. Menos mal que los asientos eran bien cómodos, así pasaremos la noche durmiendo a gusto hasta Bs. As.

Tucumán

El martes 29 de enero, San Valero rosconero, estuvimos buscando roscón pero no hubo manera, una lástima, así que al aterrizar en Tucumán tras ver en el bus dos pelis infames una de ellas el remake de Deliciosa Martha (Ricette d’amore) [italiano] protagonizado y masacrado por Catherine Z Jones tuvimos que ir a buscar a la hora de comer (sobres las 15) algo para dormir, todos los sitios eran caros, al menos de más de 10 euros (40 pesos), así que no pensabamos pagar más que en San Pedro de Atacama o en Salta, lo pasamos mal un rato por el calor bochornoso hasta que encontramos el Albergue Juvenil, una casa colonial, de techos altos como de las muchas de las que hay por aquí, y pudimos pillar una habitación triple de literas con baño compartido, la verdad que muy amplia, con derecho a cocina e internet (a pedales de triciclo pero internet).

Tras aposentarnos y duchica nos salimos a pasear, vimos la casas principal de la villa, luego las calles peatonales, de vuelta a la plaza principal, otra calles, la de más allí, así hasta que paramos en una plaza a no hacer nada… que es lo que hay que hacer en vacaciones, nada, y disfrutar de lo que se ve. Tucumán es como Salta en el sentido de que tiene todas las calles del centro con una distribución cuadriculada, aceras no muy amplias pero en los lugares donde puede y en las zonas peatonales los bares sacan sus terrazas. La gente hace la vida hasta las 13.30 ó 14 horas y luego desde las 17 hasta tarde como en casa, como en los países mediterráneos. A demás la gente por su fisonomía se parece a la de casa o italia, parece que no hayamos salido de europa. La manera de organizarse, las costumbres de cafés, las comidas, la manera de desayunar… hay muchas cosas que recuerdan que la mayoría de estas personas son inmigrantes de una europa de represión y miseria.

[uno de los muchos muchos grafittis de Tucumán]

Paseando por la ciudad, las casas son bajas la mayoría de ellas de una o dos alturas aunque las nuevas que crecen en solares reconstruidos tienden a una arquitectura de varias alturas, lo que hace la ciudad muy extensa, con calles de dos carriles principalmente y pocas avenidas, la circulación no es muy agobiante, no he visto atascos, quizás por la manera de estructurar las calles, le pasa como al Eixample (Barcelona).

Como llevabamos un día de viaje y patear al sol, el cuerpo nos pedía calma, compramos frutica y nos la cenamos en el albergue. Luego buscamos una cerveza en la calle, la despedida y a dormir que al día siguiente queríamos hacer visita a pueblos… en bus.

El día 30 de enero decidimos ir a Tafí del Valle, pero como somos tres vagos y no nos dimos prisa ni miramos los horarios en la estación pues resulta que hasta las 14 no salía un bus. Con nuestra claridad de ideas hicimos un rápido quiebro (mi viaje se ve ahora dominado por el fútbol, Majo y Juancarlos son aficionados y yo NO, argfff). Nos fuimos pues hacia Raco, otra pequeña población según el mapa, pagamos el bus y nos subimos. Sobre las 12 estabamos en la zona, sin haber visto el pueblo, preguntamos a los pasajero y nos lo habíamos pasado ya, así que bajamos.

La zona es de colinas bajas, verdes, prado, bosque abierto y árboles bajos, río que circula por lo bajo del valle suave, se asemeja a la zona del norte de navarra o también (quizás más) al centro de Italia, por Rímini, San Marino, etc… casas sueltas, poblaciones con poca densidad, mucho verde, mucho prado, caballos y vacas por todas partes, principalmente caballos, pocos automóviles… La gente pasea, hay motos de vez en cuando, pastores o niños a caballo. Como no tenemos más que hacer caminamos los 6 kilómetros que nos separan de Raco tranquilamente. Al llegar al pueblo lo marca una gasolinera pero no hay plaza del pueblo ni calle principal, las casas se distribuyen por las lomas, un cartel anuncia la venta de terrenos en piezas de 3.000 metros cuadrados… casi nada. Preguntamos dónde podíamos comer ya que el único restaurante que se ver estaba cerrado y nos indicaron que una señora de la venta de verdura daba comida.

Al acercarnos olía a gloria, todas las hortalizas, frutas y verduras puestas recién cogidas daban un aroma muy sabroso, compramos algo de fruta y la señora nos vendio unas humitas, que ya habíamos probado en Salta pero cocinadas de modo distinto. Nos supieron a agloria, la señora nos preparó una mesa en la puerta del corral, allí con su mantel frente al R12 tuneado del año del pun, con vista a los caballos y a los vecinos que limpiaban el terreno, sin nadie que agobiase, pasamos el rato. Tras comer, en la gasolinera (como no, como en cualquier pueblo) compramos unos heladicos y tirados en un prado pasamos el rato leyendo el Clarín (diaro por cierto muy bien diseñado, especialmente sus revistas semanales de cultura, arquitectura, etc… una diagramación de las que hacen que no leas el contenido y te fijes en las columnas, las tipografías, las imágenes, etc… sí, ya estoy enfermo, pero lo echaba de menos).

Ya por la tarde se puso el día feo y pillamos el bus de regreso a las 17, hora en la que el cielo ya había escupido suficiente agua y amenazaba con descargar más.

Cuando llegamos al hostal, no muy mojados, menos mal, descansamos un ratico y luego nos fuimos a cenar a un bar autogestianado (tipo Birosta) pero en el que daban carnes y otras cosas:

…sí Niños Envueltos, nosotros queríamos eso, pero no les habían llegado suficientes criaturas y se habían acabado…. jeje Lo cierto, es que es una especie de plato árabe reinventado, carne envuelta en hojas de parra y no se que más pero el chaval nos dijo que en verano no cocinaban ni ese plato ni humintas ni tamales, así que nos quedamos con las ganas… en cualquier caso comimos unas carnes bien sabrosas y una ensalada, todo acompañado de un vino tinto de cuyo nombre no me acuerdo (ya empezamos, para que lo digo pues, y a demás así tan quijotesco, hortera), así que después de cenar bien cenados nos fuimos a otro garito, uno llamado Managua, en el que cuelgan cuadros de las paredes, hay abientes distintos en una casa de techo alto con un patio pequeño interior y dónde la gente toma tragos y charla con calma.

Llegamos un poco tarde al hostal y lo malo es que al día siguiente dejamos la habitación a las 11…
así que el jueves 31 de enero nos levantamos con el tiempo justo para desayunar, a las 10 se acaba, y como podemos recogemos todo antes de las 11, con un cuerpo que nos pide dormir más, al menos a mí, creo que a Majo también, es otra dormilona. Amontonamos las mochilas en una esquina del hostal y como hasta las 0.20 de la noche no vamos a Córdoba decidimos salir a pasear como alma en pena….

Bueno, como alma en pena no tanto, pero sin el menor talento salimos hacia dónde no habíamos ido los días anteriores y echamos a andar sin saber dónde nos llevan los pies… llegamos por distintas calles, pasamos por otras así fuimos cambiando hasta que nos entró el hambre. Una paradita, un café bien largo en un local que dejaba ver la calle tranquilamente, leímos los peródicos, repasamos libros, y cuando ya se nos acabó lo que se daba, como a las 7 entramos a comprar libros, a buscar.

En una calle peatonal encontramos una librería de usado en la que se ordena todo por temática: novelas de amor, folletines, astrología, en inglés, autores latinoamericanos, traducidos… de todo, incluido un “Tratado de cria del pollo parrillero” que a punto estuve por comprar, creo que le queda a la par del de “La eterna amistad combativa Chino-Albanesa” visto en La Paz, Bolivia. Sí que me compré la primera novela de Lobo Antunez y un tratado o manual de letrista “Aprenda a Rotular. Una profesiónde futuro” o algo así, claro, cosas que a uno le tiran. Al salir entramos en la otra librería en frente, más organizada, con novela actual y literatura política, tenían una colección destacada de libros libertarios, lo cierto es que merecía mucho la pena, hubiera comprado un montón más… me contuve y sólo compre dos, de una editorial y autores argentinos sobre diseño y comunicación y otro de un autor mexicano sobre interpretación de las fotografías. Tarde de locura por las compras compulsivas, menos mal que al llevar mochila me contengo, pero como me dijo el de la segunda librería: “lo que sobra en la mochila es ropa”.

Con eso y poco más, cenamos la fruta que sobraba en el hostal y a las 0.20 agarramos el bus hacia Córdoba. Los tres días me los pasé sin cruzarme con Ana ni con Florencia, dos chavalas con las que coincidí en Uyuni, nos podían haber enseñado su ciudad, pero bueno, así queda para otra vez.

Salta ,Argentina

Porfín llegamos, tras varios días de atasco, el lunes 28 de enero podemos disfrutar de una ciudad que no es puro turismo… Salta.

Por la mañana para conocerla mejor decidimos ir andando hasta el museo de las artesanías, así podemos ver como es la ciudad, pero se nos crusan los planes con la lluvia… cuando llevamos unas 8 cuadras (manzanas) empieza a llover más y más, al principio era tipo cala bobos, luego se var tapando, hasta que ya no pudimos más y paramos junto a una tienda de bebidas y en la misma puerta de una panadería, mi perdición, este país está lleno de panaderías y los pocos kilos que conseguí adelgazar me los voy a poner de nuevo encima… pero todo sea por la cultura, si hay que hacer un esfuerzo se hace.

De camino hacia el lugar nos topamos con una muestra de iteligencia superlativa expresada en uno de los muy buenos y fiables cabeceros que por aquí se encuentran:

Estuvimos un buen rato entretenidos mirando como crecía en nivel del agua, que poco a poco hacía que nos vieramos aislados a unas pocas cuadras de nuestro objetivo pero sin poder llegar hasta que al final pasó un autobús y nos subió hasta nuestro objetivo porque por no parar no paraban ni los taxis.

Porfín llegamos a la nuestro objetivo, el del museo casa de las artesanías, es un lugar dónde la gente artesana vende las cosas manufacturadas directamente sin intermediarios, lo cierto es que no difiere mucho de otras artesanías vistas en el sur de Perú, Bolivia, Chile… quizás la temática papera es distinta, pero hay muchas otras cosas que no, a mi por lo menos ya me satura el ojo salvo lo comentado antes, la comida, me compré en uno de los lugares dulces típicos del lugar: alfajores, dulces de leche, nuez bañada en chocolate… y la chica que atendía nos dio a probar vinos del lugar, especialmente de la uva Torrontés, que Majo traía grabada en la memoria del paladar y por fín pudo beberla de nuevo.

Tras la comida, una señora muy amable, nos indicó un lugar no muy lejano, a dos cuadras frente a la puerta, dónde pudimos comer muy bien y muy barato, se llama Casona del Molino, si alguien os dejáis caer por allí es recomendable, por la noche dicen que tiene mejor ambiente, la verdad, estuvimos la mar de tranquilos y muy bien atendidos, la comida muy sabrosa, a base de carnes salvo una ensalaad, y vino Torrontés eso sí para satisfacer el paladar de Majo.

Tras comer, un buen descanso y poco a poco como ya no llovía tan apenas, un paseico por la ciudad, hacia el centro. El casco viejo no es tan extenso, al menos cuando te acostumbras a hacer el guiri, que te pones a patear más de media hora como si nada.

Llegamos al parque de la otra punta del centro, junto a la estación de autobuses, miramos los horarios hacia Tucumán para el día siguiente y luego estuvimos tirados en un banco del parque haciendo la digestión.

Por la tarde, en los paseo al rededor de la ciuad, pasamos junto a la Iglesia y Convento de San Francisco, que a pesar de su historia, al ver por fuera su fachada te deja atontado pensando como y en que estilo encasillar aquello… está par mi, que soy un in experto, cierteamente difícil, así que le hago una foto y me quedo tranquilo:

De Salta me gustó su tamaño medio, parece muy abarcable para vivir, lástima que llegamos en época de lluvias y no para, incluso la gente del lugar está cansada, dicen que no para desde el 11 de enero y tienen ganas de ver la luz, pobres… El clima estos días ha estado tranquilo y afable, salvo por los coche que en Argentina van a dar, como en Italia o España, en Chile paran al estilo francés cuando te ven acercarte a la orilla de la acera se detienen, aqui no, cuando te acercas a la orilla detente que ellos no paran salvo que les ganes por la mano, eso sí, son menos peligrosos que otros lugares que he visitado antes.

Nos vamos a ir al día siguiente así que no abusamos del estómago, lo dejamos descansar porque la comida ha sido perfecta, no cenamos mas que un poco de fruta y nos recogemos a una hora prudencial (como marca el hotel en el que estamos).

Al día siguiente, martes 29 de enero, desayuno en el alojamiento que viene incluido en el precio, compramos un poco de agua y a por el bus, de la empresa La Veloz, teníamos otras opciones pero esa ganó por el nombre… así que a las 10.00 salimos camino de Tucumán.

San Pedro (Chile) a Salta (Argentina)

Como casi todos los traslados, el de San Pedro a Salta fue un aburrimiento a demás en este caso una pérdida de horas y de tiempo.

Salimos el 27 de enero a las 8.30 desde San Pedro, en un bus de unas 25 plazas casi lleno, así que menudo negocio para la agencia de viajes. Enfilamos hacia el paso fronterizo zon argentina, el camino el mismo que había recorrido el 22 al llegar desde Bolivia, la pista de tierra Boliviana empalma con la de asfalto Chileo-Argentina, los dos países comparten frontera sobre el Volcan Licancabur. Transcurrienron 60 km bastante lentos, tardamos casi dos horas, hasta que salvamos un desnivel de 2000 metros hasta la frontera.

El paso de inmigración argentino no es muy rápido que digamos, allí en medio de la nada, el desierto, a 4000 metros sobre el nivel del mar, la garita y la mesa para el papeleo es realmente escasa, parece disñada por alguien con horror vacui o agorafobia, no sé, ahí ando analizando.

Después de eso hicimos cambio de vehículos a unos argentinos, en una pick up llevaban las mochilas y a unos guiris, en una camioneta Mercedes ibamos el resto. Paramos en el primer bar de carretera, a unos cuantos kilómetros de la frontera, ese estaba lleno de gente y de pegatinas de moteros, así que por algún extraño motivo los choferes decidieron que era mejor parar en el siguiente bar, vacío, sin cola pero con una larga espera gracias al servicio, hasta que atendían pasaba no se cuanto y luego traían los platos pero no los cubiertos… en fin, como dijo aquel, los experimentos mejor con gaseosa.

El viaje cambia todo el rato de paisaje, primero desierto, luego valles con cactus, aparecen luego árboles y finalmente llanuras con prados y bosques, en un día estamos viendo de todo y la lluvia empieza a perseguirnos.

La llegada a Salta la hacemos a las 20 horas, casi 12 horas de transporte, estamos aburridos más que cansados y aún nos toca buscar alojamiento. Comenzamos a mirar la ciudad con la guía que trae Majo de Argentina, es la GuíaAzul que si alguien la tiene la puede ir devolviendo o tirando directamente, de los alojamientos que reseña, la mitad no existen o tienen referecias del tipo “parece que esta bien” o “dicen que no esta mal” así que algo tan fiable nos acaba despistando más que ayudando. Miramos en varios hostales y hoteles y acabamos en el Hostal el Peregrino, especializado en turismo religioso, es barato, limpio, recogido y tranquilo (como no), así que no tenemos que preocuparnos de nada, cenamos una pizza (la primera en argentina), probamos la Quilmes para entrar con buen pié en Argentina.

Como buenos niños a dormir prontico, que a demás llueve.