una semana por Roma

Primera semana en la ciudad y os lo creais o no he hecho más kilómetros en moto que en el último año entero casi, hasta el viernes 254 con el depósito de los 20 euros del primer día, en realidad entraron 7 litros, así que no está mal, sacarle semejante producción a una 125cc. Hasta hoy llevo hechos 190 más, eso hacen unos 444 en total, de circulación urbana, así voy a tener más experiencia que Angel Nieto.

Más o menos tengo calculados unos 12 ó 15 km hasta Trastevere desde mi casa, depende de lo que me pierda, y creo que ayer encontré un camino más corto, a ver si experimento mejor.

El tráfico por Roma parece difícil pero en realidad no lo es, la norma es sencilla: no chocarse con el de delante. Creo que este apartado merece no un artículo si no toda una wikipedia, así que intentaré preparar algo más documentado, pero como norma básica, si alguna persona atrevida viene de visita con su propio vehículo, no está de más que la tenga en cuenta.


[el peatón tiene la razón – Pedalea dixit]

El primer fin de semana estuve en una fiesta en un parque cercano, era organizada por el colectivo Fusolab que mantiene un centro social próximo y hacen radio tipo podcast en Fusoradio, allí había un puesto de comida y bar, tenderetes de artesanía, camisetas, colectivos… No hay como ser nuevo y no conocer a nadie para hablar hasta con las piedras. Me informé sobre una ocupa llamada Ex-SNIA, de un colectivo que edita un fancine de música libre Il Sotto Suono dónde hay referencia de locales y bandas (aviso arrebatero, estoy en ello, pronto quiero veros por aquí tocando). Más tarde llegaron Sara y Leo y estuvimos viendo música en directo de gente que empezaba, no estaba mal pero nada de punk :/.

El domingo hubo fiesta/muestra de arte en la Ex-SNIA con DJ, videoproyecciones, cena popular, etc… así que estuve por allí hablando con unos y otros, viendo como era la cosa. El lunes también me pase por allí a ver una obra de teatro sobre el suicidio de Sarah Kane [it|eng] llamada “Psicosi delle 4.48”, la verdad que me costó un poco entender el italiano, era un monólogo un poco duro y subjetivo así que a ratos me perdía pero bueno, mantuve el tipo :D. Aún pasé otro día por la Ex-SNIA, el jueves, ya que está la Ciclofficina Chisciotte que es un colectivo como el Pedalea, tienen allí el taller autogestionado con puesto para seis bicis, reciclan todo y ayudan a montarte la bici, también son quienes montan las masas críticas de la ciudad. Pasé un buen rato, hablando con unos y con otros, en verano no tienen horario fijo ni nada así que probaré a ver si los pillo abiertos, si no en septiembre si que quiero ir más amenudo, ahora me queda encontrar una bici o armarme la mía en el taller.


[normas de uso de la cicloficina]

En una semana he hecho poco turismo, prácticamente reducido a la tarde del miércoles con la primera visita Romana, Roicío, su hermana y otra amiga, que coincide que ya tenían pensada sus vacaciones aquí. Así que fueron ellas las que me enseñaron Piazza Navona, la zona centro y paseo hasta la Fontana de Trevi. Vaya espectáculo, parecía un partido de futbol ante una fuente, toda una marea de personas de frente, haciendose fotos mirando hacia el agua, tratando de pensar en Anita como si estuvieran en la misma noche de la película y realmente no se relaja nadie entre flashes, pitidos de los policías locales, monedas malgastadas bajo el agua… hay que ver que mono es el ser humano, que cosas más extrañas hacemos, en vez de contemplar la fuente me dediqué a contemplar el entorno… curioso, realmente pensaba “ya vendré otro día”, “menos mal que no soy tan turista como el resto”, en definitiva, haré lo que la demás gente pero sin que nadie conocido lo vea, me sentaré en las escaleras, daré una vuelata entorno entre empujones, “exquiusmi”, attencione, “ponte otra vez que te has movido”…


[homo sapiens sapiens contemplando roca marmolítica tallada y H2O]

Es cierto que la fuente es preciosa, el entorno también, la Piazza Navona, … que más da lo que diga, si tanta gente venimos aquí es por algo, y es que merece la pena.


[Piazza Navona]

En esta semana estoy aprendiendo bien el barrio. Entorno a casa hay un montón de verdulerías y fruterías, charcuterías, tiendas de chinos todo a un euro, talleres de coches, droguerías, tiendas de marcos, de estructuras metálicas de ventanas, talleres-tienda de motos, imprentas pequeñas, cyber-locutorios,… lo mejor, un mercado que queda a unos 5 minutos a pie.

El viernes pasado, por la mañana me fui temprano a imprimirme el curriculum y luego me di un paseo por el barrio buscando las imprentas y aprendiendo a presentarme en Italiano, no es fácil. La primera estuve entrecortado casi no sabía que decir y ni dejé tarjeta ni curriculum pues me dijeron que era un negocio familiar. Así lo intenté en varios, nadie busca trabajadores pero me sirvió para aprender, finalmente en un negocio de impresión-digital se quedaron con el curriculum, me dijeron que en principio no pero que quizás… lo de siempre, pero como ejercicio me fue muy bien, el martes me acerqué a otro que se dedican a lo mismo, el jefe muy amable me dijo que ahora no buscaban a nadie pero que si se enteraba de algo lo tendría en cuenta, se quedó el curriculum y la tarjeta, algo es algo.

Tras el paseo de presentaciones me fui al mercado, me gustó mucho, hay mejores precios que en las tiendas y es como los de casa, organizado por zonas en función de si es panadería, frutería, carnicería, charcutería, menaje e incluso ropa. Compre cuatro cosas y a casa.

El segundo fin de semana estuve en Formia, a unos 150km al sur de Roma en la costa, para visitar a una pareja de amigos, Ernesto y Elisa, él se va a trabajar a Suiza un tiempo y o lo veía el fin de semana o hasta septiembre nada. He pasado un fin de semana buenísimo, comiendo bien, con buenas conversaciones, he conocido a sus amigos de allá y como hasta ahora no he hecho más que encontrarme con buenas personas.


[cocina mañanera en Formia]

El martes regresé y compré para hacer gazpacho (pomodoro, citrioli, peperone verde, cipolla, aglio) y huevos para la tortilla de patata (olé!!!). Por cierto, en cuanto se acostumbra unos a su cocina, que mal va todo en el resto, me faltaba batidora así que gazpacho hecho con rallador y pasapuré, vaya manera de pasar calor, he gastado más energía en hacerlo de la que aporta. Luego la sartén, solo hay una de metal y se agarra todo, conseguí salvar la papeleta de aquellas maneras… voy a tener que comprar una buena o tratar de arreglar esta co sal gruesa, eso sí, de sabor me salió buena.

Desde hoy jueves ya tengo internet en casa, ayer por la tarde fué mi última incursión internáutica obligada desde Villa Borghese, y eso que lo intenté en la Fontana de Trevi, en Piazza Navona, en Campo di Fiore… pero romawireless sólo quiere funcionar en el parque, así que ya no estoy obligado a ir en moto media hora hasta allí.

Ahora me queda buscar la guía de teléfonos, bibliotecas, librerías y mirar las direcciones de las editoras de revistas, libros y periódicos para presentarme, pero voy a esperar a mejorar el italiano, que si no el ridiculo es peor.

Roma Città…

Pues sí, así comienza el resumen de estos días en la ciudad del imperio Romaño. Hace ya dos días que estoy aquí y sin dar señales de vida, debería comenzar por el principio, pero lo haré a salto de mata, que tiene más gracia y menos sentido.

Ayer cené queso, fuet, tomate y jamón mientras veía “La Jetee” en inglés y luego “Otto e mezzo” (esto conste que es un ejemplo del salto de mata).

Llevo dos días en mi casa de Roma y ya he hecho 150 km en moto por ciudad (salto de mata e ida de la olla).

Estas líneas las escribo en mi habitación, frente a la ventana, escuchando las chicharras del verano y nada más que eso, igualito a la casa de Zaragoza, vamos clavado, y eso que la casa es un bajo (sin chepa ni mocasín de rejilla).

El computador o parato es un maldito “ventanas” nuevo, de 10” que me ha costado 230 ebros, HP-Compaq-mini con 1Gb de ram y 60Gb de disco duro, tengo que esperar 7 días a ponerle GNU/Linux por si falla algo (de momento me ha cascado un disco duro borrando archivos, pero no por otra cosa si no por el maldito “ventanas”, creo que eso no lo cubre la garantía). La pantalla es pequeña, tiene su cámara y microfono incorporado. Lector de tajetas y teclas lo suficientemente grandes como para que me quepan los morcillones que como dedos me han proporcionado mi madre, mi padre y Carlos con su evolución. En cuanto a lo importante tengo que decir que es absolutamente negro mate a juego con la ropa, el casco, la moto y el futuro de Italia con este presiente (opus 3 de salto de mata).

El cacharro lo he comprado esta mañana, me he levantado pronto más o menos, aprovechando que ayer no salí por ahí, tras estudiar italiano (sí, estudio, ya me haré una foto), me he ido con la moto hasta la vía Triburtina dónde está la tienda.

Ayer estuve en el Teatro por la tarde, en el barrio de Pigneto, cerca de donde no alquilé la habitación en la casa sin cuarto de estar, se agradece un espacion común (salto de mata n.4). La obra era interpretada por gente de color (creo que hasta que no se demuestre, el ser humano invisible no existe), así que para determinar el color os avanzo que su piel era más parecida a la de Miguel Yacson de pequeño que de mayor. Reprenstaban un programa televisivo en el que las personas entrevistadas hablaban sobre la inmigración legal e ilegal, un asunto muy candente hoy día en italia ahora que resurgen los fascios. Resulta gracioso ver a un payo de 2 metros, negro como el tizón, metido en un personaje que defiende la raza italiana y que los emigrantes se vaya porque traen inseguridad, imitando con gestos, acento y modos al ministro de interior italiano.
La compañía (de teatro) era amateur, mi italiano flojo para comprender todos los giros y expresiones así que me gustó pero no puedo dar una opiníón más profunda. La compañía (en el teatro) era mi compañera de piso, su hermano y una amiga con su novio.


[una pared fuera del teatro]

Al hermano y a su madre los conocí a la hora de comer, me invitaron a su casa. Una delicia de comida: espaguettí con almejas y de segundo mejillones al vapor… con caseros así da gusto ser el invitado, sí, caseros, porque la casa que comparto con ella es de su familia, así que nada de tirar comida por las paredes, ni hacer pintadas, ni rayar los muebles…

Aviso a visitantes con cuenta bancaria en la misma entidad que Leyre, Joan y yo mismo, que os den una tarjeta Visa Electron, al sacar pasta del cajero no os cobra comisión en Italia, eso sí, para pagar el alquiler y la fianza cada día he tenido que sacar el máximo ya que no me daba todos los ebros de golpe (salto de mata capítulo 5).

El viaje en el barco fue un poco… tranquilo, normal, salir de viaje con la esperanza de tardar unas 20 horas hace que el metabolismo se ralentice. Por suerte zarpó con una hora de retraso, unido a mi interés por llegar a tiempo al embarque (dos horas antes) tuve el placer de pasar mis últimas tres horas en la zona franca de la ciufad condal… preciosa iluminación de las grúas por la noche.

Para variar, al hacer grupo de moteros que debíamos subir al barco (me incluyo con todo el morro, pese a que allí era el único con una 125cc, el resto llevaban BMW 1100, Triumph, Suzuki naked, etc…) y circulando hacia el barco el mozo de la Triumph, italiano/español cuando le cuento que me traslado a vivir a Roma me empieza a gritar que pare, que estoy a tiempo, que no haga eso, que a dónde voy… majo chaval, luego hemos hablado un buen rato en el barco, unas birras (a precio de Don Perignon) y ya tengo casa para visitar en Pescara. Coincidimos con otras dos parejas, una de valencia con la BMW 1200 él y una Suzuki SV650 ella, y otra de Barna con la BMW 1150. (salto de mata 6 y seguimos).

Dormir en la sala común del barco, alojamiento: “poltrona”, no es tan incomodo, son peores los buses para ir a Madrid o Barcelona. Como no iba lleno pudimos descansar bien, la mar más calmada que un marichalar sedado, pasar el día al sol con la brisa es llevadero pero una parada a las 11 am en Torres, Cerdeña, para el desembarco de pasajeros hace que notes el solazo, sin nada de aire que manera de sudar, además yo iba vestido con vaqueros largos negros para ir algo protegido en la moto, anda que no soy listo ni nada, no subí ni unas bermudas.

Al llegar a Civitavecchia yo tenía preparada mi hoja de ruta hasta la casa, pensaba llegar en una hora o dos, total 80km no son tantos. Primer error, me engancho tras los valencianos y barceloneses, vaya cuadro, tres motos grandes con sus maletas seguidas por un escuter de 125, anda que no miraba la gente. Por cierto, bien majos, se pusieron a 80-90 km hora para que no me quedara atras, a parte les gustaba más ir por carreteras pequeñas en vez de por la autopista… mi error: me cambiaron la hoja de ruta, en vez de la Via Aurelia SS1, me llevaron por la Via Cassia SS2, “hasta ahora todo va bien” como en “La Haine“… pero tuve que parar a repostar y me dejaron solo, allí comenzó mi paquete turistico “conozca roma por la noche sin saber donde mierda se encuentra usted”.

Para repostar en Italia, cuando la caja de las gasolineras está cerrada, hay que pagar primero en una máquina y luego llenar el depósito pero con unas condiciones que no están escritas por ningún sitio:
– la máquina no devuelve cambios
– no puedes cancelar la operación una vez hecho el pago
– no admite monedas

Así que sin saberlo meto 20 ebros y gasto 8.40, en efecto, los 7 litros de gasolina más caros de la rodeada. Solución, según en paki-gasolinero (aquí en vez de vender birras se dedican a trabajar en las gasolineras pero no gestionan los cobros ellos) tengo que regresar cuando abra la gasolinera… “y yo que sé” donde carajo estoy Warren Sanchez dixit (Les Luthiers) .

Bueno, ni corto ni perezoso prosigo, a ver como llego a casa sin pisar ninguna autopista, que en Italia no puedo usarlas con una moto tan pequeña. Se supone, según mi callejero profesional, que la Vía Cassia termina en el Tevere en el puente Milvio, luego puedo proseguir por Via Flaminia, etc… así hasta estación Termini (que ya la conozco), Porta Majore y Via Prenestrina que me lleva a casa. Total que, por la noche todos los gatos son pardos y en Roma no hay carteles fáciles de leer y la circulación es la leche y es mi primer día con moto aquí… consigo visitar sitios que nunca más veré, planetas desconocidos, espacios interestelares vacíos… o si no que alguien me diga que narices hice durante dos horas que no lo sé ni yo.

Trastevere: paro y llamo a la compañera de piso, atónita al decirle dónde estoy y la hora que es le respondo que no se preocupe que ahora ya se como llegar. Y es cierto, en la ruta de la Via Aurelia, la que debía haber tomado, pasaba junto a un puente próximo a donde me encontraba así que en esta ocasión ya me perdí menos y conseguí llegar a casa a pasadas las once de la noche. Si contamos que salí de casa de mis tatas en barcelona a las 19:30, sale un viaje de 27 horas 30 minutos, casinada, por si alguien se está pensando si venir en Ryanair (avión) o en Grimaldi-Lines (barco), ya tenéis una experiencia que valorar.

Saltando de mata y … perdí la cuenta: primera mañana en Roma, tras dormir bien dormido y no quedarme a ver “El Laberinto del Fauno” que Sara puso en DVD en italiano, decidí recuperar mis cambios de gasolina, que son 11,50 euros co! Comienza la aventura, pero esta vez sin mochilas, tranquilo, parando en los cruces grandes para no perderme y con luz de día se hace todo mucho más fácil, tras unos 25 km llego a la gasolinera y me preguntan si quiero poner gasolina o el dinero: elijo “la panoja” anda que no, como para volver, no jodas. Eso sí, ahora la Via Cassia me la conozco de maravilla. Al regreso paso por todo el centro, me canso de ir en moto, veo que en una señal pone “Plaza España” así que aparco y me decido a hacer el guiri en toda regla, como tiene que ser, me faltaba la riñonera y los calcetines blancos pero creo que daba el pego bastante bien, en todo caso ya me fijaré más y confronto opiniones con el grupo maño-igualadino-barcelones que está organizando una salida por la capital “cool”.

Enseguida me canso de hacer el tonto, me echo a caminar, me deprimo bastante al ver tanta tienda de Dior, de Armani, de… esto de estar rodeado de gente rica da pena, creo que apadrinaré a uno o dos “figos” antes de regresar a los Monegros y su inconmesurable ciudad casino. En el camino, como no podía ser de otro modo, me cruzo con la pareja de Barcelona al grito de “no jodas, el maño”. Un rato antes se habían cruzado con los moteros de Valencia así que nos hicimos una foto, las tapas las dejamos para otro día.

De salto en salto, el jueves por la noche estuvimos en un parque del Pigneto viendo un reciltal de música y poesía de tango. Leído por Alessandro Haber, un actor conocido en Roma, e interpretado por un cuarteto de cuerda y un acordeón. Al parque fuí con mi compañera de piso y su novio. Tras el concierto unas pizzas y a casa.

Más o menos así pasan los días, aquí sigo delante de la ventana, con las chicharra de fondo, hoy por lo menos no hace tanto calor, pero los mosquitos no hay manera de detenerlos.

Por cierto, esto lo pienso colgar en internet conectado al wi-fi de una librería muy interesante que me enseñaron antes del concierto, al entrar está la sección de libros, luego tiene una cafetería dónde a demás de internet y café hacen acitvidades com música en directo, lecturas para niños o mayores, y al fondo tiene dos salas dónde parece que hagan clases de alguna cosa… me tengo que informar.

Respecto al curro, ya he mandado el curriculum a otro sitio más, me ayudaron Sara y su hermano a escribir bien la carta de presentación, esperemos que respondan algo.

Son las cuatro, voy a comer/merendar/cenar algo…

dos años y una nueva entrada

Tras un tiempo sin escribir, vuelvo a viajar algo, no tan lejos como la otra vez pero ahora no son vacaciones, es por “laboro” o laburo o … currar que ya casi se me estaba olvidando.

Poco a poco iré poniendo experiencias, lo que puedo contar es que porfín estoy cerca del mar, en casa de mis tatas en Barcelona, dónde he llegado en moto desde mi casa con parte del traslado en mochilas.

El martes tomo el barco hasta Civitavecchia y comenzará el viaje de verdad. Prometo ir contando poco a poco.