unos meses en unas lineas

Ya hace unos meses que no practico la sana experiencia de escribir el el blog, bueno, soy un dejado, siempre lo he sido y no voy a cambiar ahora que me vengo a vivir a una ciudad que sigue en obras desde que se fundó.

en estos meses la vida y experiencias se pueden catalogar en tres tipo:
trabajo: tengo gracias
turismo: mucho, solo ciudadano y excelente, gracias
vida: muy bien gracias.
transporte: de Nanni Moretti en moto a Coppi en bicicleta

Tras estas parcas y poco aclaratorias palabras se esconden meses de encontronazos con Roma, encontronazos no porque la ciudad me trate mal, si no porque es un microcosmos italiano a mitad de camino entre el norte ordenado y el sur conocedor de la vida… en este punto, Roma, toma lo “mejor” de las dos partes, se trabaja pero a su ritmo, se vive pero con velocidad, las cosas se acaban cuando pueden y existen algunas normas infranqueables, así que la sociedad termina encontrando resquicios de auto-organización en medio de una burocracia al más puro estilo Brazil.

Y digo al más puro estilo Brazil ya que hay una serie de trabas burocráticas para poder hacer tu vida en Italia lo más legal posible. Lo primero el Codice Fiscale (ese numerajo que viene el la tarjeta sanitaria española y que en italia lo tienes que pedir para hacer trámites hasta en la panadería). Para tener un contrato de trabajo te piden el Codice Fiscale, obligatorio, sin eso nada. Para la empresa que te contrata le es imprescindible una cuenta bancaria con código IBAN[it/es/eng], para abrir una cuenta en un banco hay que tener una Cara de Identidad Italiana, para tener esto hay que empadronarse (inscrizione anagrafica), que necesita un contrato de alquiler o invitación de alguien ya residente que diga que te deja vivir allí, más un contrato de trabajo o tarjeta sanitaria europea y dinero en banca. Para tener un contrato hay que tener una cuenta en banco para que te paguen y necesita la carta de identidad que necesita… así que se convierte todo en un medio bucle cerrado. Al final han inventado un producto bancario que no pide documentación italiana, no es una cuenta bancaria ni nada parecido pero sirve en el intervalo del papeleo, ahora ya me pueden pagar sin tener que esperar al día 20 del mes próximo.

Trabajo: al final encontré un contrato… trabajar en Roma es fácil si no pides contrato a cambio, si pides un contrato a tiempo determinado resulta muy difícil y si se busca un contrato indefinido (sin saber cuando te van a despedir, nada de fijo) no se encuentra, punto.

He tenido la experiencia del autónomo y así he podido hacer algo de gráfico editorial, libros en italiano con mi QXPress 3.5, un Mac OS 9 y un iMac G3 verde, yo siempre a la vanguardia. La experiencia de camarero sin nada más que buena voluntad y poco sueldo, más tarde un contrato con una agencia de trabajo temporal que pagan con 20 días de retraso y finalmente un contrato con una multinacional que de momento no me puede pagar hasta que no he resuelto temas burocráticos (el IBAN).

Así en siete meses he recogido una nueva experiencia trabajar finalmente a turnos, en una superestructura y convencerme de que cuanto antes haga dinero antes continuaré mis viajes a ninguna parte.

La vida: en Roma me gusta, llevo ya seis meses en un barrio popular, Centocelle, tipo Vallekas, San José o Nou Barris… por poner ejemplos fáciles. La arquitectura de los años de deasarrollo Romano de los 50 o 60, zonas de autoconstrucción, tres líneas de tranvía denotan la unión del barrio popular hacia la ciudad. Hoy día lleno de Romanos con grupos de inmigrantes Africanos y tiendas gestionadas por gente de Bangladesh, India, Pakistan… hacen la vida rica y popular. Totalmente separada de la que se encuentra en la zona turística del centro, o en la más bohemia del Pigneto. Los negocios tiene el sabor de pueblo, atención tranquila, productos frescos, cuidados… mantienen una cultura muy fuerte del buen comer, es increible la de verdulerías que puede haber en una distancia de 5 minutos a pié… más que en Zaragoza, a precios asequibles.

Cada vez me encuentro más romano y con las amistades asentadas, le ocurre como a toda gran ciudad, las distancias enormes no permiten abarcarlo todo y uno que es de pueblo se había acostumbrado a llegar en media hora en bici a cualquier sitio, ahora en media hora hago un cuarto de ciudad… pero que ciudad.

He tenido alguna que otra visita este invierno, bueno, un par, así que me han sentado muy bien, lástima que como ahora trabajo no he podido atenderlas del todo bien… pero me alegra dar cobijo a turistas accidentales.

El transporte: existen dos eras, la era motorizada y la era no motorizada. Roma la comencé a conocer en moto, la he recorrido casi entera entre calles y plazas, unos 4.000km en cuatro meses, he llegado a estar en sitios recónditos y absurdos… hasta que se fastidió el sistema, en diciembre, un coche me tapó el camino, tuve que blocar los frenos, patiné y salté de la moto en marcha, no me pasó nada, salí corriendo, pero la moto no funciona desde hace más de un més, no la tengo justo cuando más falta me hace, ahora que trabajo a turnos… todo gracias a la burocracia de los seguros en España e Italia, y menos mal que mi aseguradora es internacional y la de la otra parte lo mismo.

Así que he sacado provecho a mi bicicleta. Regina, encontrada por un amigo en la basura, ajustada en el taller Don Quijote de la Ex-SNIA, un manillar de aquí, un sillín de allá, y desde septiembre soy propietario de una bicicleta… que me ha permitido ir a dos masas críticas y ahora mismo llegar todos los días a la estación de tren para llegar al trabajo. Creo que a la moto le pueden dar morzilla, me gusta más la bici, es seguro que llegas a los sitios, siempre tardas lo mismo y la disfruto más… tanto es así que me he comprado otra, usada por 80 euros, paso de no tner nada a ser multipropietario… jeje.

La ciudad en bici es mucho más divertida y la manera de conducir me recuerda a como era cuanto comencé con 14 años a ir en bici por Zaragoza… los coche son tus enemigos, y las bicis el enemigo de los coches… eso sí llego antes a los sitios que con la moto, sobre todo en hora punta.

Turismo: en verano hasta Octubre estuve haciendo bastante turismo callejero, paseos, algún museo, pero luego me paré por el trabajo, eso sí, llegué a estar en un par de sitios realmente maravillosos:
en octubre: Santa Maria Maggiore

sí, la foto en efecto es del pasaje sobre la puerta y bajo el mosaico, un amigo de mi compañera de piso vivía allí dentro, sobre las estancias papales y para entrar en casa cada día tenía que cruzar por ahí, pobre, vaya manera de sufrir. Para la gente que hemos podido ver esos mosaicos de 1200 a pocos metros de distancia tambien se convierte en un sufrimiento.

en noviembre: Ara Pacis

En efecto, en noviembre, después de mi primera visita a la capital del cierzo y tras un domingo con Elisa y Ernesto comiendo como Romanos, cuando ya no podía ni pensar, me fuí con Chiara y Elisa (otra distinta), a ver el Ara Pacis “pintado”, proyectaban por la noche sobre el monumento los colores como debería haber estado pintado y se conseguía una sensación de volumen y elegancia increible. La verdad es que la experiencia me gustó mucho, con música clásica y calma, sin prisa, lo mejor para disfrutar de la historia del arte.

Diciembre… dejemoslo estar, basta con el vermú de Germinal, la cena de Noche Buena y la comida de Navidad, el inicio del trabajo enserio y la poca luz…

Ahora en enero me he regalado dos exposiciones, vuelvo a la vida, una de Eliot Erwitt[it/es/eng] en el Palazzo Braschi

y la exposición de Caravaggio-Bacon en Galleria Borghesse.


[la foto no se corresponde con nada en particular pero con el día excelente que hizo, para que sacar fotos de cuadros de Caravaggio, esculturas de Bernini, obras de Bacon si total no se parecen a la realidad, mejor disfrutarlas en directo]

Hasta ahora más o menos el resumen… la próxima entrada espero que sea ya desde mi nueva casa… con jardín, naranjos, salón grande… y todo dentro de Roma.